Lunes
24 de octubre/ EL TIRO RAPIDO
Durante la pasada jefatura
policial fueron frecuentes y notorias las diferencias surgidas entre
su incumbente, el mayor general Manuel
de Jesús Pérez Sánchez y su inmediato superior
jerárquico, el licenciado Franklyn Almeida, Secretario de Estado
de Interior y Policìa.
Tema recurrente en la amplia agenda de discrepancias entre ambos, ha
sido el controversial tema de los miles y miles de agentes de la uniformada
que prácticamente se desenvuelven al margen de la institución
para realizar tareas de la màs diversa naturaleza para funcionarios
públicos, políticos, congresistas, empresas privadas
y particulares.
Con el nombramiento del mayor general Bernardo Santana Pàez,
como nuevo jefe policial, se daba por entendido que mejorase
el precario nivel de relación entre la institución de
orden pùblico y la Secretarìa de Interior, y en
consecuencia que en lo adelante trabajarìan de manera coordinada.
Lamentablemente no parece ser asì. Tal se infiere de las
declaraciones ofrecidas por el titular de esta ùltima, en
las que vuelve a reiterar crìticas relacionadas con el reducido
nùmero de agentes policiales disponibles para las labores de
patrullaje. La razòn es simple y crónica: se trata
de la gran cantidad de miembros del cuerpo que estàn prestando
servicios fuera de la Policìa, en muchos casos ajenos a las
responsabilidades que le son propias en la conservación del
orden pùblico y la seguridad ciudadana.
Que el patrullaje es esencial para estos fines està màs
allà de toda duda. Màs que demostrado que cuando
la presencia policial se deja sentir de manera continua en las calles,
los niveles de delincuencia decrecen y la gente respira y se siente
màs tranquila. Bastarìa en este sentido auscultar
la opinión de los residentes en los vecindarios màs calientes,
azotados por las bandas de malhechores, cuando la Policìa establece
operativos fijos de vigilancia y control de la criminalidad.
Resulta realmente contradictorio que mientras la delincuencia mantiene
en zozobra al paìs con la proliferación de los grupos
de maleantes que cometen todo gènero de fechorías, los
intercambios de disparos entre las bandas ligadas al narcotráfico,
las famosas y fatales balas perdidas hiriendo y matando a niños,
adolescentes y personas inocentes, las drogas inundando barrios y comunidades
con casi total impunidad, los ajustes de cuentas, la Policìa
no pueda desarrollar un trabajo eficiente de patrullaje por carencia
de personal porque buena parte de sus efectivos estàn rindiendo
servicios que no tienen la menor justificación.
Hay que reconocer que en este sentido las declaraciones del licenciado
Almeida se corresponden con una penosa realidad. Pero lo que
resulta desconcertante y tambièn contradictorio por otra parte,
es que el titular de Interior y Policìa al cabo de todo el tiempo
que lleva en la posiciòn, se muestre recurrente en denunciar
públicamente una situación en la que por razòn
de su cargo, jerarquía y prerrogativas que conlleva està supuesto
a ser parte de la solución.
Del Ministro se esperan por tanto, no denuncias, quejas ni confrontaciones
con la jefatura policial sino un trabajo de conjunto con ese despacho para
resolver una situación a todas luces irregular e injustificada,
que representa uno de los tantos males crónicos que es preciso
desterrar del cuerpo uniformado a fin de que pueda rendir cabalmente
las tareas que le corresponden que es precisamente la de estar al servicio
del pleno ciudadano y no de determinados intereses e irritantes e indebidos
privilegios.
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Miércoles
26 de octubre/
EL TIRO RAPIDO
Otro prelado católico
que truena. Se trata monseñor Jesús Marìa
de Jesús Moya, Obispo de San Francisco de Macorís,
que para calificarlo en términos beisbolìsticos bajò “duro
y curvero”.
El obispo francomacorisano al comentar la inclusión de la Repùblica
Dominicana entre las setenta naciones màs corruptas del mundo con una
bajìsima calificación de 3 puntos sobre 10 de la evaluación
anual que lleva a cabo la organización Transparencia Internacional, dijo
que el paìs està lleno de “sinvergüenzas, corruptos,
falsificadores, ladrones y mentirosos”, refiriéndose tanto al sector
pùblico como privado.Para remate agregò que “tenemos mucha
gente que coge dinero ajeno y que habla muchos embustes”,
Puso en duda además la cifra ofrecida recientemente por la FAO en ocasión
de la celebración del Dìa Mundial de la Pobreza, de que un 25 porciento
de los dominicanos padece problemas de desnutrición. A juicio de
monseñor de Jesús Moya, el dato se queda corto ya que considera
que es mucho mayor la cantidad de quienes estàn realmente sufriendo los
efectos del hambre.
