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Director Mario Rivadulla
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ABRIL/2005
 
Semana 18 al 23
 

Lunes 18 de abril/ EL TIRO RAPIDO

Desde hace tiempo y en numerosas oportunidades, hemos venido señalando el estado de permanente inseguridad en que se desenvuelve la vida cotidiana en numerosos barrios de la Capital, Santiago y otras ciudades del interior del paìs.
 
Esto asì, en razón de la proliferación y el poder de las bandas que malhechores que pululan en esos barrios.  Estas pandillas cometen todo gènero de fechorías y por lo general disfrutan de los màs amplios márgenes de impunidad, gozando en no pocas ocasiones de la connivencia de las propias autoridades policiales encargadas de reprimirlas.
 
Recientemente el propio Jefe de la Policía Nacional revelò que el cuerpo que dirige ha identificado la existencia de 482 bandas de antisociales y 82 organizaciones criminales. Según admite el propio alto oficial de la uniformada, unas y otras campean alegremente en todo el paìs. 
 
Muchas de estas bandas y organizaciones son de tal nivel de peligrosidad y disponen de tantos recursos que no temen hacer frente a los agentes del orden pùblico de tù a tù, mostrando en no pocos casos mayor capacidad de fuego que aquellos.  No es extraño el empleo por parte de estas bandas de metralletas Uzi, un arma de guerra creada y fabricada por Israel y de uso comùn en sus Fuerzas Militares, asì como de otras armas automáticas de modelos avanzados.
 
Ahora la entidad Justicia y Transparencia acaba de dar a  luz pùblica los resultados de una encuesta que avala con números la penosa condición, el bajo nivel de seguridad ciudadana que prevalece en estos momentos en nuestra sociedad.  La percepción, la sensación de indefensiòn en que se siente la gran mayorìa de la ciudadanìa frente a la prevalencia de la delincuencia.
 
Los resultados del sondeo son contundentes.  Nada menos que un 71 porciento largo de los consultados declara que no se sienten seguros en los vecindarios donde residen, en tanto un 43,6 porciento revela que ha sido vìctima de algún tipo de delito. 
 
Las principales causas del auge de la criminalidad son atribuidas por los encuestados por su orden de importancia a la falta de personal y recursos de la Policía, la poca presencia policial en las calles, los apagones y la impunidad judicial.
 
Otros datos de gran interés.  Màs de un 39 porciento coloca a la Iglesia a la cabeza de las instituciones que estàn cumpliendo su misión en beneficio de la sociedad y un 26,6 porciento seleccionò a la Justicia.  La Policía Nacional y la Dirección de Control de Drogas recibieron una percepción muy pobre, de apenas un dìgito.
 
Hoy el tabloide matutino El Caribe despliega, como información principal de portada, el hecho de que las bandas imponen su ley en los barrios.  No es precisamente una noticia novedosa, pero sì reiterativa en cambio sobre la gravedad del problema.  Una situación que cobra de nuevo actualidad, recordando su permanente vigencia y el carácter de prioridad que reclama dentro de la agenda gubernamental.
 
Garantizar la convivencia pacìfica, dar seguridad a los ciudadanos de que sus vidas,bienes y derecho a la tranquilidad y el sosiego constituyen màs que simple reto a un cuerpo policial urgido de profundas reformas, de limpiar, fortalecer, ampliar y dotar sus filas de mejor personal  y a incrementar el patrullaje en las calles, es todo un desafìo al Gobierno. De èste se esperar la elaboración y puesta en marcha de toda una política de Estado de orden pùblico y seguridad ciudadana que prevenga, controle y reprima de manera eficaz la criminalidad.
 
Es lo que dice la encuesta que comentamos con la frialdad de los nùmeros. Pero es lo que con calor reclaman a gritos los vecindarios del paìs sometidos al imperio de los grupos de fascinerosos que comercian con drogas, violan, asaltan, atracan, roban, golpean, asesinan, se matan entre ellos ocasionando vìctimas inocentes y hacen de la vida de tantos un diario vìa crucis.  Los reclamos en fin,  de una ciudadanìa que se siente  desamparada e impotente y que demanda del Estado la protección a la que tiene tan elemental como sobrado derecho.

