Lunes
28 de marzo/
EL TIRO RAPIDO
Aunque sea como llover
sobre mojado y que aquì hay alguna gente con piel de elefante
sobre la que resbalan todos los principios, ignoran la prudencia,
carecen de sensibilidad, son sordos y ciegos ante las necesidades
del entorno y se muestran ajenos a cuanto no sea alimentar su desenfrenada
codicia al precio y por los medios que sea, creemos oportuno acoger
y hacer insistencia en el sedimento que nos dejò la lectura
interpretativa y actualizada del Sermón de las Siete Palabras.
Prácticamente no hubo un solo agravio, ninguno de los apremios sociales
y económicos que arrastra el paìs ni de reclamos morales a una
sociedad que parece haber hecho una perniciosa transferencia de valores a vicios
que quedasen extrañados del análisis de lastres pasados, realidades
presentes y expectativas futuras llevado a cabo por los oradores religiosos y
seglares de las Siete Palabras.
El ènfasis en la Educación y la Salud como piezas maestras del
servicio social y el desarrollo nacional; la dinamizaciòn de la inversión
y economía para reducir el desempleo, ùnica forma efectiva y digna
de combatir la pobreza; la de prevenir y enfrentar la delincuencia y el
narcotráfico con medidas efectivas asì como desterrar la enfermiza
cultura de la violencia que gana cada vez màs espacio en nuestro diario
vivir dejando cada vez menos a la normal convivencia, estuvieron presentes en
el Sermón.
Pero tambièn hubo palabras de condenación para los abusos sexuales,
la penosa situación prevaleciente en las càrceles, la explotación
del trabajo infantil y la desintegración familiar en escala creciente.
No quedò fuera del exhaustivo análisis, el delicado tema
de la homosexualidad en el seno del clero. Aquì, al igual que ha
venido ocurriendo en otros paìses aunque en menor nùmero, han venido
aflorando casos de abusos de religiosos que involucran a menores como vìctimas
inocentes. No es preciso recrearlos porque han sido y son objeto de amplia divulgación. Ellos
han originado situaciones de escàndalo para la Iglesia Católica
que quizás en un tiempo màs breve que prolongado, imponga revisar
el precepto del celibato. Un primer paso importante en esa dirección
es reconocer la existencia del problema.
Hubo tambièn admonitorios y justificados reclamos a la clase periodística
para colocarse y estar siempre al servicio de la verdad. Del compromiso
esencial de informar con objetividad, sin prejuicios ni parcialidades interesadas
que mediaticen, deformen y degraden el sentido ètico de su misión.
Pero tocò un seglar, el abogado Julio Cèsar Castaños,
el enfoque conceptual de nuestro sistema político. Sus crìticas
puntuales, caùsticas, apuntaron a los 3 poderes del Estado.
El jurista arremetió con dureza contra ese mal endémico, enraizado
profundamente en la entraña de nuestro tejido social, que es la
corrupción. Esta parece haber invadido todos los estamentos e instancias
de la vida pùblica y privada del paìs.
Hablò de los proyectos de leyes que anteponen los intereses particulares
a los nacionales, aprobados a cambio de peaje.
Se refirió a la crisis de la Justicia al afirmar que merecen ser reconocidos
los jueces que no venden sus fallos al mejor postor y actúan apegados
estrictamente a la ley.
De igual modo, mencionò la falta de confiabilidad que afecta a gobiernos
y partidos políticos, al punto de considerar excepcional que un gobernante
sea capaz de resistir las tentaciones del enriquecimiento doloso y el abuso de
poder.
Todo este cuadro lo resumiò al final el jurista Castaños en una
frase que, a nuestro juicio, refleja la penosa realidad de nuestro actual sistema, y
es que la nuestra resulta en la pràctica, una falsa democracia, vacìa,
carente de contenido ideològico, valores y credibilidad, clientelista,
oportunista y proclive a la comisión de todo gènero de actos dolosos.
Y en consecuencia, la necesidad de sustituir esta caricatura de sistema por el
de una sociedad realmente justa, auténticamente democrática, respetable
y respetada, donde se rinda culto al trabajo y la honradez, el bienestar toque
a todas las puertas, la ley impere para todos y la corrupción no escape
sin sanción sin importar de dònde venga ni hacia dònde vaya.
