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LA
ENSEÑANZA DE LOS VALORES 
PLAZOLETA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA

SIMBOLISMO:
¿Cómo
surge la Plazoleta del Inmaculado Corazón de María?
En los terrenos de la
antigua Hacienda “Santa Rita”de Guánica, Puerto
Rico, actual convento de las Hermanas
Dominicas de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, se encuentra en un lugar
privilegiado cierto proyecto iniciado bajo la acción del Espíritu Santo y
asistencia de la Virgen. Originalmente
no había nada definido ni los recursos para llevar a cabo esta obra.
Día a día la Virgen fue poniendo cada detalle, así como los recursos
para llegar a lo que hoy conocemos como la Plazoleta
del Inmaculado Corazón de María.
¿Qué
es la Plazoleta del Inmaculado Corazón de María?
Es un lugar de Presencia
Mariana, lugar de peregrinación, lugar de encuentro, lugar de oración.
Símbolos:
La Plazoleta del
Inmaculado Corazón de María es rica en simbolismos, los cuales tienen un
sentido profundo basado en la Palabra de Dios, en nuestra realidad como
Iglesia y lo que su Hijo a través de ella nos ha ido comunicando.
-
Plazoleta
Inspirada la PLAZOLETA
en el Inmaculado Corazón de María su base está diseñada en forma de corazón.
Una franja de losetas blancas decoradas con girasoles dividen la
plazoleta en dos, símbolo de la espada que atraviesa el
corazón de la Virgen María. (Lc. 2,
34-35).
-
La Naturaleza:
(La Plazoleta es abierta sin paredes)
Uno de los símbolos que
más nos llaman la atención en la Plazoleta es el lenguaje de la naturaleza.
La naturaleza por sí misma nos habla de Dios.
Cuando la contemplamos se reafirma en nosotros la existencia de un Dios
único y verdadero. En ella se ve la huella de Dios en el
mundo. En ella nos sentimos libres, como debe sentirse
todo cristiano, para pregonar las grandezas de Dios, Nuestro Creador.
El hombre no es
espectador de la naturaleza, ni mero usuario de la misma.
Recibe cada día la naturaleza de las manos de Dios Padre que alimenta a las
aves del cielo (Mt. 6, 30).
Dios es el donante: Todo don excelente y todo don
perfecto viene de lo alto, del Padre de las luces (St.1,17).
Dios, que es el Padre de los hombres, es aquel
del que viene la naturaleza entera, como don para la humanidad.
-
Girasoles:
(se encuentran
en la columnas del altar y en las losetas)
Estos representan a la Mujer vestida de sol (Ap.12,1)
la Mujer resplandeciente:
“Luces como
el girasol,
Hermosa y radiante
flor
Resplandeciente coma
la luz,
Eres el sol con todo
su esplendor.”
-
Creciente:
(semi-luna) (Grada del Altar)
Representa la luna bajo los pies de María (Ap.12,1).
La verdadera devoción a María nos muestra un
camino seguro para llegar a Jesús.
“Apareció en el cielo una señal grandiosa, una mujer
vestida de sol con la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce
estrellas” (Ap. 12,1).
-
Doce Pilares:
(En el área del cenáculo)
Dios es amor (1
Jn.5,8) y para amar fue creada la humanidad la
cual a través de ese mismo amor, alaba y glorifica a Dios.
Dios es rico en misericordia; a pesar de nuestro pecado nos ama y de muchas
maneras nos demuestra su amor. A Abraham le promete una
gran descendencia (Gen. 12,2) y de él surgen las doce tribus de Israel.
De una de ellas, la tribu de Judá y de la familia de David desciende el
Mesías, el cual fue concebido
y vino a nosotros por obra y gracia del Espíritu
Santo (Lc. 1,35).
Este actuó con su divino poder sobre una joven virgen
llamada María (Lc. 1,26). Porque ella con su sí radical
aceptó ser la Madre de Jesucristo, Dios hecho hombre, Nuestro Salvador
(Lc. 1,38).
Jesús al
comenzar su obra llama a su lado a 12 hombres, humildes y sencillos (Lc.
