Lunes
17 de enero/ EL TIRO RAPIDO
Este Tiro
Rápido es reiterativo pero lo consideramos necesario
para seguir insistiendo en el tema de las drogas y en la gravedad
que reviste el narcotráfico y el consumo en nuestro paìs.
La pasada semana tuvimos varias nuevas evidencias de la agresividad, la arrogancia
y la peligrosidad extrema del comercio de estupefacientes, la forma delictiva
màs extendida y productiva al tiempo que vil y degradante.
Una de ellas es la posible ejecución de dos hombres cuyos cadáveres
aparecieron en Jamao al Norte, en Moca, con todos los indicios del ya clásico “ajuste
de cuentas”. Los dos cuerpos estaban amarrados por las manos. Las
vìctimas fueron ultimadas a balazos y cuchilladas. Para que se
tenga una idea del ensañamiento de los matadores, una de ellas fue prácticamente
cosida a puñaladas presentando màs de sesenta heridas de arma
blanca y dos de arma de fuego.
Otro hecho impactante que demuestra una vez màs el estado de zozobra
en que viven muchos vecindarios de la capital fue el enfrentamiento a tiros
de automáticas y metralletas Uzi de dos bandas juveniles rivales en
Gualey. El choque bélico se extendió por alrededor de dos
horas y fue preciso enviar un contingente de ciento cincuenta efectivos policiales
para que los pandilleros se batieran en retirada.
Pero lo màs penoso, lo que estremece hasta la màs profunda fibra
del ser es la muerte prematura de un infortunado menor en Sosùa. Vìctima
inocente de la disputa entre dos bandas locales por asunto de drogas, Christopher
Quiroz, de apenas 2 años, recibiò un balazo mortal en la cabeza.
No son por desgracia casos aislados que puedan enfocarse como compartimientos
estancos. Por el contrario, los ajustes de cuentas entre las mafias del narco
debido a los tumbes y al control de los puntos màs rentables para la
venta de estupefacientes son cada vez màs frecuentes en los barrios
y comunidades.
Y ni que decir de los casos de mayor trascendencia. Esos que se originan en
los mercados de destino de la droga, sobre todo el de los Estados Unidos, que
extiende su largo brazo ejecutor hasta nuestra playas, para cobrar aquì del
modo màs sanguinario las disputas y deudas por ese motivo.
Tampoco ha sido infrecuente que personas inocentes, niños de edad tan
temprana y aùn màs que el infortunado Christopher han perdido
la vida como consecuencia de los enfrentamientos entre las fuertemente armadas
pandillas involucradas en la distribución de drogas.
Pero lo que màs llama la atención es que estos hechos al igual
que la forma desenfadadamente rumbosa en que recibiò sepultura un conocido
capo barrial de la droga como si se tratase de un heroico patriota, se producen
en los precisos momentos en que el paìs se halla estremecido por el
sonado caso de Quirino Paulino y las autoridades y el pleno social empieza
a cobrar conciencia y a focalizarse en el tema del narcotráfico.
Y esto es una demostración palpable del nivel de arrogancia que han
alcanzado y la forma desafiante en que ya se manifiestan en nuestro paìs
los carteles de la droga. Una clara, definitiva evidencia del grado de complicidad
y de impunidad con que han podido desarrollar sus actividades aquì y
del poder de que disfrutan.
Es una señal muy nítida, muy preocupante de la profunda penetración
del narcotráfico en nuestro paìs. Esto asì, desde
las instancias del poder político y los cuarteles militares y policiales
hasta los niveles del poder económico dentro de nuestro muy vulnerable
y en gran medida corrupto, tejido social.
El problema, insistimos, es grave; la situación de orden pùblico,
preocupante; la solución, difícil. Pero necesaria, indispensable
si queremos evitar que lo que nos queda de paìs, lo que nos han dejado
se nos vaya de entre las manos.
La gran interrogante que queda pendiente de respuesta en el tiempo, en el mucho
que hemos perdido y en el escaso que ya nos queda, es si nuestra autoridades
y nuestra sociedad estamos animados de la suficiente voluntad y el indispensable
coraje para enfrentar este desafìo de vida o muerte para la nación
dominicana.
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Martes
18 de enero/ EL TIRO RAPIDO
La aplicación
de la moderna tecnología a las comunicaciones ha provocado
una verdadera revolución a nivel mundial en este campo, convirtiéndolo
en uno de los principales indicadores y motores del desarrollo.
