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Director Mario Rivadulla
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AGOSTO/2005
 
Semana 8 al 12
 

Lunes 8 de agosto/ EL TIRO RAPIDO

El costo de la vida, la inflación, el auge de la delincuencia, los apagones, el desempleo, la carestía de agua, el tràfico y consumo de drogas, la corrupción, los deficientes servicios públicos, la educación, la salud y en ùltimo lugar, la declinación de los valores morales.
 
He ahì reflejados los once principales problemas del paìs, tal como los percibe la mayorìa de los dominicanos,  según relaciona la primera entrega de la encuesta Gallup contratada por el matutino Hoy.
 
La investigación de la acreditada firma internacional no revela nada nuevo.  Tan sòlo confirma lo que se aprecia a simple vista.  De hecho, son los mismos temas que venimos arrastrando por espacio de décadas, con la ùnica diferencia de que, como la clásica bola de nieve, han crecido y se han agravado en el tiempo.
 
Son problemas que han puesto a prueba la capacidad de resistencia y de tolerancia de nuestro pueblo.  Y a los que, cuando màs, se han aplicado en la mayorìa de los casos simples remiendos, curitas de emergencia con la finalidad de ganar tiempo y pasarle la pelota al que viene detrás.
 
Y es que nuestro principal problema y causa fundamental de todos los demàs, es la falta de una verdadera conciencia nacional que no es reaccionar con el orgullo herido cuando un retrasado racista como el cronista deportivo Larry Krueger llama “descerebrados” a Felipe Rojas Alou y a nuestros jugadores de los Gigantes de San Francisco. 
 
O cuando estigmatizamos a Alex Rodríguez porque confiesa con cierto grado de ingenuidad, que todavía no sabe si representarà a Estados Unidos o a Repùblica Dominicana en el Mundial de Béisbol.
 
Es mucho màs que esos vagidos momentáneos y lacrimosos de patriotismo o patriotería, como usted quiera llamarle.  Es tener plena conciencia de la condición de hijo de esta tierra.  Conocer y sentir el orgullo de nuestra historia.  Ser un ciudadano cabal en disposición de ejercer responsablemente sus derechos y religiosamente sus deberes.
 
Es estar en disposición de no seguir preguntando què va a hacer el paìs por usted o por mì, sino afirmando  què estamos en disposición de hacer usted y yo por el paìs, como el asesinado Presidente Kennedy reclamò de sus conciudadanos cuando asumiò la Primera Magistratura de la nación màs poderosa del mundo.  Es en fin, cada vez que lo reclamen las circunstancias, poner el interés de la patria por encima de cualquier otro interés.
 
Y como no hay creada una conciencia nacional, no hay tampoco un proyecto de nación sino proyectos de partidos y gobiernos.  Un proyecto de nación es algo muy diferente.  Es lo que nos une a todos por encima de banderìas y sin renunciar a ellas, al logro de metas comunes  Es lo que nos falta.  Lo que requerimos en esta hora tan especial de crisis y prueba, cuando està en juego el porvenir  de la Repùblica Dominicana, de nuestra nación, de nuestra patria.
 
Todos reclaman sacrificios para salir adelante, pero cada quien evade  hacer  el suyo.  Todo se parcializa.  Todo se politiza.  Todo se partidariza.  Y ni siquiera en este momento tan particular de prueba que afrontamos, somos capaces del gesto grande y desprendido que nos coloque en ruta hacia el futuro, el progreso y el bienestar del que todos hablamos, que todos anhelamos pero por el cual tan poco estamos en disposición de dar y de hacer.
 
¿ Podremos salir adelante en estas condiciones, carentes de conciencia nacional, de proyecto de nación, de espíritu de entrega sin oportunismos mezquinos? 
 
Por lo visto, tendremos que apelar una vez màs a la infinita generosidad de Dios y la Virgen de La Altagracia.
 
¡Pero cuidado...! Que pudiera llegar un momento en que su paciencia tambièn se agote.  Y cuando eso llegue a ocurrir  que Dios entonces  nos encuentre confesados.

