Lunes
3 de enero/ EL TIRO RAPIDO
Los
festejos del presente año, al igual que los de años
anteriores en mayor o menor cantidad, cerraron con el mismo y esperado
balance trágico de vìctimas. En total se contabilizaron
71 muertos y 678 heridos. Pero el nùmero de los primeros
pudiera aumentar de una manera apreciable si tomamos en cuenta que
posteriormente, en los hospitales, algunos de estos últimos
llegan en tan precaria condición que son inútiles los
esfuerzos que se hacen por salvarlos.
Una buena cantidad de las vìctimas ha sido por causa de armas de fuego
y otras por heridas de arma blanca. Como siempre, los accidentes de trànsito
aportaron una buena cuota. Y pese a todas las advertencias, hubo màs
de cuarenta lesionados por fuegos artificiales asì como varios heridos
por disparos al aire que hacen muchos desaprensivos con esa absurda y peligrosa
forma de recibir el Nuevo Año. En ambos casos, fueron muchos los
menores que resultados lesionados.
Las emergencias de los hospitales públicos se vieron desbordadas por
la gran cantidad de casos que recibieron. Es de justicia reconocer en
este sentido el tremendo esfuerzo que desplegó un nùmero limitado
y abnegado de jóvenes mèdicos, en su mayorìa mujeres,
sobre todo en el Hospital Salvador B. Gautier, trabajando con muchas limitaciones
de recursos y de espacio físico.
La otra cara de la moneda està representada, en primer lugar, por
la gran cantidad de especialistas mèdicos que se fueron de vacaciones
y no aparecían ni en los centros espiritistas para atender casos de
gravedad. Esto, sumado a las precariedades asistenciales que antes señalamos,
produjo situaciones muy lamentables.
Pacientes aquejados de serias dolencias y en estado delicado fueron devueltos
a sus hogares sin recibir las debidas atenciones por la ausencia de ilocalizables
especialistas. Los mismos fueron referidos para Enero, cuando los facultativos
decidieran reintegrarse a su trabajo.
En este sentido, el Listìn Diario trae hoy precisamente el relato dramático
de 3 personas cuyos cuerpos fueron rociados con gasolina y convertidos en pira
humana en una acciòn deliberada, motivada por celos. El hecho
ocurriò en San Juan y desde allì remitieron las vìctimas,
con quemaduras en todo el cuerpo, al hospital Aybar donde funciona la ùnica
unidad de quemados con que cuenta el sistema pùblico, la que dispone
de muy poco espacio y menos recursos. Debido a ello sòlo
pudieron acoger a uno de los pacientes, precisamente el menos afectado y
con mayores posibilidades de salvarse.
Para las otras dos vìctimas comenzò entonces un largo vìa
crucis que durò varias horas, de hospital en hospital, para al
final regresar de nuevo al Aybar ne donde fueron despachadas a su lugar de
origen, o sea, San Juan. De allà, nos llegan noticias
de que ya falleció una de ellas.
Durante ese tiempo, según el vìvido relato del Listìn, las
dos mujeres desnudas, presentando gravísimas quemaduras, pidiendo a
gritos asistencia y agua, no recibieron ninguna atención, al menos para
aliviar su sufrimiento.
Otro caso entre tantos otros, es el de un paciente urgido de diálisis
quien por espacio de quince dìas estuvo igualmente rebotando de un hospital
a otro, sin recibir el necesario tratamiento. El caso recalò en
la Emergencia del hospital Salvador B. Gautier, iniciando el nuevo año,
donde un grupo de jóvenes mèdicas de guardia le prestò las
atenciones que tenìan a su alcance aunque sin poderlo dializar por la
carencia de recursos y la ausencia de especialistas en Nefrología.
Bien que los especialistas de los hospitales públicos, como seres humanos,
quieran tambièn disfrutar de los festejos navideños y compartir
la reunión familiar propia de estas fechas. Pero no es posible
que ese deseo se anteponga a la necesidad de salvar vidas y aliviar el sufrimiento
de los pacientes, como corresponde a la noble misión de su profesión, protagonizando
una especie de fuga navideña colectiva, que es cuando se producen màs
accidentes, dejando tan solo un sobreexcedido servicio de Emergencias.
