Martes
1o. de febrero/ EL TIRO RAPIDO
El Procurador General de la
Repùblica, Francisco Domínguez
Brito, ha instruìdo al Procurador Fiscal de la Corte de Apelación
de Santo Domingo, investigar los actos de venta de terrenos del CEA,
sobre todo en el proceso de transición, a fin de verificar las
condiciones en que se efectuaron esas operaciones.
Esta experticio serà realizado en coordinación con la
oficina de Prevención de la Corrupción, DEPRECO, ante
la presunción de que algunas de esas transacciones hayan sido
realizada de manera irregular.
Como referente se cita el caso de la Constructora Hernández
Paulino, empresa a la que el CEA traspasò trece millones de
metros cuadrados de terrenos que eran propiedad del consorcio estatal
azucarero, a 60 pesos el metro. Una operación que totalizò 821
millones 500 mil pesos.
En sus inicios se habia informado que la adquisición de estos
terrenos tenìa como finalidad desarrollar un proyecto de urbanización. Pero
ahora se revela que lo que en realidad ocurriò es que la firma
compradora revendiò los mismos a 285 pesos el metro a las pocas
semanas, casi cinco veces màs que el precio de compra. O sea,
una ganancia de 235 pesos el metro. Lo que pudiéramos
llamar un negocio redondo.
Es obvio que el màs superficial análisis de esta operación
da una clara notación de que, en el mejor de los casos, contemplada
a travès de la óptica màs generosa, quienes
representaron los intereses del CEA en esta venta lo hicieron con total
ligereza e irresponsabilidad, sin preocuparse de auscultar previamente
las condiciones y precios prevalecientes en el mercado inmobiliario. Esto
asì, quizás por aquello de que el patrimonio pùblico
que al ser de todos no es de nadie en particular, termina igualmente
por no dolerle a nadie.
Pero lamentablemente los indicios conducen por otros caminos menos
candorosos para caer de golpe y de plano en el campo probable de la
corrupción, el clientelismo político, el favoritismo
partidario, la complicidad y el tràfico de influencias. Y
esto asì, con mucha mayor razón, por cuanto esta operación
no fue un caso singular, sino una especie de patrón que al parecer
se siguiò en otros traspasos de terrenos del CEA realizados
a precios similares que bien pueden calificarse, sin temor a exageración, de “vaca
muerta”.
Que la cuantiosa operación realizada por la firma constructora que
se toma como referente fue de todo punto irregular, lo evidencia el
hecho de que bajo apremio de la actual dirección ejecutiva del
CEA, la misma accedió a desembolsar 800 millones de pesos adicionales. O
sea, que duplicò prácticamente el precio original de
compra.
¿
Ocurrirà igual en los demàs casos en que se hayan presentado
circunstancias similares? Es de esperar que asì suceda, pero
y esto es muy importante, sin incurrir en excesos ni arbitrariedades.
Se ha anunciado la firme intención de los actuales mandos del
CEA de llevar a la mesa de revisión y renegociación todos
y cada uno de los contratos de adquisición de terrenos que eran
propiedad de ese consorcio, en todos aquellos casos en que los precios
fijados acusen una diferencia significativa con los valores reales
del mercado. Se especula que por este concepto, el CEA
pudiera recaudar miles de millones de pesos adicionales.
Obviamente la incorporación a esta gestión del Procurador
Fiscal de la Corte de Apelación de Santo Domingo y el DEPRECO
a la búsqueda de aspectos presuntamente dolosos en los casos
en que puedan haberse producido, le abre un nuevo escenario a lo que
tuvo todas las trazas de ser un verdadero festival de traspasos. Un
baile en que se asegura participaron algunos funcionarios de la anterior
administración, contribuyendo al empobrecimiento de lo que fue
un gran emporio estatal desgarrado y depredado a travès de años
de continuo deterioro.
Es de esperar que todo esto se clarifique sin caer, insistimos, en
extremos aberrantes de persecuciòn y sin que el partidarismo
contamine lo que debe ser una labor de depuración seria y honesta, de
posibles responsabilidades en casos que pudieran ser considerados y
calificados con toda justicia de tan actos de corrupción como
cualesquiera otros.
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Miércoles
2 de febrero/ EL TIRO RAPIDO
Ayer
saliò rumbo a Madrid una delegación oficial encabezada
por el Secretario Técnico de la Presidencia, Temìstocles
Montàs.