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Martes 9 de agosto/ EL TIRO RAPIDO

El Canciller de la Repùblica ha declarado de manera terminante y enfática que el principal problema que enfrenta el paìs es el de la inmigración haitiana.
 
Esto asì,   por encima de los molestosos y costosos apagones, el auge de la delincuencia o el caso de la vida que no acaba de reflejar de manera cabal la baja sostenida del dólar.  O de cualquiera de los otros temas de preocupación y hasta irritación que llenan nuestra cotidianidad y que aparecen reflejados en la encuesta Gallup.
 
Lo es por sus diversas facetas e  implicaciones de orden económico, social, humano y político, tanto en el plano interno como en el escenario internacional, como si se tratase de un complicado juego de ajedrez.
 
En el paìs se calcula que residen entre 800 mil y un millòn de haitianos, según los cálculos màs conservadores y serios.  Pero en el Departamento de Migración, apenas hay registrados unos 5 mil.  El resto estàn en condición de ilegales.
 
No fue siempre asì. La situación comenzò a desbordarse a partir del momento en que dejò de traer los braceros para la zafra azucarera mediante contratación directa entre los gobiernos dominicano y haitiano. Finalizado el corte regresar a sus hogares.
 
Con la caìda del régimen de Duvalier hijo,  terminò la contratación de gobierno a gobierno. Diò inicio entonces la inmigración desordenada e ilegal a travès de la frontera, primero en forma un tanto espontánea y después organizada como contrabando humano, contando con complicidades locales civiles y militares para aprovechar mano de obra barata en tareas agrícolas, en la construcción y màs recientemente en Turismo.
 
Hay que aclarar que la caña, al presente,  apenas precisa de 20 mil braceros haitianos, la mayorìa sin habilidad ni experiencia como picadores, con bajo rendimiento y por tanto escasa retribución.
 
Los haitianos acuden a refugiarse en nuestra pobreza huyendo de su espantosa miseria. No hay que traerlos atados.  Vienen de buen grado.   Los obliga la situación prevaleciente en su paìs.   Vienen para acà porque no tienen otro lugar donde ir y porque aquì, mal que bien, encuentran el trabajo que se les niega en su propia tierra. 
 
Ciertamente en muchos casos, ellos aportan brazos para labores que por lo general el dominicano rechaza realizar. Pero en otros, compiten con ventaja frente a la mano de obra dominicana,  porque su condición de marginalidad legal que les hace pasibles de explotación laboral,  como por desgracia ocurre en todas partes del mundo, incluyendo Estados Unidos y paìses avanzados de Europa.
 
Pero como advierte el Canciller Carlos Morales Troncoso utilizar esa situación como arma para acusar al paìs en los foros internacionales y a travès de medios de prensa extranjeros  presentàndolo como una sociedad esclavista o que tolera el esclavismo,  no es la forma indicada para tratar de mejorar la condición de los braceros. 
 
Màs bien es un acto que tiene mucho de arbitrario y en cierta forma, de perverso al silenciar lo que esa sobrecarga social representa para nosotros en salud y servicios públicos, hacièndolos màs precarios en perjuicio del resto de la sociedad.  Y de paso, echa leña a un fuego que, quiérase que no, està subyacente y que ya en estas ùltimas semanas se ha manifestado en varias  reacciones violentas y xenofòbicas en regiones como Montecristi y Mao.
 
Regularizar la presencia haitiana en el paìs es un derecho de soberanìa del Estado Dominicano.  El que se haya evadido hasta el presente enfrentar el mismo adecuadamente por las autoridades nacionales, extendiendo el tiempo de estancia en el paìs de quienes residen en èl irregularmente, no les excusa de su condición de ilegales ni les otorga derecho de permanencia y mucho menos de naturalización.  Ese es un planteamiento demagógico y raya en lo absurdo.
 