Esta realidad se manifiesta tambièn en nuestro paìs, donde el
sector de las comunicaciones de unos años al dìa de hoy ha venido
registrando un impresionante crecimiento. Tanto asì que al presente,
las comunicaciones representan casi el diez porciento del Producto Interno
Bruto Nacional.
Dentro de este sector, al àrea telefónica le corresponde un sitial
de cabecera por la significativa expansión que ha logrado. El
colega José Rafael Vargas, quien preside el Instituto Dominicano de
las Telecomunicaciones (INDOTEL), acaba de destacar esta realidad con el aval
de estadísticas muy contundentes.
De acuerdo a lo expresado por Vargas, màs de 3 millones 400 mil líneas
otorgan a Repùblica Dominicana una densidad comunicacional de
casi un cuarenta porciento en relación a su población. Esta
cifra, como enfatizò el alto ejecutivo de INDOTEL, es superior a la
mayorìa de los restantes paìses del Caribe y de Centro y Suramérica.
La notable expansión del servicio telefónico en el mercado nacional,
se manifiesta tanto en las líneas comerciales como en el àrea
residencial. Ni que decir del servicio de móviles, cuando muy
a la vista se aprecia el uso intensivo de celulares por parte de cientos de
miles de ciudadanos de todas las clases sociales y las màs diversas
actividades, desde el poderoso empresario hasta el modesto chiripero.
Esto ha obligado a implantar un nuevo sistema para las llamadas telefónicas
a nivel nacional. Este sistema entrarà en vigencia a partir del
31 de Enero próximo aunque se podrà utilizar de manera indistinta
con el actual hasta el mes de Agosto, a fin de que los usuarios tengan tiempo
de habituarse al cambio.
El nuevo método, una vez implantado, requerirà marcar diez dígitos
para establecer la comunicación en vez de los siete utilizados al presente. Su
aplicación es fácil ya que bastarà anteponer el 809, que
es el código de àrea actual de la Repùblica Dominicana, al
nùmero con el que usted desee comunicarse.
Un ejemplo pràctico. Si usted desea llamar ahora mismo a nuestro TELEDEBATE,
lo hace marcando el 472 3364, que es el nùmero del Canal 23 y el mismo
que utilizamos para nuestro espacio interactivo. Pues bien: a partir del 31
de Enero usted puede ya utilizar el nuevo sistema marcando el 809 472
3364.
Esta innovación es consecuencia, reiteramos, del gran dinamismo alcanzado
por la comunicación telefónica en nuestro paìs. Un
hecho innegable que constituye un aporte de gran significación a la
infraestructura desarrollista de Repùblica Dominicana por parte de las
cuatro compañìas que hoy se disputan el mercado con distintas
ofertas y un razonable nivel de eficiencia.
La otra cara de la moneda, la que constituye el àngulo controversial
que muchos usuarios cuestionan, està representado por las elevadas tarifas
vigentes en la variada gama de servicios que ofrecen las empresas telefónicas.
En este sentido, el Presidente de INDOTEL en el curso de una rueda de prensa
ofrecida ayer, aclarò que ese organismo no està facultado por
la ley que lo creò para fijar las tarifas telefónicas, ya
que èstas se rigen por las normas del libre mercado. En cambio,
INDOTEL sì puede acoger las quejas de los usuarios y asì lo hace
cada vez que se acude al organismo donde las mismas son conocidas y resueltas.
No existiendo por consiguiente un marco legal regulador de las tarifas, los
usuarios disponen como opciòn y asì lo plantemos formalmente,
solicitar de las autoridades que convoquen a las empresas telefónicas
que operan en el paìs para, mediante un proceso de negociación
por vìa de diàlogo, tratar de conseguir que las mismas sean màs
accesibles. Esto asì con màs razón, tomando en cuenta
la baja sostenida que se ha registrado en el dólar y los niveles màs
moderados de inflación que acusa nuestra economía.
Un logro de esta naturaleza no sòlo representarìa un beneficio
para los usuarios sino tambièn un importante tanto político
para el gobierno, y al mismo tiempo una oportunidad para las propias telefónicas
de incrementar sus negocios al captar una mayor cantidad de clientes.
Mientras tanto, hay que saludar y destacar la fortaleza y el avance del subsector
telefónico que nos convierte en uno de los paìses mejores comunicados
del Continente y que representa una herramienta de gran importancia para nuestro
futuro desarrollo.