¿ Esta especie de vacaciones colectivas de los mèdicos especialistas
en los hospitales públicos, està permitida?
¿ Es posible que un paciente que necesite atenciones especializadas, no
importa cuàn precario sea su estado de salud, tenga que resignarse a no
ser acogido ni atendido en un hospital pùblico porque no aparezca un mèdico
de su especialidad?
¿ Còmo es posible que la dirección de los hospitales y la
misma Secretarìa de Salud permitan esta deserción colectiva, o
al menos que no organicen un servicio de suplencias?
¿ Acaso en estos dìas el sufrimiento y la muerte se van tambièn
de vacaciones?
Lamentable que en nuestro paìs donde hay tan excelentes mèdicos
en todas las àreas, tanto desde el punto de vista profesional
como por su compromiso de servicios a los pacientes, aparte de la responsabilidad
de las autoridades, este tipo de situaciones no parece preocupar ni le turba
el sueño a la actual dirección del Colegio Mèdico Dominicano
donde el Juramento Hipocràtico ha sido enviado al rastro del olvido,
porque al decir de su presidente, quien ha impuesto un rècord
mundial en huelgas mèdicas, con ese Juramento, antes sagrado, ni
se paga el teléfono, ni se compra en el Supermercado.
Tiene mucha razón. Tan solo olvidò decir que sin el Juramento
tampoco se salvan vidas ni se alivia el sufrimiento de los pacientes.
Què pena! Què pena..!
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Martes
4 de enero/ EL TIRO RAPIDO
En dos
populosas barriadas de la Capital, Capotillo y Simòn Bolívar,
se ha iniciado el año con sendas manifestaciones populares
reclamando de las autoridades mano dura contra la delincuencia.
Ambos vecindarios han sido por mucho tiempo y de manera crónica, escenarios
y vìctimas de la violencia criminal en todas sus modalidades. Robos,
atracos, violaciones, golpizas, secuestros, homicidios, batallas campales entre
bandas fuertemente armadas que se disputan los puntos màs atractivos
para la distribución de drogas en un listado no excluyente, han estado
a la orden del dìa tanto en Capotillo como en Simòn Bolívar.
Tan solo en estos dìas navideños que acaban de pasar, en el primero
de esos vecindarios se reportaron quince robos. De estas acciones son
responsabilizadas dos bandas que responden a los nombres de “Los Menores” y “Los
Morenitos”.
Es de significar que el grado de temor y riesgo que supone convivir en esas
barriadas es de tal naturaleza, que el Fiscal de Capotillo, quien marchò al
frente de la demostración popular protestando contra la camisa de fuerza
de la criminalidad en que se hallan atrapados sus vecinos, lo hizo provisto
de un chaleco antibalas.
Precisamente en dìas recientes, el doctor Virgilio Almànzar,
de la Comision de Derechos Humanos, denunciò que en apenas 48 horas
se habìan asesinado cuatro personas en Capotillo a consecuencia de las
luchas entre bandas ligadas a las drogas.
Asì como en Azua se ha convertido en una especie de leyenda dentro del
mundo de la delincuencia, el ya famoso y elusivo Vlà Pujols, sindicado
como cabecilla del narco local y autor del asesinato del periodistaJuan Andùjar,
entre otros crímenes, en Capotillo ha surgido una rèplica
barrial, en una versión igual o superior en peligrosidad. Se trata
de un jefe de bandas identificado por las autoridades únicamente como
Vantroi. A èste se le atribuye la muerte de ocho personas, entre èstas
la màs reciente de un sargento de la Fuerza Aèrea Dominicana,
de apenas 24 años, nombrado José Villanueva.
Tanto “Vlà” en Azua como Vantroi por estos espacios capitaleños,
se mueven al parecer con la mayor libertad e impunidad, contando según
se afirma y dada sobradas evidencias en otros muchos casos no hay por què dudarlo, con
la complicidad de determinadas autoridades que se encargarìan de arroparlos
y mantenerlos en alerta sobre cualquier riesgo que pudieran correr por parte
de sus perseguidores.