O lo hacemos a la buena y por las buenas...o al paìs le pudieran esperar
dìas mucho màs difíciles y quizás aùn trágicos.
(volver
arriba)
|
Martes
29 de
marzo/
EL TIRO RAPIDO
El recièn
estrenado Rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo,
Roberto Reyna, ha informado que en principio unos nueve mil alumnos
de esa casa de estudios, cifra que pudiera duplicarse cuando se complete
el proceso de evaluación, no podrán inscribir asignaturas
en el próximo semestre.
Reyna aclarò que no se trata de cerrarles las puertas de la UASD y la
posibilidad de que puedan profesionalizarse. Pero sì serà preciso
sean sometidos a un perìodo previo de recuperación académica
y de evaluación de sus reales capacidades y vocaciones, a fin de que puedan
ser orientados hacia las carreras que estèn màs acordes con ambas.
Se trata a nuestro juicio de una medida saludable, necesaria, positiva. Una
disposición que fue promesa de campaña del actual Rector para
alcanzar la posición que ocupa, y va en beneficio tanto de la UASD
como de los propios estudiantes afectados por la misma.
Durante mucho tiempo, antes de iniciar el proceso de reforma universitaria, fue
pràctica tradicional y populista en la Primada, dar acogida indiscriminada
a todo aspirante a profesionalizarse sin una mediciòn vocacional tanto
como de sus habilidades. En muchos casos, se aceptò inclusive a
estudiantes con un nivel académico muy inferior al mínimo indispensable
para acceder a la educación superior.
Como consecuencia de esa errada política, algunas facultades se vieron
notablemente excedidas en su capacidad docente al concentrarse en ellas un gran
nùmero de postulantes, muchos de los cuales carecìan de condiciones
para la profesión escogida, en tanto otras aparecían penosamente
desiertas. El resultado es que muchos de los primeros terminaron por desertar
de las aulas por falta de aptitudes y verdadero interès. Peor aùn: otros
finalizaron sus carreras a duras penas, con bajìsimas notas y fueron entregados
a la sociedad como profesionales deficientes yendo a ingresar en el ejèrcito
de desocupados de àreas sobresaturadas del mercado laboral.
Todo esto supuso ademàs un cuantioso dispendio de recursos para la UASD,
cuyo presupuesto siempre ha estado sometido a grandes limitaciones y apremios,
y necesitado por tanto de un manejo muy racional.
La UASD no es sòlo la universidad de libre acceso para estudiantes de
todas las categorías sociales, pero en especial para los provenientes
de los sectores màs humildes de nuestra sociedad, que carecen de recursos
propios para proveerse de una profesión en la siempre costosa enseñanza
privada.
Es tambièn, tiene que serlo para justificar su existencia y los fondos
multimillonarios que recibe del Presupuesto Nacional y que salen de los bolsillos
de los contribuyentes, una herramienta al servicio del desarrollo del paìs,
tanto en el àrea de la investigación como en la provisión
de profesionales y técnicos con alto nivel de capacitaciòn, principalmente
en aquellos campos de mayor requerimiento.
De ahì, insistimos, la importancia de la disposición que comentamos
a fin de establecer previamente las aptitudes vocacionales de los aspirantes
a profesionalizarse para orientarlos de manera correcta hacia las carreras que
estèn màs acordes con las mismas.
Faltarìa ahora, como medida complementaria e igualmente necesaria, que
se siga el mismo procedimiento con el magisterio universitario. La UASD
cuenta con un cuadro profesoral de gran capacidad, experiencia y dedicación
que ofrece la garantía de una docencia de gran calidad. Pero el
deterioro de la calidad que acompaña todo proceso de masificaciòn,
como constituye su abultada nòmina estudiantil, se ha reflejado,
como lógica consecuencia, en una menos exigente contratación de
nuevos profesores . Este es un aspecto tambièn esencial a considerar
y evaluar.
Saludemos pues, el paso anunciado por el Rector de la universidad de mayor antigüedad
en nuestra América. Y esperemos que, tal como señalamos,
la medida aplicada a miles de estudiantes sea llevada tambièn al campo
profesoral, todo lo cual debe redundar en bien de la UASD y la docencia superior
en nuestro paìs, que encuentra en ella su expresión màs
amplia.
