ABRIL/2005
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Semana
4 AL 8
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Lunes
4 de abril/
EL TIRO RAPIDO
Con la desaparición
del Papa Juan Pablo II, los cientos de millones de fieles que integran
la nutrida grey católica a nivel mundial, pierden a un insustituible
líder y guìa espiritual, y la Iglesia a una de las
màs notable figuras que haya calzado las sandalias del pescador
en sus màs de dos mil años de existencia. Pero
el mundo tambièn, queda privado de uno de los màs destacados
personajes del pasado siglo y comienzos del presente, sin cuyo protagonismo,
en muchos casos decisivo, es imposible escribir la historia de la
humanidad en los últimos cinco lustros.
Celoso guardián de las tradiciones de su iglesia, tenaz mensajero de la
paz, paladín de los pobres y desheredados, defensor infatigable de la
justicia y los derechos humanos, solucionador de conflictos, Juan Pablo II marcò con
sello muy propio su largo reinado de 26 años desde su mismo ascenso a
la silla de San Pedro cuando rompió, para sorpresa de muchos, con la que
parecìa inconmovible tradición de escoger papas exclusivamente
italianos.
Asì, llenò de asombro e insuflò nueva vida a una disminuida
y apática feligresìa católica al sacar la Iglesia de sus
distantes y frìos muros vaticanos para llevar su carisma y cálido
mensaje cristiano a todos los confines del planeta. Sus màs de cien
viajes a todo lo ancho y largo de nuestro mundo, le ganaron el merecido tìtulo
de peregrino. No es exagerado afirmar que no ha habido Papa màs
popular y amado.
Ortodoxo hacia lo interior de la Iglesia, se mostrò inflexible en temas
de fe y liturgia hasta llegar a ser tachado de intolerante por quienes
presionaban por cambios a travès de la llamada Teología de la Liberaciòn a
los que se mostrò reacio. Esto quizás porque su ascenso al
papado coincidiò con el de un proceso ideológico muy convulso que
afectò sobre todo a Latinoamérica, y que en algunos momentos ofreciò la
fuerte impresión de estar penetrando el naciente movimiento con ideas
extraìdas del materialismo marxista que hizo temer que perdiese su identidad
cristiana y su primaria misión espiritual.
Se proyectò en cambio hacia el exterior con un pensamiento de avanzada,
de compromiso con los pobres a partir del Evangelio y asumiò militantes
posiciones progresistas. Asì, al tiempo de combatir el Comunismo,
se mostrò como un vigoroso y persistente crìtico del llamado Capitalismo
Salvaje, para dar paso y aliento a una tercera posición, la llamada Doctrina
Social de Mercado.
Censor pertinaz de la codicia sin frenos, de la explotación de los màs
por los menos, de la concentración irritante de la riqueza en pocas naciones
y manos en detrimento del resto, no hubo causa noble que no contara con
su decidido apoyo, ni injusticia sin vigorosa condena, ni reclamo de ayuda que
encontrara en èl, oìdos sordos y ojos ciegos. Ancianos y
enfermos encontraron consuelo en su palabra, jóvenes y niños gozaron
de su preferente atención como esperanza del mundo.
Con humildad pidió perdón, una y otra vez, por los errores y excesos
de la Iglesia. Siempre conciliador superò añejos prejuicios, cruzò barreras
y fronteras hasta entonces inaccesibles, para acercar su Iglesia, después
de siglos dedistanciamiento, a otras profesiones de fè, sectas y religiones
proclamando la unidad de todos los seres humanos en Cristo.
Predicò y practicò el Evangelio del perdón. Pocas
escenas màs conmovedoras que este Juan Pablo II visitando en su càrcel
romana, a Alì Agca, el mismo que atentò contra su vida y lo dejò gravemente
herido, para brindarle absolución y consuelo.
Asì, a trazos largos, era el pastor de almas y guìa espiritual
que nos acaba de dejar para entregarse en brazos del Señor, al cual sirvió con
tan intensa devoción y dedicación. Bien ha hecho la Iglesia
en concederle el tìtulo de Magno. Lo fue en verdad, en todo sentido. Imposible
llenar el vacìo de su ausencia, que entre oraciones, làgrimas y
pesar nos deja una extraña sensación de angustia y desamparo.
