NOVIEMBRE/2005
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Semana
7 al 12
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Lunes
7 de noviembre/
EL TIRO RAPIDO
Una nota aparecida
en la leidísima segunda pàgina de El Nacional de Ahora
en su edición de ayer domingo, nos trae un breve pero dramàtico
relato de lo ocurrido en la comunidad de Villa Mella, donde
un joven ladròn fue linchado por un grupo de enardecidos vecinos. El
hecho ya de por sì preocupante como lo es todo acto de ajusticiamiento
colectivo por propia mano, adquiere perfiles escalofriantes por la
forma en que se produjo.
Según la nota del popular diario, después haber ultimado a golpes
a la vìctima, èsta fue colgada de un poste del tendido eléctrico. Sus
genitales y otras partes del cuerpo fueron quemados y le arrancaron las tiras
de la piel. Es decir, todo un ceremonial de autèntico sadismo que
en ningún caso està justificado y que denota niveles muy preocupantes
de crueldad en quienes cometieron esa acciòn, mucho màs censurable
que el delito que estaban castigando.
Sabemos y esto lo hemos señalado en mùltiples oportunidades, que
los niveles de delincuencia sin precedentes a que hemos llegado en el paìs
mantienen a la población en estado de permanente zozobra e irritación. Y
que este estado de cosas constituye uno de los màs inmediatos, apremiantes,
exigentes retos que tienen ante sì las presentes autoridades.
Garantizar la vida, la seguridad, la convivencia pacìfica, los bienes
de los ciudadanos constituye una obligación esencial y primaria de todo
Estado organizado. Hoy por hoy, la gran mayoría de quienes habitamos
este pedazo de isla llamado Repùblica Dominicana tenemos la percepción
de que las autoridades no muestran estar en capacidad de ofrecer esa garantía. La
sociedad se siente indefensa y desprotegida, librada a sus propias fuerzas y
recursos para preservar su existencia.
Los crímenes màs horrendos ocupan casi a diario las portadas de
la prensa escrita y alimentan las noticias principales de la radio y la televisión. El
auge del narcotráfico, los asesinatos por encargo, los cuerpos que aparecen
sin vida con señales evidentes de haber sido torturados y ejecutados,
los asaltos a instituciones bancarias, casas de cambio, centros de apuestas y
todo tipo de negocios donde se mueve el dinero, los atracos en plena vìa
pùblica y dentro de las residencias donde muchas veces sus ocupantes
terminan siendo vìctimas fatales de malhechores armados de pistolas
y cuchillos convertidos en asesinos, los robos de vehículos, celulares,
bolsos, en fin, todas las màs variadas formas de delito han ido
adquiriendo cada vez proporciones màs alarmantes.
De ahì que sea creciente la motivación de la gente a defenderse
por sì misma. Y tambièn que cuando tienen la oportunidad, desahoguen
su rabia y frustración en delincuentes que puedan caer en sus manos hasta
llegar los màs exaltados en su afàn de desquite, a los extremos
màs aberrantes.
Ya son varios los casos que han estado ocurriendo en los últimos meses,
donde paradójicamente algunos maleantes han podido salvar la vida gracias
a la oportuna intervenciòn de la Policìa en tanto otros no han
tenido tanta suerte. Pero ninguno de los varios casos de linchamiento han
presentado las características macabras de sadismo del que comentamos.
La sociedad tiene pleno derecho a reclamar de las autoridades el garantizar a
sus miembros niveles adecuados de seguridad y tambièn de los tribunales
aplicar la debida sanción para los malhechores. Ni una cosa ni otra
està ocurriendo al presente, al menos en la medida deseable. Con
màs razòn la gente se siente en la necesidad y hasta la obligación
de adoptar una postura militante en defensa de su legìtimo derecho a convivir
sin sobresaltos ni temores, pero esto sòlo es permisible como colaborador
y coadyuvante de las autoridades y nunca en sustitución de èstas.
Mucho menos para llegar al extremo de aplicar ejecuciones sumarias con agravantes
y aberrantes niveles de crueldad que desdicen de nuestra condición de
pueblo civilizado, y que solo pueden conducirnos por el camino de la total anarquia,
que a la corta o a la larga, resulta mucho peor que el mal que se quiere
controlar y sancionar.