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Martes 19 de abril/ EL TIRO RAPIDO

Ayer acogimos en este espacio los resultados de la encuesta llevada a cabo por la entidad Justicia y Transparencia sobre el importante tema de la seguridad ciudadana.  Y señalamos que el hecho de que màs del 71 porciento de los encuestados expresaran que se sienten inseguros en sus respectivos vecindarios,  confirma una vez màs lo que en tantas ocasiones hemos advertido sobre el estado de permanente y creciente zozobra en que se desenvuelve la existencia comunitaria en un gran nùmero de barrios de la Capital, Santiago y otras ciudades del paìs.
 
La proliferación de bandas de malhechores y organizaciones criminales unido a la carencia de un cuerpo policial provisto de personal suficiente, capaz y confiable, de adecuado equipamiento y de la necesaria  confianza y cooperación del pùblico asì como de una Administración de Justicia eficiente y sancionadora, conforman un escenario de inseguridad preocupante que después de un breve respiro que hizo alentar algunas esperanzas de mejorìa, parece estar retomando fuerza.
 
Ahora mismo, como una nueva expresión de ese estado de indefensiòn frente al auge de la criminalidad, la Asociación de Comerciantes del Municipio Santo Domingo Norte anuncia la decisión de establecer su propia estructura de autodefensa.  Y en este sentido, advierte que estàn en disposición de tomar justicia por propia mano.  De perseguir a los malhechores hasta sus madrigueras y de llegar al punto de ejecutarlos.  A ese fin, la entidad ha contratado la adquisición de 2 mil 600 armas de fuego para equipar a un cuerpo “èlite” que tendrà a su cargo garantizar la seguridad de sus miembros.
 
Al hacer este anuncio de factura tan singular, el vocero de la entidad comercial sustenta la dramática decisión anunciada en el hecho de que varias decenas de comerciantes del municipio que representa, han sido vìctimas de robos y atracos en los últimos tiempos y media docena han perdido la vida a causa de esas acciones delictivas.
 
Los comerciantes atribuyen esta situación a la inoperancia e ineficacia de la Policía Nacional por un lado.  Y por el otro, a la lentidad de la Justicia que su vocero refleja en una frase muy gràfica, que recoge hoy el Listìn Diario en su edición del dìa.  “La Policía atrapa a los delincuentes, pero al otro dìa los maleantes pasan por nuestros negocios, sacándonos la lengua, se burlan de nosotros”. 
 
Obviamente, la idea de crear lo que tendría todas las características de un verdadero cuerpo parapolicial es contraria a la ley. Representarìa un usurpación de funciones de orden pùblico que son privativas de la Policía Nacional y por tanto, inadmisibles en el seno de una sociedad organizada.  Se justifica por tanto, la inmediata respuesta del vocero de la institución, general Simòn Dìaz, advirtiendo que no se permitirà la creación de grupos ilegales con el alegado objetivo de combatir la delincuencia.
 
Esta posición es correcta.  Permitir la integración de contrabandas ciudadanas, de grupos armados de civiles operando por su cuenta para enfrentar a las pandillas de antisociales, no puede tener cabida en un Estado con instituciones,  como es nuestro caso.  Si bien imperfectas en muchos aspectos, el reto es tratar de mejorarlas pero en modo alguno suplantarlas.
 
Permitirlo serìa correr el riesgo de convertir el paìs en una rèplica del Lejano Oeste Americano.  O caer en situaciones similares a las registradas en Colombia y Brasil, por citar dos ejemplos relativamente recientes,donde el surgimiento de grupos paramilitares y parapoliciales para combatir la narcoguerrilla y la delincuencia respectivamente, degenerò en excesos que los convirtió en autènticas pandillas de criminales. Màs cercano todavía: colocar el paìs  en el mismo nivel infortunado del vecino Haití.
 
La otra lectura que se desprende de este acuerdo de los comerciantes de Santo Domingo Norte es, como antes señalamos, una nueva y desesperada muestra de hasta què punto la ciudadanìa se siente desprotegida y angustiada frente al repunte de la delincuencia, y a la urgente necesidad de que el gobierno envìe señales claras, contundentes, definitivas de que està en disposición y capacidad de controlar la criminalidad.  De reducir su espacio de acciòn  al mínimo y de garantizar la vida, tranquilidad y bienes de la ciudadanìa, lo que es una obligación primaria del Estado, antes de que vayamos a caer en una situación insostenible de caos en que la gente tenga que asumirlo por propia mano.

