AGOSTO/2005
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Semana
1 al 5
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Lunes
1 de agosto/
EL TIRO RAPIDO
Dìas atràs
recibimos con asombro la noticia de que en Haití, un estado
en descomposición, una sociedad casi en proceso terminal de
desintegración, se han inscripto nada menos que 98 partidos
políticos para participar en el simulacro electoral montado
por enésima vez, como si se tratase de la fòrmula màgica
para solucionar la cada vez màs precaria condición
de vida de su infortunado pueblo.
Pero ocurre que ahora se produce aquì, en nuestro propio terreno, una
situación similar que nada tiene que envidiar a la del territorio vecino,
y en la que aplica aquel viejo refrán de ver la paja en el ojo ajeno y
no la viga en el propio.
Esto asì porque ahora nos enteramos que en la Junta Central Electoral,
hay presentadas solicitudes de inscripción de un centenar de organizaciones
que aspiran a ser reconocidas como partidos políticos.
¿A què puede y debe atribuirse esta insòlita, inusitada
proliferación de grupos que pretenden participar en las elecciones del
próximo año?
¿Acaso estàn movidas por un inesperado sentimiento patriótico,
por el deseo de servir al paìs?
¿Es que disponen de programas y proyectos viables para resolver los grandes,
graves y diversos problemas nacionales?
¿Combatir la pobreza y el desempleo? ¿Mejorar la salud y
la educación? ¿Resolver la desesperante crisis energética
de apagones y abultadas facturaciones? ¿Frenar el auge de la delincuencia
y las drogas? ¿Enfrentar el reto del Tratado de Libre Comercio?
¿O serà que portan la vara màgica para lograr el consenso
en la propuesta de Reforma Fiscal, borrar la deuda externa y superar el voluminoso
déficit casi fiscal del Banco Central?
Lamentablemente si no en todos, hay que dudarlo en la mayorìa de los casos. Màs
bien, todo apunta en dirección a que pretenden sentarse a la mesa del
jugoso festìn que representan los cuantiosos recursos extraìdos
del Presupuesto Nacional que reciben los partidos políticos.
La ley que dispone la entrega de los mismos persigue como alegada finalidad liberar
a la clase política de tener que tocar a las puertas de los grupos
poderosos del paìs para financiar sus campañas. Esto supondría
asumir compromisos que condicionarìan y restarìan independencia
a su gestión. Lógico en teoría; pero no en la
pràctica, donde ha ocurrido todo lo contrario.
No sòlo los partidos han recibido cientos de millones de pesos para financiar
sus actividades y retribuir su clientelismo, sino que tanto ellos como sus aspirantes
y candidatos respectivos han continuado recurriendo a la ayuda del sector privado,
inclusive en mayor medida que antes. Consecuentemente, asumiendo los compromisos
y dependencias que ello implica.
Una vez màs insistimos en la necesidad de que la ley que comentamos debe
ser derogada. Esto asì tanto porque no ha dado los resultados con
que se justificò su creación como porque esos fondos que alimentan
a los partidos políticos pudieran y debieran dedicarse a fines màs
prioritarios y altruistas, como son mejorar la salud y la educación.
Que si eso ocurre, cuando se acabe el festìn de los recursos públicos,
estamos seguros que esos cien grupos que han solicitado su registro en la Junta
Central Electoral quedarìan reducidos a una cantidad significativamente
menor. ¡Peso a moriqueta a que serìa asì!
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Martes
2 de agosto/
EL TIRO RAPIDO
El Presidente Leonel
Fernández expresò ayer preocupación por el auge
de la criminalidad en el paìs. Sus señalamientos
se produjeron durante su intervención en el curso de un panel
caribeño sobre el tema, donde el Procurador General de la
Repùblica admitiò que las actividades delincuenciales
han venido creciendo en nuestro medio a un ritmo de dos puntos anuales.
El mandatario se refirió de manera especial a los perjuicios que esta
situación ocasiona al importante sector turístico. Este,
conjuntamente con el de las telecomunicaciones, ha sido el de màs dinámico
comportamiento dentro de la economía dominicana en todos estos años.
Màs que eso: dentro del nuevo esquema económico impuesto por la
globalización y el Tratado de Libre Comercio, toda apunta a que la industria
turística continuarà desempeñando un papel cada vez màs
estelar e incidente como fuente generadora de divisas, empleos y servicios mùltiples. Esto
asì, sobre todo, en la medida en que vaya sustituyendo el ya un tanto
agotado modelo de paquete, o todo incluido, por un turismo de mayor calidad y
valor agregado.
De ahì, que la preocupación externada por el Presidente Fernández
poniendo énfasis en los daños que las acciones criminales pueden
provocar en ese sector, està justificada.
El factor seguridad, tranquilidad, es el de mayor prioridad en la agenda de todo
turista. Por encima de la economía en los precios, la infraestructura
de comodidades y entretenimientos y los atractivos naturales, en nuestro caso,
principalmente el sol y las playas, cuenta el poder vacacionar en un paìs
libre de guerrillas, terrorismo, amenazas de guerra y donde se goce de un clima
de razonable calma. Ha sido èste posiblemente el principal argumento
de venta de nuestro paìs en el mercado turístico internacional.