Lamentablemente Capotillo y Simòn Bolívar no son compartimientos
estancos de las actividades delictivas. Por el contrario, constituyen
muestra y reflejo de lo que ha venido ocurriendo y continùa sucediendo
ahora mismo, en muchos otros barrios de la Capital, Santiago y otras ciudades
del paìs donde se registran a diario todo gènero de crímenes
y fechorías, florece el narcotráfico y son las bandas de malhechores
las que imponen su ley ante la indiferencia, inoperancia y aùn la misma
complicidad en muchos casos, de la propia autoridad uniformada.
De ahì, estas expresiones de protesta barriales y comunitarias cada
vez màs frecuentes, extendidas y combativas reclamando mano dura contra
la delincuencia.
Ellas nos envían una señal clara de la toma creciente de conciencia
contra la violencia criminal y de la creciente disposición de la gente
a rescatar su derecho a la convivencia pacìfica y segura que le ha sido
secuestrado, violado y le es constantemente agredido por los grupos de malhechores.
A la espera estàn todavía esos vecindarios y esperando estamos
todos por el tan anunciado plan estratègico especial que llevarìa
a cabo la Policía Nacional para tratar de frenar y reducir al mínimo,
lascada vez màs peligrosas y extendidas actividades criminales, en gran
medida arropadas por desgracia por parte de quienes estàn
llamados a combatirlas.
Esto asì para que se haga realidad en la pràctica y cuanto antes.
la reiterada promesa presidencial de que bajo el presente gobierno habrà “Cero
Tolerancia” con la delincuencia.
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Miércoles
5 de enero/ EL TIRO RAPIDO
Sobre el escenario de la actualidad, dentro de un esperado
marco polémico,
ha quedado ubicada la propuesta de tres senadores, entre èstos
el vicepresidente de la Càmara Alta, para que se proceda a la
reforma de la Constitución. Los promoventes de la
idea han solicitado al Presidente Leonel Fernández dar los pasos
iniciales en este sentido, fijando inclusive la efemérides del
27 de Febrero, para que el mandatario incluya el anuncio en el tradicional
discurso del Ejecutivo ante la Asamblea Nacional.
La propuesta que comentamos plantea la unificación de las elecciones
asì como la incorporación a la Carta Magna de las que
en nuestro medio resultan novedosas figuras como el plebiscito
y el referéndum. Pero como de contrabando, y èsta
es la parte màs vulnerable de la misma, resurge la reiterada
y tantas veces rechazada intentona de prolongar el actual perìodo
de congresistas, síndicos y regidores por dos años màs,
o en su defecto elegirlos por seis años en la próxima
consulta electoral del 2006 de tal modo que en el 2012 puedan renovarse
esos mandos conjuntamente con las elecciones presidenciales.
Tal como hemos comentado con anterioridad, esta propuesta nos parece
inoportuna al tiempo que carente de lógica política.
En primer tèrmino el paìs debe enfrentar este año
precisamente, un conjunto de situaciones de gran prioridad.
A la necesidad ya crónica de mejorar la educación y la
salud pùblica, se suma la de aliviar en alguna medida
la crìtica situación de pobreza que afecta a màs
de tres millones de dominicanos.
Estabilizar la prima del dólar en un nivel razonable y mantener
bajo control la inflación.
Encarar la devolución de los 500 millones de dólares
de los primeros bonos soberanos parte de los cuales aùn no se
sabe a ciencia cierta en què se invirtieron o gastaron.
Asimilar las gravosas exigencias del Fondo Monetario Internacional
con el menor daño posible a la ya bastante afectada calidad
de vida la gran mayorìa de la población.
Enfrentar el reto del Tratado de Libre Comercio, reduciendo al mínimo
posible la situación de inferioridad competitiva en que han
quedado nuestros sectores productivos frente a los centroamericanos
prácticamente liberados de impuestos y de los sobreprotegidos
agricultores norteamericanos.