En compensación y como contrapartida, el dignatario eclesiástico
reafirmò sin embargo su fe en los destinos de la Repùblica Dominicana
enfatizando que aquì hay mucha gente buena y haciendo un llamamiento para
invertir màs en escuelas y maestros.
En TELEDEBATE coincidimos plenamente con los señalamientos de este hombre
de la iglesia, poco dado al protagonismo mediático pero que por lo visto no
tiene freno ni reparo en exhibir su pensamiento con toda diafanidad.
Es cierto que nuestra inclusión en el listado de las sociedades donde
imperan mayores niveles de corrupciòn no es injusta ni exagerada. Por
desgracia, se corresponde con la verdad. Es, se ha dicho muchas veces,
lo hemos sostenido aquì en innumeras ocasiones al igual que en el Matutino
de Rumba, que la corrupciòn vestida de impunidad, es en gran medida la
fuente principal de nuestros males tanto materiales como morales. Que nos
lo digan desde fuera no es màs que una corroboraciòn de lo que
se ha venido padeciendo y diciendo desde dentro por mucho tiempo con màs
empeño que exitosos resultados.
Recientemente se publicò que en màs de tres décadas solamente
se han registrado cuatro condenas por presuntos actos de corrupciòn en
nuestro paìs. Y en una o dos de ellas, al menos, las mismas han
estado contaminadas de premeditado oportunismo político. Sin embargo, ¿Cuàntos
escàndalos por acciones dolosas de todo tipo no se han registrado en ese
tiempo? ¿Cuàntas comisiones, sobrefacturaciones de obras pùblicas,
contrabandos, contratos onerosos a cambio de sobornos y todo gènero de
pillerías que harìan la cuenta demasiado extensa no han tenido
lugar? ¿Cuàntos expedientes reposan en los archivos del DEPRECO
que no han tomado curso? ¿Cuàntas fortunas no se han originado
o se han engruesado en el paìs por la comisión de todos estos delitos?
Si en el paìs hay màs de tres millones de pobres, si hay gente
que se acuesta con estómagos vacíos, niños desnutridos, hay
hospitales sin medicamentos, escuelas sin pupitres, apagones y altas facturaciones,
un transporte deficiente, càrceles que son ergástulas, obras pùblicas
que son verdaderas estafas, drogas en los barrios, aumento de la criminalidad, jóvenes
sin trabajo ni aparente futuro y tantas y tantas carencias y males es fruto en
mayor medida de esa corrupciòn impune que venimos arrastrando por tanto
tiempo. Como lo es tambièn del deterioro creciente de los valores
fundamentales en nuestra sociedad
Mucha razón le asiste al Obispo Moya nos lo recuerda una vez màs
con tanta crudeza. Y mucha razón tambièn, sin embargo, cuando
afirma que en nuestro paìs hay mucha gente buena y decente, cuyo
nùmero seguramente añadimos nosotros, es mucho mayor que la de
los responsables e involucrados en todas estas fechorías y crímenes
de lesa patria, Como tambièn le asiste toda razón al reclamar
mayor inversión en escuelas y maestros.
Por esa plèyade de gente decente, buena, laboriosa y solidaria, perteneciente
a todos los niveles sociales y asqueada de tanta podredumbre que representa
la gran reserva moral del paìs, vale la pena luchar y mantener viva la
fe en que, aùn sea dìa a dìa, chin a chin, podamos
ir forjando el ideal de esa mejor naciòn que soñò Juan Pablo
Duarte, que han abonado con su vida y su sangre tantos héroes dominicanos
y que anhela y a la que tiene derecho la inmensa mayorìa de nuestro
pueblo.
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Viernes
28 de octubre/
EL TIRO RAPIDO
El pasado miércoles, con motivo de cumplirse un nuevo aniversario
de la fundación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo,
Primada de América, su Rector Roberto Reyna hizo dos importantes
anuncios.