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Martes
8 de noviembre/
EL TIRO RAPIDO
La prensa del dìa recoge declaraciones del Presidente de la
Suprema Corte de Justicia señalando que ese alto tribunal deberà pronunciarse
sobre el controvertido tema de la nacionalidad, definiendo si el principio
del jus soli, o derecho de la tierra, alcanza a nacidos en suelo dominicano
pero que son hijos de extranjeros indocumentados. El tema
ha sido hasta ahora, objeto de fuertes debates e irreconciliables
debates donde intervienen los màs diversos aspectos.
Razones humanitarias, el principio de que una acciòn ilegal
no puede generar derechos legales, interpretaciones de la Constitución
en un sentido o en otro, elementos religiosos, razones culturales,
enunciados de Derecho Internacional y razones de soberanìa y
de Estado entre otros, han sido argumentos enarbolados por los defensores
de una y otra posición.
Básicamente la controversia surge en torno a la inmigración
haitiana, indocumentada en su inmensa mayorìa como lo prueba
el hecho de que no llega a cinco mil la cantidad de nacionales del
territorio vecino que aparecen registrados en la Dirección General
de Migración. Los demàs, al menos desde una
estricta óptica técnica y jurídica, estàn
en condición de ilegales.
Recientemente se diò a la luz pùblica un anteproyecto
de Reglamento para viabilizar la aplicación de la Ley de Migración
que data del año 2004. La misma persigue regularizar el
status legal de los haitianos indocumentados residentes en el paìs
en base a permisos de residencia temporal en unos casos y definitiva
en otros, cuya concesión estarìa sujeta a apreciaciòn
de determinados requisitos por parte de las autoridades nacionales. Se
han dejado sentir voces objetando la propuesta entendiendo que no corresponde
al Estado legalizar a los ilegales. Pero el obstáculo
principal desde el punto de vista pràctico pudiera consistir
en la realizaciòn del censo que ello requerirìa, y
que en el caso de los haitianos representa un masa posiblemente muy
superior al millòn de personas, en general poco inclinadas
a registrarse ante las autoridades..
De todos modos, al margen de intenciones y objeciones, como señalamos
en su momento, el Reglamento deja huérfano el espacio màs
significativo de controversia. Esto es: ¿Deben ser inscriptos
como dominicanos los hijos de ilegales haitianos que nazcan en el paìs,
o por el contrario, la condición de indocumentados de sus progenitores
los invalida para adquirir esa condición?
El tema pudiera seguir debatiéndose hasta el infinito sin llegar
a parte, en tanto el problema de la inmigración ilegal haitiana
sobre todo sigue complicándose cada vez màs gracias a
esta indefinición que nuestros sucesivos gobiernos, por timidez,
temor o las razones que fuesen, no se han atrevido a despejar
convirtiéndose de hecho en corresponsables de la situación
que hoy confrontamos.
Tocarà pues a la Suprema Corte tomar el toro por los cuernos,
hacer ejercicio de soberanìa y al margen de presiones
y emociones, adoptar un fallo que despeje dudas y siente jurisprudencia
sobre esta cuestión donde concurren consecuencias de carácter
humano, econòmico, social y político. Esto asì,
, hasta tanto en cuanto se produzca una reforma constitucional ajustada
tanto a principios morales como a los mejores intereses del Estado
Dominicano que no deje margen a interpretaciones ni controversias.
Esperemos pues por la decisión del máximo tribunal de
Justicia y rechacemos con vigor cualquier intento de impresionar y
presionar en un sentido o en otro. Menos aùn, amenazando
con acudir a los organismos internacionales para lograr una opinión
favorable a su causa, como si en este paìs no existiesen instituciones
y en un tema de tanta trascendencia como es la nacionalidad, tuviésemos
que someternos a dictados y yugos foráneos. Que ya con
el Fondo Monetario tenemos màs que suficiente intervención
para que tambièn nos digan de fuera a quièn debemos otorgarle
la condición de dominicano.
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Miércoles
9 de noviembre/
EL TIRO RAPIDO
El matutino El Dìa, que conjuntamente con el Diario Libre llega
a los lectores en forma gratuita, destaca en su ediciò de ayer,
, como noticia principal, declaraciones atribuidas al Presidente Leonel
Fernández en Colombia, afirmando que la delincuencia es consecuencia
del narcotráfico.
Si nos ajustamos a dicha versión al ciento porciento tendrìamos
que convenir que al mandatario se le habrìa ido la mano al suscribir
una declaración que es solo parcialmente verdadera. Siendo
el Ejecutivo sin embargo, persona bien informada e ilustrada sobre
la problemática nacional en la que figuran como asuntos de la
màs alta prioridad la seguridad ciudadana y el tema de las drogas,
luce màs prudente pensar en la posibilidad
de que el referido titular de portada de El Dìa, no reflejase
con la debida amplitud sus palabras.