La misión del grupo viajero es renegociar con la empresa española
Unión FENOSA, excopropietario de Edenorte y Edesur y màs conocida
en su paìs de origen por el poco recomendable apelativo de “Unión
Mafiosa”, las condiciones originales en que el Estado Dominicano
convino la recompra de sus acciones en ambas distribuidoras, convirtiéndolas
de nuevo en empresas totalmente estatales.
A tenor de dicha contratación, la compañìa ibérica
estarà percibiendo cincuenta millones de dólares anuales por
espacio de catorce años, hasta completar el precio total de compra de
sus acciones.
Estos fondos los recibe Unión FENOSA directamente de una buena cantidad
de las cuentas màs importantes de Edenorte y Edesur, es decir de sus
mejores clientes, los que consumen mayor cantidad de energía.
Esta atadura que deja en cautiverio a favor de Unión FENOSA las principales
fuentes de sostenimiento de ambas distribuidoras, contribuye en mayor medida
a mantener las finanzas de èstas en una condición crìtica. El
caso es de tal gravedad que el ingeniero Montàs afirma de manera categórica
que de no llegarse a un nuevo acuerdo, el negocio eléctrico se hace
inviable en la Repùblica Dominicana.
Esta situación, tan penosa como gravosa, es consecuencia directa
de la pésima negociación que se llevò a cabo, durante
la pasada administración, para la recompra de las acciones que convertían
a Unión FENOSA en codueña de Edenorte y Edesur, a partes iguales
con el Estado.
De hecho sin embargo, era el socio extranjero quien manejaba ambas distribuidoras
con entera libertad y en su provecho. Bastarìa recordar en este
sentido los voluminosos prèstamos en dólares hechos con su casa
matriz a un interés escandaloso, varias veces mayor que el prevaleciente
en el mercado internacional. Y de igual modo, las muchas irregularidades
detectadas durante el proceso de revisión contable de Edenorte y Edesur
que precedió a la compra de las acciones de Unión FENOSA.
Volviendo a la readquisición de la parte española de Edenorte
y Edesur, es de recordar que en esa ocasión el licenciado Apolinar Veloz,
quien ocupaba la gerencia general del ´Banco Central, condenò acremente
la operación de manera pùblica, afirmando que la situación
financiera de ambas distribuidoras era tan catastrófica que Unión
FENOSA debió retirarse del mercado nacional sin percibir un solo centavo.
Màs claro: que nos embarcamos en una cuantiosa deuda en dólares
por el tèrmino de casi una generación a cambio de un puñado
de papeles sin ningún valor. Otro de los tantos negocios redondos
que ha soportado este pobre paìs y que debe pagar nuestro tambièn
abusado y sufrido pueblo, sobre cuyas espaldas cargan todas las desvergüenzas,
irresponsabilidades, impudicias y pillerías que aquì se
cometen impunemente.
Sin dudas la operación que comentamos fue una transacción en
extremo sospechosa, cuyos gestores y autores no han podido explicar a derechas
ni a torcidas. Que tiene un penetrante tufo a negocio doloso. Un contrato
lesivo al interés nacional que todavía està pendiente
de ser expurgado, puesto al desnudo para detectar todo lo que pueda tener de
irregular y de sucio, tomando en cuenta además de que se asegura hubieron
de por medio fuertes comisiones.
Volviendo a la gestión que ha llevado a España a la misión
que encabeza el Secretario Técnico de la Presidencia, es de desear
aunque tambièn de dudar dada la calaña ètica de la contraparte,
que se puedan renegociar las condiciones tan onerosas en que se han dejado
cautivas las finanzas de Edenorte y Edesur.
Una situación que, por extensión, afecta el ya de por sì deficiente
y encarecido servicio de energía eléctrica que recibe el paìs,
ahora con mayor apremio en razón de que el acuerdo con el Fondo Monetario
Internacional conllevarà un reajuste de la abultada tarifa, que no serà precisamente
a favor de los usuarios sino todo lo contrario.
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Jueves
3 de febrero/
EL TIRO RAPIDO
Ayer,
en la sede del Ejecutivo, tuvo lugar el encuentro convocado con fines
de conciliar criterios y armonizar posiciones en torno a la crisis
del Instituto Dominicano de Seguros Sociales, paradójicamente
desatada por el reciente aumento salarial.
Al elevarse el tope de exclusión establecido por ley, se estima que
quedarìan automáticamente fuera del IDSS y de su cobertura de
salud y pensión, alrededor de 350 mil de los 604 mil inscriptos con
que cuenta al presente, es decir màs del cincuenta porciento.