Uno de ellos la confirmación de que la biblioteca de la UASD
ha sido bautizada con el nombre del insigne Poeta Nacional Pedro Mir. Es
un reconocimiento póstumo a la memoria no sòlo del inspirado
autor de “Hay un paìs en el mundo”, sino de un gran
dominicano y un excelente ser humano dotado de las màs elevadas
cualidades. Para quienes conocimos y disfrutamos de la amistad
de Mir, que en nuestro caso comenzò en Cuba, durante su exilio,
y se retomò aquì, durante el nuestro, el nombre impuesto
a la biblioteca uasdiana debe ser motivo de orgullo y valida una vez
màs el apotegma del Apóstol José Martì, “honrar,
honra”.
Debe ser tambièn motivo de regocijo para quienes abogaban porque
se distinguiese la instalación con el nombre de otro eximio
dominicano, el profesor Juan Bosch. A fin de cuentas, el notable
intelectual y político, fundador de dos de los tres principales
partidos que sustentan nuestro sistema representativo, el PRD
y el PLD, fue un profundo admirador de la obra de Mir y conservò con èste
una estrechísima amistad. Tiene además Bosch su
propia dimensión històrica, fue objeto en vida de numerosos
y merecidos reconocimientos y ha sido tambièn su memoria largamente
exaltada y homenajeada después de su muerte. De estar
vivo, estamos seguros que Bosch hubiese apoyado con calor la iniciativa
de imponer el nombre de Pedro Mir a la biblioteca universitaria.
La otra información ofrecida por el Rector Reyna es que el acceso
a la UASD se verà limitado para determinadas carreras que estàn
sobresaturadas. Es una vieja promesa que data de su campaña
anterior a èsta en que fue votado para dirigir los destinos
de la casa de estudios. En esa oportunidad, entrevistamos en
varias ocasiones a Reyna y abordamos exhaustivamente el tema de que
la universidad estatal tiene que ser màs selectiva en la aceptación
de quienes tocan a sus puertas con la intención de profesionalizarse.
No se trata de una política elitista. La UASD es la universidad
del pueblo, abierta a estudiantes de todos los niveles sociales pero
principalmente de quienes no poseen recursos para costearse una carrera
en un centro privado. No es por gusto que recibe una parte sustanciosa
de recursos del Estado, por màs que èste nunca
ha cumplido con la entrega del porciento del presupuesto que le asigna
la ley. Ni tampoco que tenga una nòmina estudiantil que
ya debe sobrepasar los ciento sesenta mil alumnos.
Pero no todos estàn calificados para profesionalizarse. Muchos,
si no la mayorìa, han ingresado a carreras que no se corresponden
con sus aptitudes vocacionales. Es preciso por consiguiente,
someter a los aspirantes a una previa evaluación de conocimientos
para establecer con la mayor precisiòn su verdadero nivel, ya
que el propio Reyna en màs de una ocasión ha revelado
que un altísimo porcentaje de titulados bachilleres disponen
de una preparación académica muy inferior, a veces hasta
apenas de octavo curso. Y es tambièn absolutamente necesario,
que pasen por una prueba de orientación para identificar las
carreras màs en sintonía con sus aptitudes. Con
esto se evitarìa por un lado la deserción que es muy
elevada todavía y por otro lado, la posibilidad de graduar y
echar a la calle a profesionales mediocres.
Otro aspecto de gran interés es armonizar la oferta universitaria
con los requerimientos del desarrollo econòmico del paìs
y la oferta del mercado laboral. De esa forma, se evitarìa
la sobresaturación de egresados en determinadas ramas sin posibilidades
de ser absorbidos por el mercado de trabajo, y en cambio la orfandad
de recursos humanos calificados en otros campos en que sì tendrían
oportunidad de desenvolverse.
Estas medidas en modo alguno limitan el libre acceso del estudiantado
a la universidad estatal ni la posibilidad de profesionalizarse sin
importar el nivel social del aspirante a lograrlo. Simplemente,
se trata de racionalizar el sistema de ingreso y eficientizar la prestación
docente de la UASD, de tal modo que pueda cumplir con la mayor amplitud
su elevada misión. Que, a fin de cuentas, mal que bien,
el sustento de la misma proviene de fondos públicos, una inversión
que es necesario devuelva a al paìs en recursos humanos
dotados de la màs alta calificación profesional.
Confiemos que asì resulte.
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