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Miércoles
19 de enero/ EL TIRO RAPIDO
Ayer,
en el hotel Santo Domingo-Sur, la Comisión Especial del Senado
para el Tratado de Libre Comercio efectuò una primera sesiòn
pùblica informativa para conocer sobre la forma en que el
mismo impactarìa a los diferentes sectores de la economía
nacional.
El escenario montado por la Comisión de la Alta Càmara sirvió para
reiterar en forma resumida pero muy contundente y convincente, los enormes
perjuicios que recibirìa el sector agropecuario nacional de ratificarse
por el Congreso sin previos ajustes a favor de tales sectores, el mal negociado
y peor llamado Tratado de Libre Comercio con USA y Centroamérica, que
en realidad fue impuesto en las condiciones màs onerosas para el paìs.
Le bastaron apenas veinte minutos al doctor Enriquillo Rivas, quien llevò la
voz cantante de los productores agrícolas y pecuarios, para demostrar
con cifras y datos concluyentes el riesgo de desaparición de este vital
sector de la economía dominicana que conllevarìa someterlo, en
condiciones de indefensiòn, a la competencia desleal, ruinosa, abrumadora
de la fuertemente subsidiada agricultura norteamericana.
Estos subsidios se estimaban originalmente en màs de dieciocho mil millones
de dólares anuales. Pero en realidad, y asì lo revelò el
doctor Rivas, montan a una cifra mucho màs impresionante que rebasa
los 48 mil millones de dólares por año.
Rubros tan importantes y sensibles de la producción nacional como el
arroz, la habichuela, la leche, los cerdos y los pollos entre otros, que constituyen
componentes básicos en la dieta alimentaria, son sustentados por el
gobierno de los Estados Unidos a favor de sus productores con subsidios que
alcanzan al 50 y hasta casi un 70 porciento de sus respectivos costos de producción.
Frente a este significativo apoyo que reciben los agricultores y ganaderos
del poderoso vecino norteño, el cuadro comparativo presentado por el
doctor Rivas en respaldo a su vigorosa exposición revelò, en
acusado contraste, todas las diversas y encarecedoras penalizacioes que pesan
sobre los esforzados productores dominicanos.
Todo esto sin tomar en cuenta las demàs condiciones adversas en que
se desenvuelve nuestro sector productivo que soporta un servicio energético
irregular, deficiente y con una tarifa que es 250 porciento superior a la que
pagan los productores norteamericanos, asì como unos costos financieros
cinco, seis y hasta siete veces mayores.
Como culminación a su contundente, convincente y concluyente intervención,
el vocero del sector agropecuario nacional presentò un cuadro de los
precios prevalecientes en Puerto Rico, paìs privilegiado por Norteamérica
en el marco de su status especial de Estado Libre Asociado, para 17 productos
agrícolas y pecuarios de mayor consumo en relación a los que
se pagan aquì.
¿Saben cuàl es el resultado? Que salvo en el caso de la habichuela,
en todos los restantes 16 productos los precios nuestros son màs bajos
que en la isla vecina.
Es una demostración de que nuestra agricultura es eficiente, màs
inclusive, en muchos casos, que la altamente tecnificada norteamericana que
precisa ser grandemente subsidiada para poder subsistir. Y de paso, echa
por tierra el falso argumento, la falacia de que el Tratado traerà mejor
precios para los consumidores.
Pero la presentación del doctor Rivas puso tambièn de manifiesto
que las famosas y tan cacareadas salvaguardias que alegadamente protegerían
a nuestros productores de la competencia desleal subsidiada, en la pràctica
plantean un mecanismo dilatado, complejísimo e incosteable en
muchos casos que lo convierten en una ficción.
Falta ahora, a la vista de estas pruebas tan palpables de los potenciales daños
a nuestra agricultura y ganaderìa, al peligro cierto de su ruina tal
como ya ha ocurrido en México y otros lugares, con todos los enormes
perjuicios económicos, sociales y políticos que acarrearìa,
que el gobierno dominicano haga buena y vàlida su promesa de ir en auxilio
del sector. De propiciar sin dilaciones burocráticas, medidas
en su favor que no serìan un privilegio sino tan solo colocarlo en condiciones
mínimas de poder competir en condiciones menos desventajosas.
Esto serìa una acciòn de elemental previsión para salvaguardar
nuestra seguridad alimentaria. Y de paso, tambièn de necesaria
expresión de soberanìa.
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