Queda sin embargo, su huella. Una huella imperecedera. La de este
andar por el mundo calzando las sandalias de un autèntico pescador de
almas, de un ser humano excepcional que nos otorgò el privilegio de su
presencia, su voz, su pensamiento y su firme guìa a cuantos hemos tenido
la dicha singular de vivir en su misma època.
Descanse en paz, Juan Pablo II, El Grande.
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Martes
5 de abril/
EL TIRO RAPIDO
El
Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Max Puig,
denunciò este
fin de semana el carácter presumiblemente intencional de si
no todos, una buena parte de los incendios forestales que han
venido sucedièndose en diferentes lugares del paìs, consumiendo
decenas de miles de tareas de nuestra riqueza forestal. Confirma
de esta forma lo que ya se sospechaba y habìamos avanzado como
una de las posibles causas de los siniestros.
En verdad se hace muy cuesta arriba aceptar que fuegos surgidos en
lugares distantes del territorio nacional ocurridos en llamativa sucesión,
casi en secuencia perfecta de relevo y continuidad, puedan tener un
carácter simplemente accidental.
De hecho, ya la pasada semana la Encargada de Foresta en Villa Altagracia,
revelò la aparición de varios neumáticos en Loma
del Novillero, afectada tambièn por los incendios. Y de
otra parte, las propias autoridades de Medio Ambiente han anunciado
la detención de màs de dos docenas de personas a fin
de ser investigadas en relación con los siniestros, lo que hace
suponer que existen indicios de intencionalidad en los mismos.
A estas alturas, el desastre ecológico provocado por el
incendio forestal màs destructivo de que se tiene registro en
el paìs, ha requerido màs de tres semanas de esfuerzos
ingentes pero insuficientes, aùn con la ayuda de los helicópteros
enviados por Venezuela, para controlar una situación que
parece haber estado escapando de las manos de las autoridades, de dìa
en dìa. Esto asì, porque cuando se ha logrado sofocar
las llamas en un sitio se han levantado en otros con igual o
mayor fuerza.
Es obvio que la denuncia de intencionalidad en estos fuegos, les dà una
nueva connotación de carácter criminaly penal, caso de
ser probada. Obliga a una investigación exhaustiva
que no sòlo conduzca a la identificaciòn y apresamiento
de los autores materiales, sino tambièn de los posibles organizadores
que casi nunca meten la mano en la candela. Estos siempre se
mantienen en la retaguardia. Y de igual modo, a las motivaciones
y finalidades de estas acciones que, de ser confirmadas, deben ser
consideradas como delitos de lesa patria y castigadas con las màs
fuertes sanciones. Conste que excluimos de esta calificación
los casos de conuquismo que responden a otras causales y requieren
un tratamiento especìfico.
Pero en una perspectiva màs amplia, insistimos una vez màs,
este desastre ecològico pone en clara evidencia las grandes
debilidades que acusamos en un campo de tanta significación para
la vida como lo es la defensa de los vitales recursos naturales De
la penosa limitación de medios efectivos con que contamos para
preservar lo que de manera tan pròdiga nos obsequiò la
Naturaleza y que no hemos sabido conservar y mucho menor acrecer.
¿
Aprovecharemos esta costosísima lección, cuyo precio
aùn no hemos terminado de pagar ni sabemos a cuànto montarà, para
variar nuestra mentalidad y comportamiento, tanto en el plano oficial
como social, en relación con el medio ambiente y los valiosos
recursos que contiene, en particular el agua y la foresta?
¿ Seremos capaces a partir de ahora de asumir la responsabilidad de conservar
esa preciada riqueza y si posible, de hacerla crecer, como fuente de
vida?
Ojalà sea asì. Para que al menos sirva como contrapartida
positiva de esta verdadera tragedia y nos motive a sentar al
fin, las bases de una conciencia social y una política
nacional ecológica que garantice la conservaciòn, uso
racional y adecuada reposición de tan esenciales recursos.
Porque no hacerlo, serìa tanto como un verdadero suicidio. Una
marcha inexorable hacia un desastre de fatales consecuencias que, sumado
a la catástrofe ecológica haitiana, convertirìa
la Hispaniola en un verdadero desierto antillano.
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Miércoles
6 de abril/
EL TIRO RAPIDO
A riesgo de lucir repetitivos y quizás molestamente insistentes,
creemos necesario referirnos por nueva vez al tema del controversial
Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y los Estados Unidos. Esto
asì, debido a sus seguros màs que simplemente probables
perjuicios para los sectores productivos nacionales y por lógica
extensión, el paìs en general.