Superar esa situación anormal es tambièn una necesidad imperiosa que debe contribuir a un mejor entendimiento entre ambos paìses, en el marco de unas relaciones muchas veces tensas y que ahora mismo no atraviesan por su mejor momento.
 
Pero para lograrlo hay que desterrar el discurso de confrontación y denuncia que parece ser la constante de algunos que aquì se han erigido en defensores de los haitianos.   Porque si sus motivaciones podrán estar revestidas de la mayor nobleza, en cambio  la forma en que las manifestan no es la màs noble para el paìs que a fin de cuentas, parece ser el ùnico que los acepta y al que en modo alguno corresponde asumir la responsabilidad de cargar con una crisis que, como la del territorio vecino, debe ser responsabilidad asumida por la comunidad internacional.

 

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Miércoles 10 de agosto/ EL TIRO RAPIDO

En una reunión que se extendió por aproximadamente tres horas, el Presidente Leonel Fernández y  representantes del sector empresarial encabezados por Elena Viyella, se pudieron al parecer obviar los distintos escollos, zanjar las diferencias que permitirìan elaborar y presentar al paìs y a la ratificación de las Càmaras Legislativas, un proyecto de Reforma Fiscal que màs apropiadamente debiera calificarse de ajuste de intereses.
 
En realidad es eso lo que ha estado a discusiòn todos estos dìas. Tratar de armonizar los intereses de las partes directamente involucradas en este proceso.  ¿Y cuàles son estos intereses?
 
Por un lado, el gobierno tratando de obtener compensación para las esperadas pèrdidas que provocarà en sus ingresos y que se establecen entre 25 y 32 mil millones de pesos anuales, sin cargar con el costo polìtico que representarìa gravar con mayores cargas impositivas a los sectores medios y bajos de la población, y con ello mermar sus posibilidades electorales hacia el próximo año.
 
Y por otra parte, los sectores productivos, industria, agropecuaria y agroindustria, reclamando las despenalizaciones fiscales indispensables para poder enfrentar el reto desleal, avasallante de sus competidores centroamericanos y los grandemente  subsidiados agricultores y ganaderos norteamericanos.
 
Tocarà ahora al Congreso conocer el preproyecto de este acuerdo y  la responsabilidad de su aprobación.  Un Congreso donde seguramente se dejarà sentir la fuerte presión de algunos otros intereses y subsectores buscando su mismo mejor acomodo, gestiones que de seguro iràn  acompañadas de la inevitable presencia del famoso hombre del maletìn, convertido en un fuerte argumento de convencimiento para màs de un legislador de espinazo flexible.
 
Un Congreso donde además, la oposición principalmente perredeìsta, tratarà a su vez al igual que el gobierno, de reducir la propia cuota de  carga política que conlleva una legislación fiscal que afectarà en mayor o menor medida los intereses de sectores y grupos.  Al final, remiendos de màs o de menos, tendremos convertido en ley un acuerdo tributario escoltando la inexorable ratificación del Tratado de Libre Comercio.
 
Ahora bien..., ¿serà èsta una verdadera reforma fiscal?  ¿una reforma fiscal sin contar con un Proyecto de Nación? Fruto no de la debida ponderación, sino de circunstancias adversas y coyunturales negociada  bajo la extrema presión de intereses económicos y políticos en pugna y la amenaza externa de un Tratado donde abundan los cuestionamientos y las incógnitas?  Sin dudas que no lo es. 
 
Pero tambièn con una visión realista, hay que preguntarse y plantearse si bajo las presentes condiciones y posibilidades, tanto domèsticas como internacionales, donde el interés de la nación se conjuga y traduce como el de sectores económicos e intereses partidarios,   se puede aspirar a algo mejor que  obtener un simple respiro y seguir dilatando en el  tiempo a la búsqueda de mejor coyuntura,  la oportunidad de impulsar una verdadera Reforma Fiscal que por necesidad obligarà a la revisión del actual modelo en que se desenvuelve el paìs.
 