Pero independientemente de cualquier especulación en este sentido,
dos hechos resultan incuestionables.
El primero de ellos es que el incremento de la delincuencia en nuestro
paìs presenta raíces diversas y complejas que apuntan
de manera coincidente y se retroalimentan en la misma dirección.. Marginalidad,
pobreza, descomposición familiar, carencia de autènticos
valores, modelos torcidos de imitación y conducta, el efecto
demostración de la impunidad de muchos ante el crimen, la corrupciòn
y el propio narco, el descrédito en que se encuentran sumidos
la partidocracia y buena parte del liderazgo político, la
falta de fuentes de trabajo y reales oportunidades de crecer dentro
del marco de una vida digna, son factores que, entre otros, no pueden
ser ignorados al momento de enfocar esta temática. Esto
asì, sobre todo, si se refiere a nuestra juventud. Y esto
tiene que saberlo sobradamente el Presidente Fernández.
El otro, que apunta el mandatario y en que le asiste razòn,
es algo que ya hemos señalado en otras oportunidades en este
medio, y es el hecho probado de que el auge del narcotráfico
y la drogadicción traen aparejados un aumento significativo
en los índices de delincuencia. No se trata de un señalamiento
temerario ni de un argumento tomado caprichosamente al vuelo para salir
del paso frente a una realidad que se viene palpando y padeciendo de
manera progresiva de unos años a esta parte y es la estrecha
relación entre el auge del narcotráfico y el incremento
de la delincuencia.
Mediciones llevadas a cabo en otros paìses, incluyendo los propios
Estados Unidos, y confirmadas luego en la pràctica demuestran
sin margen a dudas que donde mayores son los índices de comercio
y consumo de estupefacientes, se elevan en un altísimo
porciento los de delitos, casi siempre los de naturaleza màs
grave, que guardan relación muy estrecha con aquellos.
Esta estrecha relación resulta tambièn de aplicación
en nuestro caso. Bastarìa repasar el pasado màs
reciente para comprobar que de unos años a esta parte
que Repùblica Dominicana se ha convertido en corredor para el
tràfico internacional de estupefacientes lo que a su vez ha
hecho crecer en proporción alarmante la presencia y el consumo
de narcóticos en todos los niveles sociales, barrios y comunidades
del paìs. Por extensión y asociación, ha
aumentado el nùmero de malhechores, se ha incrementado de manera
significativa la cantidad de delitos y parejamente la gravedad de èstos,
en particular los cometidos con violencia. De hecho, han ido
perdiendo toda novedad algunos que eran prácticamente desconocidos
o tan infrecuentes en nuestro medio que provocaban asombro, una reacción
que se hemos ido perdiendo debido a la frecuencia con que se cometen
al presente.
Ajustes de cuentas, asesinatos por encargo, los llamados tumbes, secuestros
donde se reclama como rescate el monto de deudas por estupefacientes, empleo
de ejecutores profesionales traídos del extranjero, guerras
entre pandillas cada vez mejor artilladas, jóvenes y agresivas,
barrios enteros en manos del narco, drogas en sitios de recreación,
escuelas y hasta las propias càrceles crímenes horrendos
aùn en el propio entorno familiar a fin de obtener recursos
para satisfacer un vicio costoso y tantos otros que encuentran sus
raíces ancladas en el sucio y tenebroso submundo de las drogas.
Sobre el tema hemos alertado una y otra vez. Y complace que el
Presidente, cual haya sido el real alcance de sus afirmaciones en este
sentido, dè notación de estar consciente de la realidad
y gravedad del problema. Ello sobre todo, si su preocupación
se traduce en acciones concretas de su gobierno para fortalecer
las políticas de prevención y de control a travès
de las organizaciones y organismos correspondientes, tanto como de
campañas efectivas para lograr que el pleno ciudadano cobre
conciencia cabal de la gravedad del problema y adopte una actitud de
cooperación militante frente al mismo.
Porque insistimos una vez màs: si no acabamos de reaccionar
y accionar en la misma medida que requiere esta cada vez màs
preocupante situaciòn, pudiéramos ver el suelo nacional
convertido en un verdadero narco-territorio antes de demasiado tiempo,
con todas sus instancias pùblicas y privadas penetradas,
sobornadas, comprometidas y corrompidas por el narcotráfico. Un
peligroso camino hacia el derriscadero por el cual llevamos andando
hace mucho tiempo y donde estamos ya tan avanzados que pudiéramos
encontrarnos en cualquier momento al borde del precipicio.