6,13). Su llamada fue
impresionante. Jesús los invita a ser pescadores de
hombres y ellos dejándolo todo le siguieron (Mc.1,17-18).
Estos doce hombres fueron los apóstoles, 12
pilares, que junto con María, la
Madre de Jesús, dieron comienzo a la Iglesia (Hc. 1-14).
Ellos son por tanto los primeros constructores del reino.
Son también las bases de la
Iglesia (Ap.21,14), predicando a Cristo como único Maestro y Salvador y dando
testimonio, hasta con el derramamiento de su propia sangre, de su vida
santísima, de sus palabras,
milagros, pasión, muerte, resurrección y ascensión al cielo.
Sobre la fe de ellos en Jesús ha reposado, reposa y reposará la fe de
toda la Iglesia en el Hijo de María, Redentor de toda la Humanidad.
Así como Jesús
llamó a los doce, nos llama también a cada uno de nosotros, no de la misma
manera, porque no todos poseemos una misma personalidad.
La Iglesia necesita columnas sólidas para el robustecimiento de la fe, y para
evangelizar con el ejemplo de nuestra vida y con la palabra de Cristo, bajo la
dirección de los Obispos, que son los sucesores de los apóstoles en la
Iglesia: una, santa, y católica o universal.
María es Madre
de la Iglesia y es también el pilar que hemos colocado, justo en el centro, en
atención a su alta dignidad de Madre de Dios y para que siga ayudándonos y
socorriéndonos con su poderosa intercesión. Depende de
nosotros al aceptar o no el reto.
6.
Doce Estrellas:
(encima de las columnas)
Simbolizan la
corona de virtudes con la cual fue coronada por Dios la Mujer llena de gracia
(Lc.1,28):
“Con doce estrellas
te coronaron
los ángeles y querubines,
los serafines te adornan
tu aureola de virtudes.
Gozas de grandezas, María
Pues sólo a Ti Dios te escogió
Para ser la Madre de su Hijo
Y
de los hombres”.
7.
Cenáculo:
(Área del altar)
La Iglesia nace
el día de Pentecostés con la efusión del Espíritu Santo, repartiendo sus dones
y carismas (Hc.2,1).
San Lucas en su
libro de los Hechos de los
Apóstoles (capítulo 1, versículo
12) nos refiere que después de presenciar la ascensión del Maestro, los
discípulos se volvieron a Jerusalén, donde debían esperar la promesa del
Señor. Y añade: “Todo los cuales
animados de un mismo espíritu, perseveran juntos en oración con las mujeres y
con María, la Madre de Jesús y sus parientes”.
María a través
de un gesto simbólico de Jesús poco antes de expirar en la cruz, fue
proclamada en el calvario Madre de toda la humanidad creyente.
Ella fue la Madre del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia.
De San Cromacio
de Aquileya es esta frase esclarecedora: “Se reunió la
Iglesia en la parte alta del cenáculo con María que era la Madre de Jesús y
con los hermanos y parientes de éste. Por tanto no se
puede hablar de iglesia si
no está presente María, la Madre del Señor, con los hermanos o parientes de
éste”.
Ha sido Pablo
VI, quien recogiendo el
unánime sentir de los siglos pasados y de nuestro tiempo, ha otorgado a María
el título amoroso y claramente anhelado de Madre de la Iglesia.
8.
Espada
(desde la entrada en
las losetas hasta el final)
El día de la presentación del niño Jesús en el
templo, un hombre llamado Simeón, dijo a María: “Y
a ti misma una espada te atravesará el alma a
fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones”
(Lc.2,
35).
El altar está formado por una espada que se dirige a
la columna donde está colocada la imagen del Inmaculado Corazón de María,
proveniente del ala central de la Plazoleta. Una espada,
pues, atravesaría a María.
El haber acompañado ella a Jesús en tantos momentos difíciles de su
vida o en la calle de la Amargura tiene que haberle desgarrado su corazón de
Madre y más aún, verlo clavado en la cruz pagando por todos los pecados o
injusticias de la humanidad. ¡Qué profundo dolor habrá
experimentado ese corazón tan lleno de ternura y amor! Sin
embargo, qué fortaleza
mostró, pese a su gran sufrimiento. Aunque quizás no
entendiera de momento muchas cosas, fue capaz de aceptarlas todas con fe,
esperanza y amor.