Una Reforma que ajuste ese modelo económico  a los requerimientos de los nuevos tiempos.  Que impulse el crecimiento de nuestra económica al tiempo que promueva el desarrollo social.  Que permita una màs adecuada distribución de la riqueza y cerrar la brecha cada vez màs anchurosa que separa a los muchos pobres de los pocos extremadamente ricos. De hacer en fin que la estabilidad macroeconómica se refleje en la microeconomía personal y eleve la calidad de vida de los segmentos medios y bajos de la población.
 
Mientras tanto, roguemos al Altísimo porque el parche, esta curita nos permita al menos superar la presente coyuntura.  Pero bien consciente, insistimos, de que en algún momento no lejano
tendremos que abocarnos a una verdadera Reforma Fiscal Integral tal como la requiere el interés supremo del paìs el dìa que èste comience a vestirse de pantalón largo y deje de ser una repùblica bananera màs.


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Jueves 11 de agosto/ EL TIRO RAPIDO

Durante la pasada administración, el entonces Procurador General de la Repùblica Virgilio bello Rosa presentò renuncia de su cargo por graves diferencias con el entonces Presidente Hipólito Mejìa.  Su dimisión fue acompañada de una amarga declaración al afirmar que en el paìs no existìa voluntad ni por parte de los gobiernos y partidos políticos y de la misma sociedad para sancionar la corrupciòn.
 
¿ Ha variado esta situación?  Si nos guiamos por los resultados de la encuesta reciente de la prestigiosa y fiable Gallup, la percepción del pueblo es que la corrupciòn sigue imperando en el paìs.  Asì lo estima casi el cien por ciento de los integrantes de la muestra utilizada para el sondeo. Peor aùn: un 85 porciento de las opiniones recogidas por los encuestadores considera que la impunidad sigue arropando la corrupciòn.
 
Ahora, a esos resultados que dan continuidad de confirmación a los señalamientos que en su momento hizo el doctor Bello Rosa, se suman las manifestaciones de uno de los hombres públicos màs decentes y respetados con que cuenta el paìs.  Se trata del doctor José Joaquín Bidò Medina, quien preside la Comisión Nacional de Etica y Combate a la Corrupciòn.
 
El doctor Bidò Medina acaba de externar justa preocupación porque no se le ha dado curso aùn a varios expedientes por presuntos actos irregulares, que tienen la particularidad de involucrar precisamente a Secretarios de Estado y Directores Departamentales de la presente gestión.
 
 
El actual gobierno y de manera especìfica el Presidente Leonel Fernández han hecho pùblico y reiterado compromiso de prevenir, frenar, combatir y sancionar la corrupciòn.  Y como la disciplina entra por casa y el ejemplo venir de arriba, agilizar, conocer y decidir sobre esos expedientes debiera ser considerado tema de alta prioridad.
 
Tal como hemos señalado en otras ocasiones, la corrupciòn a la sombra del poder es un mal comùn a todos los paìses. Ella involucra tanto a funcionarios oficiales como a figuras del sector privado.  Lo que hace la diferencia es la impunidad.
 
Porque en las sociedades organizadas que cuentan con instituciones fuertes y respetadas, los actos de corrupciòn, una vez comprobados, son duramente castigados.  Y la vara de la Justicia se deja sentir sin importar nombre, condición social ni económica, raza, preferencia política o credo religioso.
 
Mientras que por el contrario, en paìses como el nuestro, los corruptos adquieren categoría de personajes de gran valìa, influencia y peso, el respetable tìtulo de don y licencia para pasear, exhibir y disfrutar de sus riquezas mal habidas de manera vergonzosa e impune.
 
Asì es como lo percibe la inmensa mayorìa de la gente. Pero lo màs penoso y doloroso es que todavía esa percepción parece seguirse correspondiendo con la realidad. Una realidad que ya es hora terminal de cambiar y sustituir por la tan prometida, esperada y necesaria sanción para los corruptos, sean quienes sean y del partido que sean,sin privilegios ni favoritismos.

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Viernes 12 de agosto/ EL TIRO RAPIDO


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