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Jueves
10 de noviembre/
EL TIRO RAPIDO
Ayer el equipo económico del gobierno y una comisión
de alto nivel de la dirigencia perredeìsta, encabezada por su
presidente, el ingeniero Ramón Albuquerque, se reunieron para
tratar de armonizar criterios en relación con el proyecto de
reajuste fiscal enviado por el Poder Ejecutivo, semanas atràs,
paraconocimiento, discusiòn y aprobación de las Càmaras
Legislativas.
Si bien en este primer encuentro promovido por el propio gobierno no
se pudo arribar a ningún acuerdo, cabe resaltar la importancia
de haber tendido un puente de comunicación con el principal
partido de la oposición, que posee un dominio avasallador, casi
absoluto del Senado de la Repùblica y una presencia muy fuerte
en la Camara de Diputados, que son los dos filtros por los cuales tendrà que
pasar el proyecto para poder convertirse en ley.
Ilusorio pensar que las diferencias sobre un tema tan debatido
y complejo, con una alta carga de incidencia social y política,
iban a quedar superadas en el curso de una sesiòn de apenas
tres horas. Esto asì, cuando ya desde antes
inclusive de ser enviado el proyecto a la Càmara de Diputados
donde reposa al presente en manos de la Comisión de Finanzas
de dicho cuerpo, al PRD al igual que el Reformismo adelantaron su negativa
a aprobar nuevos impuestos y de manera especìfica la extensión
del ITBIS a unos doscientos productos que al presente estàn
exentos del mismo, entre los que figuran los básicos que componen
la canasta familiar.
Seguramente èste ha sido el punto màs controversial del
proyecto. Aceptar que se elimine la ampliación del ITBIS
representa un hoyo de varios miles de millones de pesos para el gobierno
urgido de cubrir el faltante de ingresos que estima perderà como
consecuencia de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio
con los Estados Unidos y Centroamérica. Este déficit
ha sido estimado por el equipo económico oficial en unos treinta
y dos mil millones.
Es un punto sin embargo en que de seguro la oposición, y muy
especialmente el PRD, no ofrecerà ninguna alternativa de negociaciòn. Esto
asì, debido a su obvio y elevado costo político por el
alegado incremento que representarìa la extensión del
ITBIS al todavìa muy sobrecargado costo de la vida para los
sectores medios y bajos de la población, ya a muy pocos meses
de la contienda electoral para elegir senadores, diputados, síndicos
y regidores. Unos comicios de naturaleza despojada de los factores
emocionales que inciden en las elecciones presidenciales, y en
los que el partido blanco tratarà de conservar una cuota mayoritaria
de poder, aùn cediendo parte del mismo a una al parecer cada
vez màs próxima alianza con la cùpula reformista.
En este sentido hay que reconocer que la estrategia comunicacional
oposicionista ha resultado màs convincente al sostener el perjuicio
que para el presupuesto familiar representarìa la aplicación
del ITBIS a renglones hoy eximidos de ese tributo, frente a una mucho
menos efectiva y de màs complicada implementaciòn del
gobierno de que el desmonte arancelario y de la comisión cambiaria
no sòlo anularìa los efectos de aquèl, sino que
inclusive pudiera hacer llegar los productos a los consumidores a precios
màs económicos a los que està pagando al presente.
Al parecer el gobierno ha asimilado esta realidad y dado notación
de que està en disposición de ceder en este punto, aunque
haciendo insistencia en que sea sustituido por otras fuentes alternas
que le permitan compensar los recursos que dejarìa de percibir
en sustitución de un ITBIS ampliado. Es la tarea a la
que tendrán que abocarse de conjunto gobierno y oposición, para
llegar a un entendido razonable ante la inminencia por un lado de la
entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio y las exigencias
por el otro, del Fondo Monetario Internacional.
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Viernes
11 de noviembre/
EL TIRO RAPIDO
El ex Presidente
peruano Alberto Fujimori, enrejado por la Justicia Chilena, espera
el momento en que se resuelva el conflicto legal y político
sobre su nacionalidad entre el paìs que gobernò por
varios años y lo pide ahora en extradición y Japón,
que se opone a ello reclamándolo como hijo original suyo.