La reunión fue conducida por el Vicepresidente de la Repùblica,
doctor Rafael Alburquerque. Este dispone de una reconocida capacidad
como mediador, evidenciada a lo largo de sus nueve años ininterrumpidos
al frente de la Secretarìa de Estado de Trabajo sin que durante todo
ese tiempo se registrase una sola huelga laboral en el paìs. Adicionalmente,
suma la experiencia de haber jugado un rol protagónico en la elaboración
del actual Código Laboral y de la Ley de Seguridad Social.
Al final del encuentro se convino en que el doctor Alburquerque redacte una
propuesta que servirà como documento de trabajo y discusión para
tratar de alcanzar una solución a la problemática creada. Esto
es lo deseable y tambièn lo necesario para salir de un impasse por la ùnica
vìa posible que es la del diàlogo y la concertación y
no a base de piquetes y movimientos huelgarios a que parecen ser tan proclives
las actuales directivas de los gremios mèdicos.
Ahora bien, la ocasión es propicia para plantearnos si lo que se busca
en estos momentos es evitar que cientos de miles de trabajadores y sus dependientes
queden al margen de los servicios del IDSS o que èste incremente sus
ingresos. Pero esta ùltima opciòn habrìa que descartarla
porque lamentablemente en base a la experiencia acumulada, aumentar los ingresos
del IDSS bajo las actuales circunstancias serìa tanto como echarlos
al safacòn.
Partiendo de esa base, hay una propuesta que a nuestro juicio pudiera
solucionar la crisis sin afectar a ningún sector. La misma consiste
en que todos los trabajadores afiliados al Instituto que hayan visto aumentados
sus salarios por encima del tope de exclusión, sigan cotizando a base
de este ùltimo.
Con esta fòrmula el Seguro Social no verìa mermados sus actuales
ingresos. Los trabajadores en riesgo de exclusión continuarìan
afiliados y recibiendo los servicios del Instituto, sin ver además afectado
su salario por una retenciòn mayor. Y el sector empresarial por
su parte, ya sobradamente penalizado con las cargas impositivas, las altas
tarifas eléctricas y los elevados intereses financieros, no tendrían
que asumir un nuevo costo que reducirìa màs aùn sus ya
mermados niveles de competitividad.
Por otra parte, esta crisis ha servido para poner nuevamente a discusión
la situación del Seguro Social. Un manejo deficiente, irregular
y clientelista a lo largo de los años, con muy efímeros perìodos
de excepción, no le ha permitido cumplir mìnimamente con las
expectativas y objetivos que motivaron su creación.
Cuando se promulgò la ley de Seguridad Social, èsta otorgò al
IDSS un plazo de cinco años para ajustarse a las disposiciones y cambios
establecidos en esa legislación. Esto asì para al cabo
de ese plazo estar en condiciones de competir con eficiencia en el àrea
de la salud. Han pasado casi cuatro y todavía el IDSS no ha enviado
la menor señal de cambio, ofreciendo como ùnica perspectiva originar
una nueva crisis de sustentación al cumplirse el plazo fatal sin haber
dado un solo paso en la dirección debida.
Una sobrenòmina que absorbe màs del cincuenta porciento de los
ingresos del organismo, una bajìsima productividad en no pocos especialistas,
un manejo dispendioso de los recursos, el cobro de jugosas comisiones en los
suministros y de peaje para el pago a los suplidores, una absurda política
de gigantismo que lo llevò a adquirir 3 nuevos hospitales en apenas
los últimos 3 años, las deudas acumuladas por el Estado en el
pago de las cotizaciones de los empleados públicos y la evasión
de empresas que no estàn cotizando al Seguro Social ni lo que les corresponde
ni las cantidades que retienen a su personal por ese concepto.
Tal es a grandes rasgos y dentro de un extenso memorial no excluyente de corruptela
y anomalías de todo gènero, el marco y la imagen de un organismo
que como el IDSS precisa de urgencia de una profunda cura de saneamiento y
eficientizaciòn.
La milenaria sabiduría china identifica la palabra “crisis” con
un ideograma que se traduce como “oportunidad”. Y esta crisis
del Seguro Social debiera ser entendida y manejada como una ocasión
propicia e inaplazable para proceder a ese cambio indispensable en una carrera
contra el reloj, cuyas manecillas ya se estàn acercando a la hora decisiva,
fatal, inexorable de su resurgimiento o de su desaparición.
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