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Director Mario Rivadulla
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MAYO/2005
 
Semana 23 al 31
 

Lunes 23 de mayo/ EL TIRO RAPIDO

Un logro importante para garantizar la independencia económica y darle vida y vigencia a los ayuntamientos del paìs como entidades de servicio comunitario, fue el otorgarles por ley una participaciòn progresiva  del Presupuesto de la Nación incrementada anualmente hasta alcanzar un máximo de un 10 porciento.  La misma sustituyò el anterior sistema,  en que los cabildos arrastraban una existencia precaria y dependiente del subsidio otorgado a discreción por el Poder Ejecutivo.
 
Pero esa propia legislación estableció de manera expresa y clara,  la forma en que los ayuntamientos deben manejar sus recursos.  Y en este sentido, fijò la proporción menor que pueden dedicar a cubrir sus gastos corrientes,  y la mucho mayor que deben destinar a financiar la prestación de los servicios municipales asì como  la adquisición de equipos y bienes de capital.
 
¿ Han cumplido con los términos de esa legislación los ayuntamientos del paìs?  Lamentablemente, los que lo han hecho constituyen la excepción que confirma la regla.
Y la regla en este caso, la han impuesto los cabildos que hacen un uso arbitrario de los fondos que reciben.
 
Son aquellos que estàn aplicando la ley en sentido inverso, apropiando la mayor parte de los recursos para incrementarse los sueldos, aumentar las dietas a los regidores en forma muchas veces escandalosa y elevar las nòminas para satisfacer compromisos de clientelismo partidario, en perjuicio y detrimento de los màs elementales servicios que estàn obligados a prestar a sus respectivas comunidades.
 
No es de extrañar que en base a estos antecedentes, que son de dominio pùblico desde hace tiempo, la pasada semana se divulgase que el ochenta y cinco porciento de los ayuntamientos del paìs se han abstenido de explicar a la comisión fiscalizadora, el uso que han dado a nada menos que dos mil 300 millones de pesos en apenas tres meses.
 
Frente a esta inexplicable resistencia, a esta ausencia de obligadas informaciones sobre el uso de los recursos públicos que reciben,  que sòlo puede interpretarse como un intento de evadir presuntos actos dolosos, o al menos manejos alegres, festinados o irresponsables de los mismos, se plantean varias interrogantes.
 
¿ Se va a quedar esta información como una simple noticia de prensa,sustituida prontamente  por otras,  en un paìs como el nuestro donde no pasa un solo dìa sin que se divulgue algún motivo de escàndalo que,  por su reiteración, ya a nadie estremece ni quita el sueño?
 
¿ Van a continuar estos ayuntamientos haciendo un uso caprichoso de los fondos cada vez màs abultados que reciben del Presupuesto de la Nación?
 
¿ No deben estos recursos estar sujetos a la màs estricta auditoria?
 
¿ Què se piensa hacer, què medidas de compulsión se van a adoptar para doblegar la resistencia de los cabildos que se han abstenido de dar las informaciones requeridas sobre el empleo que dan a esos fondos?
 
Son cuestiones que requieren respuestas claras, transparentes, tranquilizadoras e inmediatas porque los ayuntamientos del paìs no pueden estar por encima de la ley ni violar la misma como lo ha venido haciendo una gran mayorìa, de forma impune y continua,  con el manejo medalaganario que hacen de los  fondos que reciben y que salen de los bolsillos de los màs que agobiados y burlados contribuyentes.

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Martes 24 de mayo/ EL TIRO RAPIDO

 

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Miércoles 25 de mayo/ EL TIRO RAPIDO

 


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Jueves 26 de mayo/ EL TIRO RAPIDO


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Viernes 27 de mayo/ EL TIRO RAPIDO


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Lunes 31 de mayo/ EL TIRO RAPIDO

UN CHISTE ALEMAN DEL PADRE ALEMAN


  El Padre José Luis Alemán siempre ha sido reconocido como un destacado economista, àrea compleja en la que por lo general ha aportado enfoques juiciosos, y a menudo muy controversiales.  En esta ùltima categoría habrìa que inscribir dos en particular que difundiò la prensa durante la pasada semana y que creemos necesario enfocar.
 
El primero,  es cuando advierte al Director de Impuestos Internos, Juan Hernández, que en su gestión de cobro se limite a darle un simple “pellizco” a grupos de gran poder económico porque si los presiona en extremo para obligarles a cumplir con sus reales obligaciones fiscales, pudieran crear una situación de desestabilizaciòn política.
 