Resolver el cuantioso déficit cuasi fiscal del Banco Central,
fruto de erradas políticas económicas y financieras con
que se manejò la crisis bancaria.
Estimular la inversión privada para acrecer la riqueza, crear
empleos y bajar los altos niveles de desocupación laboral que
arrastramos.
Y naturalmente, lograr una mejorìa sustancial en el servicio
de energía eléctrica, reduciendo los apagones y moderando
la elevada tarifa que pagamos por ese vital servicio.
Esto sin contar el reto que impone poner freno al auge del narcotráfico
y validar en la pràctica la consigna –promesa presidencial—de “Cero
Tolerancia” con la delincuencia.
Con estos marcos de referencia entre muchos otros que deberemos enfrentar,
abocarse ahora a la modificación de la Carta Sustantiva sin
un previo proceso de consenso sobre los temas que abarcarìa
la misma, nos parece que serìa echarle otro pelo a un sancocho
que ya està bastante cargado. Desfocalizar, desviar la
atención de la nación los temas màs puntuales
y apremiantes.
Sobre la unificación de las elecciones pareciera que hay una
coincidencia de opinión favorable tanto de litorales políticos
como de instituciones de la Sociedad Civil y de los propios legisladores,
si no el mismo dìa, sì en el mismo año, con una
pequeña diferencia de tiempo para reducir traumas y gastos.
Igual ocurre con el plebiscito y el referéndum que otorgarìan
una mayor amplitud al ejercicio democrático en cuestiones y
situaciones de trascendencia.
Pero esa misma convergencia de criterio se registra para rechazar en
cambio, la propuesta de ampliar los perìodos de permanencia
en sus cargos de legisladores, síndicos y regidores.
Estos fueron escogidos por sus respectivos electores por cuatro años
exclusivamente. Y cualquier intento de extenderse dicho perìodo
serìa una violación del principio básico de elección
por sufragio popular y por un tiempo especìfico.
Resumiendo: creemos que cualquier modificación a la Constitución
hay que hacerla a su tiempo, en profundidad, con sentido de nación y
bajo condición de consenso en los temas que abarcarìa
la misma y no cortada como traje a la medida, cual ha ocurrido en tantas
ocasiones para satisfacer determinadas apetencias o intereses.
La opciòn alternativa serìa que los congresistas deleguen
su derecho constitucional a reformar la Carta Magna en favor
de una Asamblea Constituyente. Pero espèrar esto serìa
tan ingenuo como pretender que el partido de gobierno, en franca minorìa
congresional, sobre todo en el Senado, acepte una extensión
del perìodo de los actuales legisladores renunciando a la posibilidad
de mejorar su posicionamiento en las Càmaras en las elecciones
de medio tèrmino del 2006.
El paìs insistimos necesita ahora mismo concentrar sus esfuerzos
en resolver problemas puntuales, y no atinamos a descubrir còmo
una modificación constitucional ahora mismo que luce de
carácter oportunista, pudiera contribuir a ello favorablemente. Y
mucho menos para satisfacer claras apetencias de continuar en sus cargos
legisladores, síndicos y regidores, no importa del partido que
sean, màs allà del 16 de Agosto del 2006 sin someterse
al escrutinio soberano de las urnas.
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Jueves
6 de enero/ EL TIRO RAPIDO
Ayer
a prima noche se inaugurò el nuevo edificio que albergarà la
Suprema Corte de Justicia. El costo de la obra fue de 980 millones
de pesos.
El proyecto de dotar al Alto Tribunal de una sede màs adecuada se iniciò bajo
la anterior administración del doctor Leonel Fernández. Pero
para su terminación debió esperarse a que asumiera de nuevo la
Presidencia de la Repùblica.
Paralizada durante el pasado gobierno, esta dilación representò un
sobrecosto de 300 millones de pesos al verse afectada la construcción
por el proceso inflacionario desatado por el disparo de la prima del dólar.
Es otra demostración de los perjuicios que recibe el Estado debido a
la falta de continuidad en muchos casos de las obras pùblicas iniciadas
por un gobierno anterior, mal crónico y frecuente en nuestro deficiente
modelo político.