(volver
arriba)
|
Miércoles
30 de
marzo/
EL TIRO RAPIDO
La Asociación
de Industrias de la Repùblica Dominicana ha iniciado un movimiento
encaminado a movilizar los diferentes sectores industriales del
paìs a fin de reclamar del gobierno la adopción de
medidas que permitan colocarlos en posición de competir, tanto
en los mercados internacionales como en el escenario domèstico. Esto,
importante siempre, lo serà màs una vez que entre en
vigencia el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Centroamérica.
El planteamiento de la entidad que representa institucionalmente a la industria
nacional y se identifica como de “Justicia Fiscal”, parte de una
preocupante realidad. Es la situación de franca y abrumadora inferioridad
en que se encuentra la misma frente a sus competidores centroamericanos.
Ya con anterioridad hemos divulgado en TELEDEBATE datos concretos que evidencian
esta evidente desigualdad en el plano fiscal. La relación no puede
ser màs dispareja en perjuicio nuestro. Asì, por cada peso
en impuestos que grava a los industriales centroamericanos en promedio, nuestros
industriales deben pagar hasta trece.
Sùmese a lo anterior, los altos precios de los combustibles, las exageradas
tarifas eléctricas a cambio de un servicio ineficiente, las tasas bancarias
que aùn en descenso continúan siendo muy elevadas y los propios
escollos burocráticos que tan a menudo aparecen en el camino de nuestros
sectores productivos. Todo esto explica por què razón nuestro
intercambio comercial con Centroamérica resulta tan deficitario, en
una proporción abrumadora de cinco a uno. Es decir, por cada dólar
que exportamos a esa región, importamos cinco.
¿ Què puede y debe hacer el gobierno para contribuir a un intercambio
menos desigual?
Lo que propone y reclama la Asociación de Industrias es que se reajusten
las cargas tributarias que penalizan a los sectores productivos nacionales
hasta un nivel que se iguale con los bajos impuestos que gravan a los centroamericanos. Aunque
como señalamos antes, no es èsta la ùnica desventaja
que afecta la competitividad de nuestros productores, una medida de equidad,
de nivelaciòn fiscal constituirìa al menos un alivio para que los
mismos puedan desenvolverse en condiciones un tanto menos desleales.
La Asociación de Industrias acompaña su reclamo con la oportuna
advertencia de que no debe esperarse a que entre en vigencia el TLC con Centroamérica
y los Estados Unidos para acordar las medidas de alivio fiscal que propone.
Es èste un planteamiento coincidente con el que por su parte, ha venido
haciendo el sector agropecuario nacional. Este, sin dudas, serìa
el potencialmente màs afectado por el Tratado en caso de verse obligado
a afrontar la competencia ruinosa de los productores agrícolas y ganaderos
norteamericanos, quienes reciben subsidios de su gobierno por màs de cuarenta
mil millones de dólares anuales, y adicionalmente todas las facilidades
y respaldo del mismo de que en cambio, carecen los nuestros.
Es evidente que el tan cuestionado Tratado, mal y apresuradamente negociado,
es una realidad impuesta y serà inexorable en caso de que el Congreso
Norteamericano lo ratifique, lo cual està por verse. Pero precisamente
por ello, hay que insistir en los gravísimos perjuicios que conllevarìa
para los sectores productivos nacionales si, previamente a entrar en vigencia,
no se acuerdan e implementan las medidas necesarias para colocarlos en condiciones
de afrontar una competencia en términos tan disparejos como al presente. Sòlo
asì se podrà preservar el mercado domèstico y competir en
los del exterior, con una definida política de exportación
en vez del agotado modelo de sustitución de importaciones.
Hacerlo es responsabilidad compartida de los propios sectores afectados de asumir
posiciones beligerantes y proactivas en defensa legitima de su sobrevivencia
como lo estàn haciendo, asì como del Gobierno y el Congreso
para acudir en su ayuda creàndole el indispensable marco de igualdad que
demandan. Y en este sentido, es de esperar que tanto el uno
como el otro actúen con sentido de oportunidad y el mínimo de previsión
requeridos para sustentar posiciones que se identifican con el interès
nacional.
(volver
arriba)
|