Siendo realistas hay que partir de la base de que el Tratado es un
hecho inexorable. Un acuerdo que tiene mucho màs de impuesto
que de libre y ni tan siquiera de negociado. Ello debido a la misma
simple circunstancia del marco geopolítico económico
y la corriente globalizante en que estamos situados. Guste o
no, es una realidad a la que serìa absurdo cerrar los ojos.
Pero tambièn lo serìa el no reconocer que los sectores
productivos nacionales no estàn al presente en capacidad ni
condiciones para poder beneficiarse de sus alegadas ventajas y sì en
cambio se verìan fuertemente afectados por los daños
ciertos que recibirán.
En todo este tiempo hemos estado acogiendo y reflejando de manera consistente, los
reiterados reclamos del sector agropecuario sobre los efectos profundamente
adversos que conlleva el Tratado en la forma y bajo los términos
en que fue firmado.
¿
Còmo podrían competir nuestros arroceros, porcicultores,
horticultores, productores de leche, ganaderos de carne o avicultores
por màs que se esfuercen, cuando sus homólogos norteamericanos
reciben subsidios de su gobierno por màs de 40 mil millones
de dòlares anuales a màs de disponer de una tecnología
y una infraestructura de que aquì carecemos?
La respuesta es obvia. Y èsta implica la necesidad urgente,
prioritaria de crearle a nuestros productores rurales un marco mínimo
de facilidades que les permita poder afrontar el reto del Tratado sin
riesgo cierto y grave de verse barridos por el mismo.
Esa misma situación la confronta el sector industrial. Hoy
la prensa recoge un comunicado suscrito encabezado por la Asociación
de Industrias de la Repùblica Dominicana y que calza la firma
de otras 32 asociaciones del àrea fabril, planteando con toda
crudeza las condiciones de inequidad en que tienen que desenvolverse
frente a sus competidores latinoamericanos. Ellas explican por
cuàles motivos por cada dólar que exportamos a esa región,
importamos cinco con una balanza comercial altamente deficitaria.
Algunos datos comparativos reflejan esta situación. Un
ejemplo: en tanto en Costa Rica, Honduras, El Salvador, Nicaragua y
Guatemala las materias primas estàn gravadas con entre un uno
y un quince porciento, aquì hay que pagar ...!el 32! Otro:
la diferencia tributaria en la importación de maquinarias y
equipos es todavía de mayor significación. Asì,
pòr cada peso que pagan los productores costarricenses y por
cada dos que tributan los hondureños, los industriales dominicanos
deben pagar otra vez...!32!
No se detienen ahì las desventajas. En Costa Rica, El Salvador
y Guatemala se pagan apenas 10 centavos de dòlar por el kilovatio
de energía. Aquì, en cambio, cuesta 22 centavos, ¡220
por ciento màs! Agréguese a ello los altos intereses
en los prèstamos bancarios, la dificultad para obtener èstos
a largo plazo y para remate, el recièn aplicado impuesto a la
propiedad inmobiliaria hecho extensivo a las instalaciones físicas
de los productores y comerciantes. Ante tan abrumador cúmulo
de evidencias, aquì cabe repetir aquello de “no es necesario
màs palabras, Señor Magistrado.”
¿
Què plantean frente a esta situación nuestros productores? No
reclaman incentivos ni privilegios. Tan sòlo una adecuaciòn
fiscal, equidad tributaria que nos empareje, al menos en este campo
ya que todavía persistirìan las demàs desventajas
que hemos relacionado, con sus competidores de Centroamérica,
asì como una alianza, por demàs necesaria, uniendo los
esfuerzos del sector privado a las facilidades del sector oficial,
para promover la competitividad y el desarrollo sostenible.
Cierto que ahora mismo el Estado no se encuentra en las mejores condiciones
financieras para sacrificar ingresos fiscales. Pero tampoco el
Gobierno puede ignorar la cruda realidad de sobrevivencia que enfrentan
los sectores productivos nacionales, la industria, el agro incluyendo
el subsector cañero, la ganaderia y la agroindustria si
no se le busca una salida apremiante a las desigualdades que pesan
como una losa sobre los mismos, antes de que sea ratificado y entre
en vigencia el DR-CAFTA.