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Miércoles 20 de abril/ EL TIRO RAPIDO

 


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Jueves 21 de abril/ EL TIRO RAPIDO


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Viernes 18 de abril/ EL TIRO RAPIDO

Esta semana,  el habitual almuerzo que efectúa el Grupo de Comunicación Corripio con representativos de diferentes sectores de la vida nacional, contò con la participaciòn de varios dirigentes de la Asociación de Representantes, Agentes y Productores Farmacéuticos, màs conocida por las siglas de ARAPF.
 
Y dentro del amplio abanico de temas que estos debieron enfocar bajo el exigente escrutinio llevado a cabo con criterio muy profesional por el calificado equipo de periodistas que intervino en el encuentro, destacò una situación que, por su gravedad, hemos enfocado en diferentes oportunidades en nuestro Tiro Rápido.  Se trata de la proliferación de medicamentos ilegales. 
 
Como tales quedan clasificados los fármacos introducidos al paìs de contrabando, los vencidos que son reetiquetados con nueva fecha de vigencia, los que se mercadean sin el debido registro sanitario y los adulterados.
 
El mercadeo de medicamentos ilegales se realiza a nivel mundial.  Se estima que al menos el 10 porciento de las medicinas que se sirven al pùblico presentan esta condición. En ocasiones, han provocado verdaderas catástrofes. Tal, por citar solo un caso, en Bangladesh donde la aplicación de un medicamento que no contenìa la dosificación requerida para combatir una epidemia, contribuyò a la muerte de miles de  personas. El  monto de este negocio criminal màs que ilícito se estima por sobre cincuenta mil millones de dólares anuales.  Repetimos: màs de cincuenta mil millones de dólares cada año,  lo que da una idea de la magnitud del mismo.
 
En el caso de Repùblica Dominicana, según la ARAPF,  que ha desarrollado una intensa campaña para enfrentar esta situación con la últimamente màs diligente cooperación   de las autoridades sanitarias y fiscales,  el càlculo es de entre setecientos a ochocientos millones de pesos.  La actividad delictiva se desarrolla a travès de una extendida estructura a nivel nacional, que ha involucrado a elementos influyentes en el plano político, autoridades uniformadas y hasta miembros del Poder Judicial.
 
La gravedad del problema desborda los aspectos puramente económicos,  fiscales y de fraudulenta y desleal competencia comercial.  Porque de por medio queda en juego la salud y hasta la vida de los usuarios.  Hay ejemplos sobrados.  En el paìs  se han registrado muertes por la ingesta de medicamentos adulterados.
 
Algunos casos de adulteraciòn: pastillas para controlar los niveles de azúcar en los diabéticos que al ser analizadas lo que contienen es precisamente...azúcar; antibióticos orales cuyo contenido real es talco o que poseen una dosificación mucho màs baja de la requerida; jarabes para niños con elevados niveles de contaminación y no aptos para consumo humano.  La lista en verdad, es interminable y evidencia la absoluta falta de escrúpulos de los autores de estas autènticas fechorìas.
 
Increíblemente esta actividad no es contemplada en la legislación vigente como un delito criminal sino como una sencilla falta correccional.  No es de extrañar por consiguiente que, desenvolviéndose dentro de un marco legal tan débil que casi equivale a impunidad, contando con las complicidades que lo arropan y el volumen de cuantiosos beneficios que reporta,  el negocio de las medicinas ilegales haya prosperado hasta alcanzar sus escandalosos niveles actuales.
 
Meses atràs se introdujo un proyecto de ley en el Senado para criminalizar la comercializaciòn de medicamentos ilegales, con fuertes sanciones de multa y prisiòn para los responsables.  Pero el proyecto perimiò.
 
Es preciso ahora que cuanto antes sea revivido y reintroducido en la Alta Càmara.  Allì, al igual que en la de Diputados, debiera entonces conocerse y aprobarse de urgencia.  Por ello abogamos con calor en TELEDEBATE y solicitamos a los demàs medios de prensa hacerse eco de esta demanda con sentido de apremio.
 
Porque no es posible que una actividad de esta naturaleza, un comercio tan infame e inescrupuloso que pone en grave riesgo la salud y la existencia de los incautos usuarios a màs de constituir una burla a su buena fe y una estafa a su economía, continùe juzgàndose como una falta menor, en vez de sus responsables recibir el fuerte castigo que debe corresponderles como autores de un serio delito criminal con elementos agravados.
 
Porque de que merecen estar en la càrcel, lo merecen de sobra.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

LUNES

MARTES

MIÉRCOLES

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