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Director Mario Rivadulla
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FEBRERO/2005
 
Semana 21 al 28
 

Lunes 21 de febrero/ EL TIRO RAPIDO

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Martes 22 de febrero/ EL TIRO RAPIDO

El Foro Barrial sobre Delincuencia y Cultura de Paz, efectuado el pasado domingo en la iglesia Santa Ana, de la popular barriada de Gualey, es una confirmación de lo que en todo este tiempo hemos venido señalando sobre la necesidad de enfrentar la problemática de inseguridad y auge de las actividades antisociales que prevalece en muchos sectores de la capital, Santiago y comunidades del interior, con  una óptica que vaya mucho màs allà de las simples medidas policiales.
 
No es por inclinación natural a vivir al margen de la ley que muchos jóvenes se enrolan en las bandas ni practican la criminalidad ni se dedican al tràfico y consumo de drogas prohibidas.  Las razones son de origen diverso y exigen meter el escalpelo con profundidad en la realidad en que se desenvuelven y mal viven infinidad de dominicanos, y en particular jóvenes y adolescentes.
 
Cuando usted a quien no le pidieron permiso ni solicitò venir a este mundo en tales condiciones resulta hijo de una relación ocasional, o le toca en suerte un hogar desintegrado o simplemente no ha tenido hogar, ni se ha formado dentro de un marco de valores esenciales a travès de la familia y de la escuela, no ha tenido verdadera niñez,   llega a la adolescencia rodeado de miserias y carencias y se asoma a su juventud sin oportunidades de trabajo ni de superaciòn, usted tiene prácticamente ganadas todas las papeletas para convertirse en un ser antisocial.
 
Y si ademàs de eso usted percibe como referentes a políticos oportunistas,mentirosos y deshonestos, a negociantes tramposos, a contrabandistas notorios,  a delincuentes de cuello blanco y tambièn de cuello sucio, a traficantes de drogas y a autoridades corruptas que les sirven de cómplices y tapaderas y ve còmo disfrutan con impunidad absoluta de sus riquezas malhabidas y hasta gozan de preeminencia social y confronta todo eso con su miseria y su falta de oportunidades decentes, hay que estar casi en olor de santidad para no caer en el delito y en el vicio.
 
Esto es lo que por desgracia ha ofrecido nuestra sociedad en decadencia como ejemplo y como modelo de vida a las nuevas generaciones.  Y fruto de ello, de las injusticias acumuladas, de las pillerìas sin castigo,  de la erosión de valores que, no nos engañemos con falsos puritanismos,  han permeado de arriba hacia abajo y no en sentido inverso, de nuestra indiferencia y desidia, es la cosecha que estamos recogiendo.  Aquellos polvos nos han traído estos lodos.  No hagamos pues muecas de asco ante una situación de la que somos responsables en gran parte.
 
Hay que poner la vista en los barrios.  En los barrios, la gente buena, la gente decente es la gran mayorìa.  Muchos de esos jóvenes metidos en las bandas a los que hoy vemos con aprensiòn,   serìan ciudadanos ejemplares, trabajadores y con espíritu de superaciòn si les hubièramos creado el marco adecuado para ello. 
 
Es hora de que lo hagamos.  De que cambiemos el rumbo de nuestra sociedad.  De que vayamos al rescate de la juventud barrial.  De crearle un entorno material y moral adecuado y de ofrecerles reales oportunidades de progreso y bienestar.
 
En los barrios hay gente trabajando en eso.  Muchos párrocos católicos y ministros de otras profesiones que hacen causa comùn con sus feligreses para orientarlos espiritualmente pero tambièn para asistirlos en sus necesidades y aspiraciones materiales.   Y clubes deportivos.  Y asociaciones barriales.  Y centros comunitarios y de madres. 
 
Con ellos hay que trabajar.  Darles apoyo y recursos con alma, corazón y vida.   Sumarnos a ellos para integrar sus vecindarios y comunidades  al necesario proceso de progreso social y de renovación moral a que estamos obligados, donde el bienestar no sea privilegio de unos cuantos, las oportunidades de superaciòn estèn abiertas para todos, la honestidad sea el referente obligado  y la impunidad deje de arropar a los grandes culpables de muchos de nuestros males.
 