Porque si por imprevisión,timidez,oportunismo o lacayuna complicidad
no se hace asì, nos atrevemos a pronosticar resultados funestos
para el paìs en el plano social, económico y político,
a màs corto que a mediano plazo.
Ojalà no lleguemos a tan penosos y peligrosos extremos.
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Jueves
7 de abril/
EL TIRO RAPIDO
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Viernes
8 de
abril/ EL TIRO RAPIDO
Seis
años atràs, siendo el arquitecto, hoy diputado, Alejandro
Montàs, Presidente del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos
y Agrimensores, popularmente conocido por sus siglas como CODIA,
la institución elaborò un proyecto de ley que fue depositado
en la Càmara Baja destinado a regular tanto el proceso de
contratación de obras como la adquisición de
servicios y de suministros por parte del Estado.
Lo que se perseguía con esa propuesta, y es propósito que
continùa pendiente porque durante todo ese tiempo la misma ha estado saltando
de una agenda legislativa a otra sin que haya sido siquiera conocida, es erradicar
la viciosa pràctica del “grado a grado” para dar paso al procedimiento
transparente de la licitación pùblica. Sòlo la persistencia
de Montàs, con el firme apoyo de Participación Ciudadana, es lo
que ha evitado que el proyecto perimiese.
Al presente existe una ley reguladora de la materia. Pero aquì cabe
aplicar aquel viejo refrán un tanto cìnico de que “quien
hizo la ley, hizo tambièn la trampa”. Asì, la pieza
en cuestión, en tanto en su artìculo Uno establece el método
de licitación para las obras del Estado, a renglón seguido, en
el Dos, sin transición, incluye la fòrmula de evasión a
ese requisito a consignar que podrà usarse el “grado a grado”,
como excepción, en todas aquellas que se consideren de “interès
nacional”.
No hay que llamar la atención a la natural perspicacia de este pueblo
tan sufrido y burlado, que por vìa de ese artìculo, la excepción
se convirtió en norma. En ruta de escape para jugosas contratas
por donde tambièn han escapado de las arcas pùblicas, miles y miles
de millones de dólares con destino a las cuentas bancarias de los favorecidos.
Puede afirmarse sin temor a exageración, que a travès del “grado
a grado”, el Estado ha sido vìctima de los màs voluminosos
fraudes, de los mayores saqueos a los fondos públicos.
El método ha sido usado y abusado para beneficiar a familiares, socios,
amigos, satisfacer compromisos políticos, sellar alianzas, retribuir el
clientelismo partidario, corromper y sobornar a opositores, someter conciencias,
quebrar voluntades y acallar voces.
¡Cuàntas fortunas de turbio origen, ¡cuàntas!, se han
amasado a travès del “grado a grado”!
¡Què enorme cantidad de recursos públicos, de los impuestos
pagados por los ciudadanos, han sido desviados dolosamente, a travès del
cobro de peajes, maquinaciones tramposas, comisiones indebidas presupuestos abultados
al amparo del “grado a grado”!
Por años, hemos asistido a una historia que se repite una y otra vez. Es
la de los partidos y candidatos que en su discurso de campaña ofrecen
acabar con esta fòrmula tan apelada de corrupción.
Basta sin embargo que alcancen el poder, para que esa promesa quede olvidada,
sea echada al safacòn del olvido...y se caiga en la misma pràctica.
Ahora se anuncia que el Poder Ejecutivo ha enviado al Senado un proyecto de ley
encaminado a hacer que desaparezca esta pràctica anòmala, viciosa,
corrupta y corruptora que es el “grado a grado”, a fin de que las
obras, compras y servicios se canalicen a travès del sistema de licitación
para garantizar la transparencia del proceso.
Ignoramos si esta propuesta del Ejecutivo ha tomado en cuenta la que reposa en
la Càmara de Diputados, que como antes revelò aquì en TELEDEBATE,
el diputado Montàs, lleva media docena de años esperando ser conocida
en dicha instancia congresional, o si vendrà a sustituir a èsta.
Pero en todo caso, de ser asì, esperamos que corra mejor suerte. Que
no sea llevada a dormir en los cajones de un olvidado escritorio congresional. Que
no tengamos que esperar por otros seis años para que sea conocida de urgencia
con el apremio que amerita el detener, frenar, erradicar de una vez y por todas
esta pràctica viciada y viciosa que es el “grado a grado”,
que tan costosa le ha salido a este pobre paìs.
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