De ser enviado a Perù, màs que incierta su suerte parecerìa
sellada de antemano por fallos condenatorios en los tribunales dados
como seguros, por corrupciòn y otros delitos graves, por algunos
de los cuales ya ha sido juzgado y severamente sancionado Vladimiro
Montesinos, quien fuera su mano derecha y hombre todo poderoso de
su régimen.
El nombre de Fujimori se une asì al de otros ex mandatarios latinoamericanos
que o estàn bajo arresto domiciliario, o en el exilio, o disfrutando de
una libertad precaria, o al menos han quedado sometidos a la ignominia de la
vindicta ciudadana de sus respectivos pueblos, bajo el peso de una severa condena
moral.
Tales los casos del chileno Augusto Pinochet, el ecuatoriano Lucio Gutiérrez,
el argentino Carlos Menem, el nicaragüense Arnoldo Alemán, los costarricenses
Miguel Angel Rodríguez y Rafael Augusto Calderón, el brasileño
Fernando Collor de Melo. Otros nombres enriquecen la lista de ex mandatarios
que cubren casi toda la geografía continental llevados a la Justicia,
proscriptos o sometidos a vergonzosos procesos públicos: Abdalà Bucaram,
aquel payaso increíblemente elevado a la presidencia de su paìs
donde se convirtió en hazmerreír internacional; Gustavo Noboa y
el venezolano Carlos Andrés Pérez, exiliados durante algún
tiempo en Repùblica Dominicana; el mexicano Carlos Salinas de Gortari
y el aprista Alan Garcìa, entre otros.
Hay quienes lecturan estos procesos, aùn bajo presunción de inocencia,
como un motivo de vergüenza para nuestro Continente. Clara evidencia
de que nuestros hombres públicos aùn en los màs altos niveles
del poder, son proclives a la corrupciòn, los malos manejos de los fondos
públicos y el uso del poder para cometer todo gènero de excesos
y trapacerìas. Una especie de confirmación de que las malas
pràcticas y los manejos dolosos de los gobiernos latinoamericanos, con
contadas excepciones, que son la causa principal de nuestros quebrantos, de la
pobreza que abate a tantos, la enfermedad, el analfabetismo y el atraso en que
andamos sumidos por interminables décadas que ya van sumando centurias.
Ciertamente ha sido asì. Pero lo que pudo ser verdad absoluta en
el pasado, es solo una media verdad al presente. Porque la otra mitad es
que el sometimiento de todos ellos a los tribunales de justicia en unos casos
y de la opinión pùblica en otros, està enviando una señal
nítida de que las cosas pudieran estar comenzando a cambiar de este lado
del Rìo Grande.
Que a despecho de presiones, complicidades, entramado de intereses y perniciosas
influencias la parte sana de nuestras sociedades, que sigue siendo la mayorìa, frustradas
en sus aspiraciones, asqueadas de tantas acciones dolosas sin castigo estàn
dando los primeros pasos en el camino de tratar de poner tèrmino a la
impunidad de que disfrutaron en el pasado los malandrines que usaron el poder
para servirse y no para servir para enriquecerse y no para hacer progresas a
sus pueblos.
Es una buena señal reveladora de que la corrupciòn en nosotros
no es genética. Que la historiade dolo y barbarie que hemos ido acumulando
en muchas etapas de nuestra trayectoria posterior a la independencia, no
la llevamos en la sangre como herencia maldita.. Ni somos portadores de
un viciado ADN que nos condene a vivir de por vida como pueblos de segunda y
tercera. Que estamos atravesando en fin, por los mismos dolorosos procesos
de adultez y depuración por los que han debido pasar las naciones que
hoy son lìderes del mundo y que, con tan frecuencia olvidan su propio
pasado, para juzgar nuestro presente.
Corrupciòn la hay en todas partes, en mayor o menor medida, aùn
en las sociedades que hoy se nos presentan como màs civilizadas y mejor
organizadas. La diferencia reside en la impunidad que al parecer existe
la firme decisión de que deje de ser una constante entre nosotros de tal
modo que la justicia empiece a correr pareja, la honradez deje de ser artìculo
de lujo y la deshonestidad y la rapiña no escapen indemnes a la espada
sancionadora de la Ley. De que en fin, estemos asistiendo ahora mismo
a un momento estelar en el devenir històrico de algunos de nuestros
pueblos en que ya haya comenzando a manifestarse la firme decisión de
reclamar su derecho a ser gobernados con limpieza, eficiencia y vocación
de servicio.
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