Porque lo otro, predicar sin el ejemplo, es puro fariseìsmo.  Y a los fariseos hay que azotarlos por hipócritas como hizo Jesús cuando los expulsò del templo de Yavè.
 

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Miércoles 23 de febrero/ EL TIRO RAPIDO


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Jueves 24 de febrero/ EL TIRO RAPIDO

El conocido sismòlogo Rafael Corominas Pepìn al comparecer en el almuerzo semanal del Grupo de Comunicación Corripio hizo señalamientos que resultan muy preocupantes.  Entre otros temas,  nos recordò algo que con frecuencia tenemos propensión a olvidar.  Esto es: que nuestro paìs està ubicado en una ruta sísmica.
 
En este sentido señalò que se ha establecido estadísticamente que a intervalos de entre setenta y ochenta años, el paìs està expuesto a un fuerte evento de esta naturaleza.  Y advirtió ademàs, que ahora mismo estamos a distancia de apenas quince años para alcanzar esa fase crìtica.  O sea que prácticamente nos encontramos en cuenta regresiva.
 
¿Estamos preparados para afrontar un evento de esa naturaleza y de elevada intensidad con mínimo riesgo en vidas humanas y daños materiales?
 
A juicio de Corominas Pepìn la respuesta es un rotundo ¡no!  Una afirmación, y esto es lo màs inquietante, fundamentada en un riguroso estudio llevado a cabo en unas cinco mil setecientas escuelas y hospitales.  Vale destacar, poner énfasis, que el resultado desalentador de esa investigación es que el ochenta porciento de esas edificaciones no estàn en condiciones de resistir satisfactoriamente un sismo de entre cinco y siete grados, considerado como de intensidad moderada.
 
Ni que decir què pudiera ocurrir entonces, cuàl serìa el monto de daños materiales y posible pèrdida en vidas si por desgracia fuésemos afectados por movimientos telúricos de mayor fuerza destructiva.
 
El especialista enfatiza que es urgente implementar acciones de reforzamiento de las estructuras encuestadas asì como de otras no incluidas en el sondeo, tales como cuarteles, iglesias y estadios.  Esto sin dejar al margen, como es natural, instalaciones industriales, comercios, edificaciones pùblicas, torres de apartamentos y viviendas en general.  Por descontado lo que ocurrirìa con las endebles casuchas de cartones y tablas podridas que refugian las penurias de tantas familias desposeídas y con aquellas otras improvisadas en lugares de alto riesgo.
 
Ahora mismo, según se planteò en el encuentro que comentamos, se encuentra ya en fase casi terminal la elaboración del borrador de lo que serà el Primer Reglamento Dominicano de Edificaciones.
 
Se trata de una pieza que busca establecer un màs adecuado marco legal para la construcción,  basado en previsiones técnicas màs estrictas a las que deberàn ajustarse las construcciones que se levanten en lo sucesivo.  Con ello se procurarà garantizar mayores niveles de resistencia estructural en las edificaciones y de seguridad para sus ocupantes,  frente a eventos naturales que pudieran afectarnos, tales como los frecuentes huracanes y los terremotos. 
 
El tema es de máxima importancia y debe considerarse de carácter prioritario, sin dejarnos arrastrar por nuestras tan frecuentes demostraciones de desidia e imprevisión.  Y menos aùn, arropándonos en la excusa de que todavía tenemos por delante quince años de plazo para llegar al punto crìtico de riesgo.
 
Esto asì porque los estimados estadísticos nunca se cumplen con exactitud cronométrica.  Y porque en el mejor de los casos, esos quince años de plazo se nos pueden convertir en apenas un suspiro y echársenos encima si nos descuidamos y dejamos correr el tiempo sin ejecutar las necesarias medidas correctivas.
 
La voz de alerta se ha dejado escuchar. Es una voz calificada.  Y la luz roja de advertencia y de peligro, ha sido encendida.  Pongamos oìdo y ojo en una y en la otra, y comencemos desde ya mismo a prepararnos a tiempo y con tiempo para luego no temer que lamentar situaciones de desastre ante cuyo aviso anticipado debemos proceder con la necesaria previsión.
 
Recordemos y hagamos buena en el presente caso, la famosa frase de “Guerra avisada, no mata soldado”.   El aviso lo tenemos dado.  Lo que hagamos frente a èl serà de nuestra absoluta responsabilidad y no de la Virgen de la Altagracia.