Lamentablemente esa atmósfera se va enrareciendo en la medida en que tambièn
lo hace el nivel general de seguridad ciudadana hasta alcanzar los lìmites
preocupantes en que estamos aprisionados, y que llaman la atención presidencial.
Màs que una simple percepción, es una realidad respaldada por las
cifras ofrecidas por las propias autoridades. Estas dan cuenta de que se
han producido màs de seis mil delitos de distinta naturaleza y gravedad
contra los turistas. Estamos hablando de robos, atracos, estafas pero tambièn
de secuestros y homicidios.
No hay que significar el enorme perjuicio que para la industria turística
y la imagen del paìs representa cualquier daño de que resulte vìctima
un visitante extranjero. Todo lo anterior envía una señal
muy negativa al disputado mercado internacional, donde la competencia peca muchas
veces de desleal y artera, afectando las posibilidades de mayor desarrollo de
la industria turística nacional, que hasta ahora ostenta liderazgo en
este campo en la región caribeña.
Ahora bien: el incremento de acciones criminales que afectan al turismo, reiteramos,
es un reflejo del auge de la delincuencia que aqueja al paìs. Y
es precisamente al propio gobierno al que corresponde la responsabilidad primaria
y principal, aunque no unica, de garantizar el orden pùblico y la seguridad
ciudadana.
De ahì, que la inquietud manifestada por el Presidente Fernández
debiera traducirse en acciones concretas de su gobierno, bien pensadas, estructuradas
y ejecutadas, que nuestra conturbada sociedad està esperando para recuperar
su perdido sosiego. Hacerlo asì permitirà por extensión
que nuestros turistas puedan disfrutar del paìs, sus bellezas y atractivos
con mayor tranquilidad y convertirse asì en nuestros mejores voceros al
regresar a sus paìses de origen.
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Miércoles
3 de agosto/
EL TIRO RAPIDO
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Jueves
4 de agosto/
EL TIRO RAPIDO
¿Fue improvisada la reunión sostenida ayer por el Presidente
Leonel Fernández y el ex Hipólito Mejìa bajo la
advocación y en el hogar de Monseñor Agripino Núñez
Collado?
A casi la generalidad del paìs y en gran parte a la comunidad
política tomò de sorpresa y provocò asombro este
encuentro a menos de 24 horas de haber el segundo, en su estilo característico, lanzado
brulotes, desafíos y amenazas contra el gobierno, en lo que
lucìa la antesala de un nuevo y mayor enfrentamiento con quien
lo derrotò en las pasadas elecciones. Y con èste,
naturalmente, un mayor alejamiento del deseado acuerdo que permitirìa
viabilizar el consenso y aprobación congresional al TLC y la
Reforma Fiscal.
¿
Què motivò este cambio tan radical de posiciòn
de un dìa para otro, que trocó los semblantes ceñudos
y los discursos belicosos, al menos por un rato, en un acercamiento
todo sonrisas y aparente cordialidad?
¿
Acaso una gestión mediadora de ùltimo minuto de monseñor
Núñez Collado, actuando como apagafuegos una vez màs?
No lo creemos. Y aùn poniendo en duda o recibiendo con
reservas las afirmaciones del talentoso y bien informado Orlando Gil,
en su leìda columna de El Caribe, de que era una reunión
convenida de antemano, no cabe duda que se venìan registrando
acontecimientos que conducían necesariamente al encuentro entre
dos adversarios envueltos en una especie de “guerra fría”,
pero empeñados ambos en que, como dijese Mejìa, “la
sangre no llegue al rìo”.
Asì, cuando se producen situaciones que pueden hacer zozobrar
ese singular, tácito y delicado equilibrio haciendo que su manejo
se salga de control, ambos, por su mutuo y respectvo interés,
quedan compelidos a aquietar los ànimos de sus correspondientes
parcelas y seguidores aùn dispensando agravios y forzando sonrisas.
La movilización de los expedientes de corrupción bajo
la presion de voces que cuestionan la aparente escasa voluntad del
gobierno por ponerles freno y la lentitud de tortuga de la Justicia
por fallar los mismos e imponer las sanciones de ley, que el Presidente
de la Suprema y todo el paìs espera sean las màs rigurosas.
La inoportuna entrevista concedida por un personaje tan cuestionado
como el coronel retirado Pepe Goico y su posterior pedido de extradición
por alegada complicidad en el caso Quirino.
El sedimento dejado por la querella de Hernani Salazar contra Vincho
Castillo, que terminò por sentar en el banquillo de los acusados
a la anterior Administración.
El agresivo discurso de Ramòn Alburquerque al estrenarse como
Presidente del PRD de que harìa respetar esa agrupación “a
las buenas o a las malas”.
La posterior carta de Hipólito Mejìa dirigida a Leonel
Fernández, donde el ùnico aporte que hizo parece haber
sido la firma,una especie de invitación al “borròn
y cuenta nueva” que al parece no tuvo el eco esperado desde la
otra orilla.
Los siguientes cambios de postura del ex Presidente Mejìa al
declara el fin de la “luna de miel” con el gobierno.
