Martes
16 de agosto/
EL TIRO RAPIDO
Coincidiendo con
la fecha històrica de la Restauración y la necesaria
evocación de los nombres de Gaspar Polanco, Gregorio Luperòn,
Francisco del Rosario Sánchez y demàs grandes
figuras y espadas de la gloriosa gesta, llega a su primer año
la gestión de gobierno del Presidente Leonel Fernández,
en èste su segundo perìodo como Ejecutivo de la Nación.
Tradicional y obligada la ocasión para pasar balance a estos doce meses
iniciales de desempeño de la actual Administración. En ellos,
como en toda gestión, hay puntos luminosos y zonas oscuras.
En el caso presente, la cara positiva de la moneda la aporta el Banco Central
con el manejo de la macroeconomía. Los logros alcanzados son innegables: baja
significativa y estabilidad en la prima del dólar, aumento apreciable
de las reservas netas de divisas y una mejorìa en la calificación
del paìs por parte de las agencias internacionales.
Y otro que no puede pasarse por alto por su notable incidencia económica,
social y política: el control de la inflación que hasta una
semana atràs presentaba el segundo índice màs bajo, después
de México, en toda la América Latina.
Esta es una situación que, sin embargo, queda sometida
ahora al casi asfixiante reto de la irrefrenable escalada del precio
del petróleo merodeando ya por la frontera de los 70 dòlares
el barril, pero que pudiera subir mucho màs.
La otra cara del proceso y no precisamente oculta porque està a la vista
de todos y a todos nos golpea, està representada por ese conjunto de problemas
no resueltos que registrò la reciente encuesta de la acreditada agencia
Gallup.
Es obvio que ni èste ni ningún otro gobierno dispone de varas mágicas,
de fòrmulas milagrosas para solucionar el cúmulo de graves situaciones
que arrastramos de larga data y que se han ido acentuando a lo largo del tiempo
y de los distintos gobiernos que hemos tenido.
Pero el presente règimen, que se aboca al desafìo electoral del
próximo mayo por los mandos municipales y congresionales de gran importancia
para su agenda política, tendrà que dirigir su atención
preferente a la media docena de temas de cabecera que identificò la encuesta
como los que estàn motivando a mayor preocupación ciudadana.
Estamos hablando de la necesidad de manejar la inflación y el costo de
la vida, de impulsar la inversión privada para la creación de nuevos
empleos que es la ùnica forma digna y sostenible de combatir la pobreza,
hacer que la estabilidad macroeconómica se refleje en la microeconomía
y se traduzca en bienestar la gente, poner freno a la delincuencia y aliviar
la crisis energètica. Y de manera especial, mantener el peso a su
actual tipo de cambio resistiendo todas las presiones y tentaciones de presionar
su alza como reclaman algunos subsectores interesados.
La tarea para el gobierno se produce en un marco muy adverso. La entrada
en vigencia del Tratado de Libre Comercio, la consiguiente pèrdida y compensación
total de los ingresos del Estado y la despenalizaciòn fiscal a los sectores
productivos sin afectar la economía popular asì como el monto ruinoso
de la factura petrolera constituyen un verdadero galimatías, una especie
de laberinto para el que por desgracia hay muy poca vocación de soluciòn nacional
y en cambio, excesivo interés partidario y sectorial.
Encontrar la salida del mismo con el menor costo político es el gran reto
que enfrenta la Administración. Para ello precisarà de una
muy fina labor de concertación, ajuste y compromiso, para lo cual ya
no dispone de mucho tiempo. Esto asì, estando
a solo nueve meses vista del venidero y para èl importantísimo
torneo electoral del 16 de Mayo del 2006, cuyos resultados se veràn
fuertemente influidos por los de su gestión a partir de ya mismo.
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Miércoles
17 de agosto/
EL TIRO RAPIDO
El Gobierno Dominicano
acaba de firmar un memorando de entendimiento con la empresa española
Unión Fenosa en relación con la recompra de las acciones
que poseìa la misma en las distribuidoras de electricidad
Edenorte y Edesur.
De acuerdo a las informaciones servidas sobre los resultados de esta renegociación,
la deuda con Unión Fenosa quedarà ahora reducida de 600 a 300 millones
de dólares, es decir el cincuenta porciento. Tambièn el interés
sobre los pagos aplazados bajarà del 12 al 9 porciento.
El propósito de esta gestión encabezada desde el litoral oficial
por el Secretario Técnico de la Presidencia, Temìstocles Montàs,
ha sido liberar a Edenorte y Edesur de la onerosa carga que ha representado para
su economía el verse privadas del pago de sus facturas por sus respectivos
mejores clientes, fondos que han ido a parar, mes por mes, a las arcas
de Unión Fenosa.
Esos pagos que quedaron atados al convenio con la compañìa española,
celebrado bajo la pasada Administración, han representado un fuerte déficit
de flujo de caja para ambas distribuidoras de entre 120 y 150 millones de pesos
mensuales que han dejado de percibir.
Cuando esta operación se concretò originalmente, provocò toda
una serie de lógicas interrogantes y duros cuestionamientos. Esto asì,
en razón de que se considerò la misma como altamente lesiva, totalmente
onerosa para el paìs.
El precio de recompra del cincuenta porciento del capital accionario de Edenor
y Edesur, se tradujo en una deuda de màs de 700 millones de dólares
a pagar en 12 años a Unión Fenosa. Esta empresa, dicho sea
de paso, ha sido rebautizada por el gracejo español con el apelativo de
Unión Mafiosa debido a sus turbios manejos y cuestionable desempeño. Aquì se
ganò el sobrenombre de Unión Mañosa.
En esa oportunidad, el entonces Gerente General del Banco Central, Apolinar Veloz,
satanizò la operación afirmando que Edenorte y Edesur estaban quebradas,
las acciones de Unión Fenosa en ambas no valìan nada y que èsta
debió retirarse del paìs sin recibir un solo chele. Su denuncia
no tuvo el debido eco ni motivo a una minuciosa indagatoria como hubiese sido
lo recomendable en una operación de ese monto.
Ello asì sobre todo, porque por lo bajo y en algunos casos hasta por lo
alto, se hablò de jugosas comisiones en la intermediación recibidas
a cambio de viabilizar la recompra. Esta sumò, como valor agregado,
sendos boches al entonces Presidente Hipólito Mejia de boca del Rey Juan
Carlos Segundo y su Jefe de Gobierno de esa època, José Marìa
Aznar.
Los intríngulis de esta negociación, sus posibles lados oscuros
nunca han sido esclarecidos. Posiblemente no lo sean jamás.
Ahora,los resultados obtenidos en la renegociación al reducir la deuda
en 300 millones de dólares y bajar la tasa de interés en un 25
porciento, nos llevan a la obligada conclusión de que si la operación
original no estuvo contaminada de ingredientes dolosos, éticamente cuestionables,
entonces, en el mejor de los casos, quienes de este lado de la calle nos representaron en
la misma hicieron un pobrísimo papel en la defensa de los intereses nacionales.
Y si no es asì, que se demuestre lo contrario. Porque el pueblo
tiene sobrado derecho a saber quiènes y còmo manejan su patrimonio
al cual han regresado, al menos temporalmente, Edenorte y Edesur a cambio
de una deuda que,aùn sustancialmente rebajada, continùa siendo
muy elevada y representando un significativo compromiso de pago por los
próximos años para nuestro tan vulnerable sistema energético.
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