Lunes
29 de agosto/
EL TIRO RAPIDO
De acuerdo a las
informaciones que publica la prensa matutina del dìa, en esta
misma semana el gobierno pudiera dar a conocer formalmente las distintas
medidas de ahorro energético que seràn puestas en pràctica,
a travès de un decreto presidencial.
Ya desde semanas antes hemos venido abogando por una política oficial
de uso racional de los combustibles, que abarque tanto las dependencias pùblicas
como en general al pleno de la sociedad.
Esas medidas no deben dilatarse. El paìs es casi absolutamente dependiente
de la importación de combustibles derivados del petróleo. Y
el disparo irrefrenable de los precios del crudo que ya alcanzò los 70
dòlares el barril, representa una carga insostenible y ruinosa para la
economía nacional.
Tiene además, un elevado costo social y político al deteriorar
màs aùn la todavía precaria calidad de vida en que nos desenvolvemos,
tanto la clase media como los sectores menos favorecidos de la población.
Al margen de las concesiones que nos estè otorgando Venezuela en las compras
del crudo o cualquier otra que podamos derivar del proyecto Petrocaribe, el paìs
no puede evair la necesidad impostergable de reducir al máximo el consumo
energético. Esto es: evitar todo dispendio, todo gasto innecesario.
Hay que insistir en que no tenemos otro camino para enfrentar una situación
que escapa a nuestro control, por màs que en buena medida es fruto de
nuestra imprevisión. Esto asì porque en todos estos años
no nos preocupamos ni ocupamos de desarrollar fuentes alternativas de energía.
Lo que hicimos en cambio, y seguimos haciendo todavía es incrementar el
consumo a travès de la traìda al paìs de vehículos
de alta cilindrada y la instalación de planta eléctricas de alto
consumo.
Lamentablemente no hay manera de recuperar el tiempo perdido, ni borrar nuestra
falta de previsión y prudencia.
Pero sì resultarìa imperdonable que a estas alturas, no acabemos
de adoptar una política energètica sustentada en una legislación
de carácter general que nos permita aprovechar todas las posibilidades
reales y viables de desarrollar proyectos alternativos que nos hagan cada vez
menos dependientes de los combustibles importados.
Proyectos basados en etanol, eòlicos y solares, de aprovechamiento de
todas las caìdas y corrientes de agua, de conversión de basura. En
fin, todas y cada una de las posibles opciones que deben ser exploradas, evaluadas
y utilizadas en la medida en que sean técnicamente factibles y económicamente
rentables.
Porque insistimos: asì como ahora no tenemos otra salida fuera de apretarnos
el cinto y reducir el consumo, tampoco debemos ni podemos seguir dejando correr
el calendario con los brazos cruzados. Sin dar los pasos necesarios para
depender cada vez menos de la energía importada y disponer cada vez màs
de la propia.
Que en ello va envuelto tambièn un principio de soberanìa.
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Martes
30 de agosto/
EL TIRO RAPIDO
Las vistosas y costosas
Harley Davidson continúan llenando de sonoras alertas las
calles de la barriada de Capotillo. Su ruidosa presencia ha provocado
al parecer, una prudente emigración de las bandas criminales
que azotaban el vecindario hacia otras barriadas, particularmente
Gualey, que ahora pagan con un aumento de la zozobra delictiva
la tranquilidad de que disfrutan los antes màs afectados y
ahora mayor favorecidos residentes capotillenses.
Pero tal como habìamos señalado cuando se anunciò la puesta
en marcha del Plan de Seguridad Democrática, la criminalidad y la violencia
en todas sus màs crueles manifestaciones se ha extendido por todo el paìs. Hoy
por hoy, no hay una sola comunidad, un solo vecindario, una sola calle que pueda
considerarse libre de la acciòn de pandillas y grupos organizados de
delincuentes que atracan y asesinan, de violadores, estafadores y ladrones. Las
evidencias son continuas y generalizadas. Basta señalar algunas
como muestra.
A poco de la visita del Presidente Leonel Fernández a Capotillo, escogido
por los altos índices de violencia y criminalidad que habìa desarrollado
como sede piloto del Plan, se produce el atraco a la sucursal de la Asociación
Popular en Cristo Rey donde los malhechores se llevan un millòn
de pesos y dejan como trágico recordatorio de su acciòn, el cadáver
de un joven guardián privado de apenas 19 años quien tratò de
hacerles frente.
Màs aùn. Apenas cuatro horas después de la visita
del mandatario a San Francisco de Macorís, otro grupo de facinerosos
asaltò una casa de cambio alzàndose con cuatrocientos mil pesos
y varias armas.
Los pervertidos sexuales siguen haciendo de las suyas. El caso de la infortunada
menor Arisleyda de Jesús Encarnación, quien viò violada
su integridad apenas con trece años cuando se dirigía a adquirir útiles
escolares, para luego el autor tratar de acallar su infamia dándole muerte,
es otro hecho que hace hervir la sangre. Casos como el de ella son parte
de la cotidianidad.
Las famosas balas perdidas tambièn aportan su cuota de vìctimas.