El enfoque que en este sentido hace el Padre Alemán nos imaginamos que està condicionado por anteriores  experiencias traumàticas en nuestro paìs, y en otros donde tambièn existen altos niveles de privilegios y muy bajos de institucionalidad.  Ciertamente, enfrentar intereses influyentes en el campo económico, tratar de romper el esquema de irritantes privilegios siempre conlleva un alto riesgo político en sociedades como la nuestra.  En unos casos,  èste se manifiesta en las urnas, y en otros, se traduce en  procedimientos màs expeditos y cruentos.
 
La alerta no està por demàs,  aùn cuando hay que suponer que el gobierno tiene que estar consciente de ese riesgo y posible costo y debidamente preparado para afrontarlo.  Esto asì, si tomamos en consideración el posterior comentario del Director de Impuestos Internos al reafirmar que no habrà “vacas sagradas” en el cobro de las cargas fiscales, lo que es de esperar que asì resulte para,  sin prisas pero sin pausas, ir dando pasos efectivos hacia el ideal de una mejor naciòn donde una justicia tributaria opere para todos por igual.
 
La otra declaración preocupante del Padre Alemán y que ofrece màs aristas polémicas, es cuando aboga porque se elimine la exención impositiva a quienes, al presente,  reciben ingresos por hasta 257 mil pesos anuales, es decir algo màs de 21 mil 500 pesos mensuales.  El Padre Alemán califica de “barbaridad” este nivel de exención fiscal, entendiendo que todos deben pagar impuestos.
 
Realmente es una posición a la que no hallamos asidero ni justificación.
 
En primer tèrmino, esta exención no es una gracia ni una dàdiva, sino una consecuencia de la aplicación del Código Fiscal vigente que establece la misma ajustada anualmente a los índices de inflación del Banco Central.  
 
Este Código sustituyò la anterior legislación que, al igual que la muy estricta vigente en los Estados Unidos, reconocía deducciones por gastos de salud, educación, intereses hipotecarios,  la compra de vehículos a plazos, cantidad de hijos,  entre otras, las cuales han quedado suprimidas en el actual.
 
En segundo lugar,  dista mucho de la realidad afirmar que quienes estàn exentos de tributar hasta esos 257 mil pesos anuales, no pagan impuestos.
 
¿ Acaso no los pagan cuando van al supermercado o al colmado para adquirir sus alimentos gravados en mayor o menor medida, con el 13% de Comisión Cambiaria,  y en muchos casos con el 16% de ITBIS? Y los medicamentos, ¿no pagan acaso  la Comisión?  Y los alquileres, ¿no tienen la sobrecarga del ITBIS?
 
¿ Y no se paga algún tipo de los variados impuestos existentes,  cuando se compra una modesta pizza? ¿O se bebe un refresco, o una cerveza, o un trago de ron,  afectados además estos últimos por un Impuesto Selectivo adicional?  ¿O cuando se compra un carro por barato que sea, se suscribe un seguro, se adquiere gasolina y gas oil? ¿Cuándo se viaja al exterior  o se usa para vacacionar un hotel  en el paìs? ¿O simplemente cuando se paga la factura telefónica?  ¿Y què peor impuesto que la inflación que se traga el presupuesto familiar màs allà de los 21 mil pesos mensuales?
 
En verdad, la gran mayorìa de los contribuyentes es bien poco, o nada, lo que tienen que agradecer a un Estado que ha sido tradicionalmente corrupto, clientelista,  dispendioso e ineficiente y  que no retribuye ni siquiera mìnimamente a sus ciudadanos los impuestos que pagan.
 
¿ Cobrarle impuestos sobre sus ingresos a estos empleados y obreros de menos de 21 mil 500 pesos que no alcanzan para la canasta familiar en la mayorìa de los casos,  mientras se le dà un simple pellizco a los poderosos? 
 
Con todo respeto al admirado Padre Alemán: su propuesta tiene todo el amargo sabor de un pesado chiste alemán.  Y ojalà no pase de serlo.  Porque el horno no està para galletitas. Y  tan malo o peor que el riesgo de la desestabilizaciòn política que pudieran promover esos  grupos privilegiados de gran poder, serìa el de un estallido social ocasionado por la desesperación de la gente que no està para que le sigan echando màs carga sobre sus agobiadas espaldas.

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