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Lunes 28 de febrero/ EL TIRO RAPIDO

Durante su discurso de ayer ante la Asamblea Nacional, el Presidente Leonel Fernández, entre los aspectos puntuales que enfocò, incluyò el Plan Familiar de Salud dentro del esquema de la Seguridad Social.
 
El mandatario hizo énfasis en la necesidad de poner en marcha ese Plan, de tan elevado interés social, cuyo inicio se ha debido aplazar en siete ocasiones diferentes por los diversos obstáculos que enfrenta su implementaciòn.
 
Desde que se promulgò la Ley de Seguridad Social, unos tres años y medio atràs, a diferencia del Plan de Pensiones que pudo salvar con prontitud los escasos escollos que en el camino, con el de Salud ha ocurrido todo lo contrario.
 
Un amago inicial llevado a cabo a tìtulo de prueba en la región Sur, quedò prácticamente abortado desde sus mismos comienzos.  Esto asì, entre otras razones, por la penosa carencia de recursos y medicamentos del sistema hospitalario regional para poder brindar siquiera mìnimamente los servicios ofrecidos y requeridos por el Plan.  Ello aparte de que se comprobò que la casi totalidad de sus potenciales beneficiarios mostraron una completa ignorancia sobre su contenido y alcance.
 
Un segundo intento probatorio realizado poco después en el Este del paìs, puso al descubierto nuevamente las diferentes debilidades del Plan.  Entre otros escollos, se evidenciò que cientos de miles de personas destinadas a recibir la cobertura, carecìan de documentos de identidad, requisito básico para obtener sus beneficios.
 
A partir de esos dos fracasados intentos, comenzaron a manifestarse otras razones que han influido poderosamente de manera negativa en la ejecución del Plan de Salud.  De manera particular, hay que destacar las frecuentes situaciones de confrontación que han tenido lugar en el seno de la propia Superintendencia de Salud, entre su titular, el doctor Bernardo Defillò y los distintos agentes que deben participar en su implementaciòn.  En un àmbito màs amplio, el propio doctor Defillò ha confrontado tambièn en varias oportunidades al licenciado Arismendy Dìaz Santana, Administrador General del Consejo Nacional de la Seguridad Social.
 
Todas estas debilidades y  situaciones han ido dilatando la puesta en marcha del Plan de Salud Familiar, pieza clave para garantizar las atenciones requeridas por la población sobre todo de aquellos grupos que carecen de recursos para recibirlas por vìa del sector privado.
 
Lamentablemente las causas que han venido obstaculizando el inicio del llamado Plan Básico de Salud dentro del marco de la Seguridad Social, se mantienen vigentes.  Como tales fueron admitidas por el Presidente Fernández en su discurso de ayer. 
 
Aparte de las diferencias de criterio existentes en el seno de la Superintendencia de Salud que dejamos consignadas, cuentan temas fundamentales aùn no resueltos.
 
En primer tèrmino, el costo del Plan Básico de Salud sobre el cual existen serias discrepancias; a renglón seguido, el caso de la doble afiliación al Instituto Dominicano de Seguros Sociales, que hasta ahora no ha avanzado un solo paso en el proceso de reconversión dispuesto por la Ley de Seguridad Social; y, en tercer lugar, la definición de los honorarios profesionales de los mèdicos que, entre otros reclamos, aspiran a recibir 500 pesos por consulta.
 
Resulta esperanzador que el Presidente Fernández haya incluido un punto de tanta importancia en su discurso y en su agenda de prioridades.  Sin embargo, hay que hacer  notar que el gobierno tendrà que hilar muy fino para lograr que los obstáculos señalados que han retrasado su inicio por tanto tiempo, puedan ser superados sobre bases realistas, no populistas y con una visión racional y no emocional. Ello asì para que pueda garantizarse cabalmente la sostenibilidad económica del Plan de Salud dentro del marco de las màs amplias y eficientes atenciones de salud a la población.
 
¿Podrà lograrlo el gobierno del Presidente Fernández rescatando de su actual encalladura el Plan Básico de Salud?
 
Es sin dudas, uno de los principales retos que enfrentarà la presente Administración en el plano social, y el cumplimiento de cuyo compromiso, que asumiò ayer de manera formal el mandatario, quedarà sometido a la prueba del tiempo.

 

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