A los 9 años de Bielka Colòn, en largo proceso de recuperación,
se suman ahora dos casos màs penosos. El de Joselito Hernàndez
condenado, salvo que ocurra un milagro, a vivir en un mundo de sombras,
algo difìcil de entender a sus doce años, y el màs reciente
de Julio Cèsar Sosa, baleado cuando buscaba agua en una gasolinera de
la calle Vicente Noble, quien a sus catorce, tendrà que asimilar
la idea de reposar en un sillòn de ruedas su injusta invalidez por el
resto de sus dìas.
Pero no es solo la criminalidad. Es tambièn la violencia, la falta
de compasión y de solidaridad que de manera creciente se han ido asentando
en el comportamiento del ciudadano comùn y corriente. Desde reaccionar
en forma agresiva y descompuesta ante la menor discrepancia hasta evadir las
màs elementales responsabilidades de humanidad.
Ahì està como ejemplo, uno de tantos, el caso del modesto canillita
del periódico El Caribe atropellado a muerte hace un par de madrugadas por
un automovilista desaprensivo, quien se diò a la fuga en vez de auxiliarlo
lo que posiblemente le hubiese permitido seguir viviendo. Es comportamiento frecuente.
Es que hemos ido adquiriendo una cultura de violencia. De renuncia al diàlogo. A
la negociación. A la tolerancia. De negación
de la convivencia pacìfica. De confrontación con rasgos cada
vez màs preocupantes de insania mental. De una especie de filosofìa
de sobrevivencia a como dè lugar y cuàles sean el precio y las
consecuencias.
La criminalidad que padecemos cruel,inhumana,agresiva es reto de orden pùblico,
tarea prioritaria del gobierno con la que todos debemos colaborar por el bien
comùn. Pero la torcida y cada vez màs extendida cultura de
la violencia en que ha caìdo nuestra sociedad, es tambièn
desafìo que no le cede en importancia y que posiblemente resulte
màs difìcil de enfrentar y desarraigar. Verdad amarga,
pero verdad al fin que no podemos ignorar.
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Miércoles
31 de agosto/
EL TIRO RAPIDO
La Dirección
General de Aduanas informa haber desmontado otra red mafiosa. La
misma intentaba introducir de contrabando 106 vehìculos y
una gran cantidad de electrodomèsticos al paìs. Según
revelò Luis Sánchez, Subdirector Técnico de
esa dependencia, lo que hubiese dejado de percibir el Estado, caso
de concretarse la evasión, ascenderìa a la sustanciosa
suma de 164 millones de pesos. A esta importante ocupación,
se suman otras efectuadas casi simultáneamente de mercancías
que pretendìan ser pasadas ilegalmente en el Aeropuerto Internacional
de las Amèricas José Francisco Peña Gòmez.
Que se pretenda pasar mercaderìas por las aduanas sin pagar los aranceles
no tiene nada de raro. Tal ha sido pràctica añeja, consuetudinaria
que ha originado e incrementado no pocas cuantiosísimas fortunas en el
paìs. Jerarcas que en algunos casos, llegan al colmo de la desfachatez
de dejar ver sus rostros en almibaradas crónicas periodísticas,
presentándose como sensibles benefactores sociales donando a favor de
instituciones benéficas con gran despliegue publicitario, porciones
miseriosas de sus fabulosas ganancias ilegales.
Por las aduanas criollas han pasado sin pagar los derechos correspondientes o
liquidando sumas muy inferiores a lo debido, decenas, cientos de miles
de millones de pesos de todo tipo de mercaderìas, desde los màs
costosos vehículos de lujo hasta medicamentos traídos ilegalmente.
Esta evasión, que en mayor o menor medida se ha registrado en todos
los gobiernos, ha privado al Estado de cuantiosísimos recursos al tiempo
que representado una competencia desleal para los comerciantes que no entran
en el juego doloso del contrabando.
No es preciso extenderse en el hecho de que la evasión arancelaria es
una pràctica que involucra necesariamente a personal que presta servicios
en las dependencias aduanales. Esta involucraciòn ha llegado
desde las màs altas instancias de autoridad hasta las de màs bajo
relieve, dependiendo del monto de la operación fraudulenta.
La diferencia en este caso, la ha marcado la honestidad del funcionario. Su comportamiento ètico. Su
sentido de la responsabilidad y su compromiso con la defensa de los intereses
del Estado. En este contexto, hay que reconocer y es de justicia destacar
que la presente Dirección General de Aduanas ha dado notación de
un trabajo eficiente. Esto ha permitido que desde los mismos inicios de
su gestión, haya sido posible detectar e impedir importantes operaciones
de contrabando.
El presente caso es uno màs. Pero tiene como elemento novedoso, la
participaciòn reincidente de Juan Carlos Genao Torrejos, quien ya anteriormente
habìa sido sometido por un contrabando de whisky. Liberado por vìa
de un recurso judicial, se informa que abandonò el paìs el
pasado sábado.
Hay que saludar este otro logro de detección aduanal. Pero cabe
insistir, una vez màs, que a los contrabandistas probados y comprobados no
basta con cobrarles los aranceles que han tratado de evadir con sus correspondientes recargos
y multas. Es preciso tambièn darlos a conocer a la opinión
pùblica, acompañando la sanción moral y social a la penalidad
fiscal y penal si èsta procede, para que no posen ni pasen
como serios y honestos quienes, a fin de cuentas, no son ni lo uno ni lo otro.
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