La solemnidad del acto se viò un tanto disminuida a nuestro juicio,
por el prematuro planteamiento reeleccionista que enarbolò en su intervención,
un alto funcionario oficial. No era precisamente el lugar màs
apropiado para una declaración de esa naturaleza. Tampoco el momento, si
tomamos en cuenta que el Presidente Fernández apenas lleva cuatro meses
en el ejercicio del poder por màs auspiciosos que hayan sido.
Un señalamiento de tal naturaleza en ese escenario y en este instante,
no creemos que favorezcan al Presidente Fernández en el plano político. Esto
asì, tanto en lo externo como a lo interno de su partido donde de seguro
otras figuras pudieran estar alentando aspiraciones de ser el candidato de
relevo para el 2008.
Al margen de estas observaciones, el propósito de este Tiro
Rápido es destacar los vigorosos y acertados pronunciamientos
del Presidente Fernández en su discurso en relación con el narcotráfico,
la delincuencia en general y la corrupción tanto pùblica como
privada.
Creemos que al mandatario le asiste toda la razón cuando vincula el
auge de la criminalidad al incremento del narcotráfico y la adiciòn
local.
Desde hace mucho tiempo hemos venido alertando sobre la gravedad que comporta
el hecho de que nuestro paìs haya sido convertido en corredor o trampolín
del tràfico internacional de estupefacientes. Este no sòlo
ha establecido vínculos de complicidad local a diferentes niveles influyentes
de nuestra frágil estructura institucional y muy erosionado tejido moral.
Ha convertido tambièn al paìs en escenario propicio para el lavado
de buena parte de los cuantiosos recursos derivados de esta perversa actividad
criminal. Pero además, porque el pago en drogas del peaje por
la participación local, ha elevado de manera significativa los
niveles de adiciòn en nuestro paìs.
Hoy la droga està metida en todos los rincones de la Repùblica
Dominicana. Se comercia casi libremente en muchos barrios de la
Capital, Santiago y ciudades del interior. De hecho, algunos de
ellos han pasado a manos de las bandas de narcos con poder de vida y muerte
sobre sus vecindarios. Verdaderos “territorios apaches” donde
la autoridad no se atreve a hacerles frente, o cuya actuación resulta
totalmente ineficiente.
Como bien señalò el Presidente Fernández en su intervención,
muchos adictos carecen de los recursos necesarios para sustentar su vicio y
para conseguirlos se enganchan al mundo del delito. Hay pruebas sobradas,
estudios serios, estadísticas concluyentes que apoyan la afirmación
presidencial de que el incremento en el consumo de drogas trae asociado un
aumento de las actividades criminales.
Estimula y motiva a esperanza el hecho de que el Poder Ejecutivo, ya de manera
reiterativa y ahora precisamente en un acto de tanta significación para
el Poder Judicial, destaque la gravedad del narcotráfico y exprese por
nueva vez en forma categórica la firme disposición de su gobierno
de hacer frente a esta perversa, vil, peligrosa y degradante actividad criminal.
Esto asì porque hasta hace poco, hay que recordarlo con pena, partidos
y gobiernos, lìderes políticos y personeros de la llamada Sociedad
Civil habìan evadido incorporar este importante yquemante tema a su
discurso y a su agenda de prioridades.
Ahora, aunque con retraso, cuando ya tenemos incrustada la droga hasta
el tuétano en nuestro paìs, aplicando la conocida máxima
de “peor tarde que nunca”, creemos estar aùn a tiempo de
enfrentar, prevenir, concienciar y controlar el flagelo del narcotráfico
y la adiciòn si actuamos con la necesaria energía e inteligencia.
Es de esperar que asì lo haga la presente Administración, estableciendo
una firme y adecuada política de Estado a partir del compromiso pùblico
asumido desde su llegada al poder por el Presidente Leonel Fernández
y reiterado ahora de manera tan enfática en un escenario tan propicio
como es el estreno de la nueva sede de la Suprema Corte de Justicia.
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