Las presiones ejercidas sobre èste por el Gobierno Norteamericano
a travès de su embajador aquì para que negocie y promueva
la màs rápida ratificación del TLC por parte del
Congreso.
Los obstáculos que enfrenta el gobierno para consensuar un borrador
de Reforma Fiscal, debido en particular a la inconformidad del sector
empresarial por la resistencia del gobierno a pagar su cuota de sacrificio,
reduciendo la siempre abultada nòmina pùblica y el monto
de los gastos corrientes.
La obvia debilidad del gobierno en el plano congresional y la resistencia
de la mayorìa senatorial y cameral a ratificar el TLC sin una
previa Reforma Fiscal que despenalice a los sectores productivos.
Son todas piezas que juegan en el tablero político que tiene
como principales protagonistas y contendientes al Presidente Leonel
Fernández y al ex Hipólito Mejìa. Ambos
pugnan, se rechazan y no se tragan pero creen necesitarse para beneficio
de sus respectivas agendas.
Como tal, los dos tienen un interés comùn: evitar que
las fichas con que juegan se desordenen. Màs aùn:
que el tablero pueda irse al piso y se descomponga el juego en que
cada quien lucha por sacar ventajas tácticas para en su momento
alzarse con la victoria.
A ello, a nuestro juicio, obedece la movida de ayer rubricada por sonrisas
muy de boca para fuera, donde cada uno creyó arreglar su rumbo.
Unos piensan que en ese encuentro saliò ganancioso Hipólito
Mejìa, por vìa de impunidad.
Otros, que fue Leonel Fernández por la de la gobernabilidad.
Queda ahora a juicio de cada quien, el sacar conclusiones y decidir
quièn a su juicio resultò ganancioso en este primer round
de un combate que largo y muy disputado.
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Viernes
5 de agosto/
EL TIRO RAPIDO
Causa asombro y preocupación la declaración atribuida
en la prensa matutina al Presidente de la Comisión de Industria
y Comercio del Senado de la Repùblica.
De acuerdo a lo publicado, el senador Alejandro Santos aboga y asì lo
recomendarà la Comisión que encabeza, por la ratificación
pura y simple del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos
y Centroamérica a la mayor brevedad, casi con sello de urgencia,
sin ninguna otra condición.
Santos trata de justificar su cambio de postura con el peregrino alegato
de que cualquier dilación desviarìa el flujo de inversión
extranjera hacia Centroamérica. Y como para que no queden dudas, agrega
que serìa contraproducente esperar el consenso sobre la Reforma
Fiscal y las mal llamadas compensaciones a los sectores productivos
afectados por el mismo, que lo que reclaman y requieren en realidad
son despenalizaciones y medidas de competencia.
No deja de asombrar este radical cambio de posición del Senador
Santos, después de haber jurado y perjurado que la ratificación
del Tratado quedaba condicionada tanto a una Reforma Fiscal de consenso
como a la presentación por el gobierno de un pliego de disposiciones
que satisfagan las lógicas aspiraciones de sobrevivencia de
la industria, la agroindustria y la agropecuaria nacionales.
Lo anterior con mayor razòn, cuando el Partido Revolucionario
Dominicano al que pertenece Santos, acaba de reiterar su postura comprometida
con la bendiciòn congresional del Tratado pero acompañado
de las leyes complementarias destinadas a proteger a nuestros productores
de la competencia desigual a que se veràn sometidos una vez
entre en vigencia el mismo, asì como a facilitar su modernizaciòn
e incrementar sus niveles de competitividad. Tal asimismo, ha
sido la declarada disposición del propio gobierno.
Obviamente las declaraciones de Santos tienen que haber provocado desasosiego
y desagrado en los sectores productivos nacionales. Posiblemente
tambièn entre otros legisladores de ambas càmaras, que
representan provincias con fuerte incidencia azucarera, agrícola
y ganadera, muchos de los cuales poseen intereses en esas àreas.
Causan igualmente extrañeza esta prisa en impartirle su bendición
a ojos ciegos y bandera blanca de rendición, en contraste con
las dificultades que debió sortear el mismo en el Congreso Norteamericano
para lograr su aprobación.
Pese a ser los Estados Unidos el principal promotor del Tratado a la
búsqueda de compensar su déficit comercial con la región
y aumentar sus exportaciones, el Presidente Bush tuvo que hacer lobismo
personal, hilar muy fino y hacer grandes concesiones aùn a congresistas
de su propio partido.
Què pena en cambio que aquì tengamos voces, plumas y
voluntades que por presiòn, ceguera o interés quieran
precipitar la ratificación del bendito Tratado, con la
misma imprudente celeridad con que se mal negociò el mismo.
Ojalà esa tendencia entreguista e imprevisora no sea la que
prime en el ànimo de quienes tienen en sus manos el destino
de los sectores productivos nacionales, y por extensión del
paìs.
Porque ciertamente no somos un estado fallido. Pero tampoco debemos
convertirnos en uno sumiso e irresponsable. Que tan malo es lo
uno como lo otro, y si sacamos bien la cuenta a lo mejor es peor lo
segundo que lo primero.
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