Tu corazón, Virgen María,
que debería estar adornado con las flores más bellas,
está rodeado de espinas por las muchas ingratitudes e injurias de los hombres
contra tu divino Hijo. A pesar de todo ese dolor, insistes
en la salvación de todas las almas que se alejan o viven alejadas de Dios, y
ajenas del amor, justicia, consideración, respeto que deben a su prójimo.
“ Una espada atraviesa su alma
y te llena de dolor.
Son los sufrimientos por tu Hijo
Que está colgado en la cruz.
Simeón te había anunciado
Esa espada de dolor,
Quizás no comprenderías
Las obras del Redentor.
Jesús ha vencido a la muerte,
Tu dolor ya no es agonía,
Tu espada ya no es agonía,
Tu espada no ha de dolerte,
Pues se ha convertido en alegría.
9.
Santísima Trinidad:
Queda
significada por el triángulo que forma la punta de la espada, profetizada por
Simeón, y los tres faroles al final de Rosario. Estos
pretendemos que representen a María en
relación con el misterio de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu
Santo. Esos tres faroles acompañan también al triángulo
desde arriba para simbolizar el centro eterno del amor.
Como el Padre ama al Hijo y el Hijo al Padre en la unidad del Espíritu Santo,
éste a su vez comunica ese
mismo amor a los que tienen el coraje de hacer otro triángulo espiritual en su
corazón, de arrepentirse de sus pecados, pedir perdón a Dios en su sacramento
de reconciliación y cambiar de vida.
Los
tres faroles:
-
María, Hija de
Dios Padre (Lc.1, 38)
Supiste acceder
a la voluntad del Padre y cumpliste a cabalidad todo
lo que El esperaba de Ti. El
Padre te escogió desde el principio para
ser la Madre de su Hijo y aceptaste como humilde
esclava. María
pasó
a ser morada de Dios, donde Dios obra su misterio más
sublime y grandioso: la
encarnación de su Unigénito Hijo eterno.
-
María, Madre de Dios Hijo (Lc.1,42)
Eres la bendita
entre las mujeres. Isabel no ese equivocó en esto y en
llamarte “Madre de mi Señor”. María en efecto, es
verdadera Madre de Dios-Hijo, Nuestro Señor Jesucristo.
Esta virginal maternidad es la que hace de María la más santa de todos los
santos.
-
María, esposa purísima del Espíritu
Santo (Lc.1,35)
El
Espíritu Santo
de Dios
se posó
sobre María
para encarnar el Verbo Divino
hecho hombre. María es escogida, santificada
y protegida
por
la
fuerza
sobrenatural
del
Espíritu Santo.
10.
La cruz en medio de la espada:
(Al
frente de la urna)
Junto
a la cruz de Jesús estaba su Madre (Jn.19,25). Ella se
mantuvo firme a pesar del dolor que desgarraba sus entrañas.
De este modo
podemos recordar las palabras que el anciano Simeón dirigió a María:
“Este niño debe ser causa de caída como de resurrección para la gente
de Israel. Será puesto como una señal que muchos
rechazarán y a tí misma
una espada te atravesará el alma.” (Lc.
2,34-35)
11.
Las Piedras:
(Incrustadas
en el cemento)
Estas adornan
algunas áreas de la Plazoleta. Son la reafirmación de
estar cimentadas en Cristo. Representan la continuidad de
la Iglesia como “Pueblo de Dios” junto con sus pastores.
Por eso simbolizan también a Pedro, la piedra sobre la cual Jesús edificó su
Iglesia (Mt.16,18) y a los demás apóstoles unidos a El
(Mt.18,18). Es símbolo de seguridad, firmeza, unidad y
fortaleza. Todos los cristianos formamos parte de la
Iglesia universal y como miembros de la Iglesia de Cristo debemos obediencia a
los Papas, sucesores de
Pedro. A veces tendemos a ser jueces de quienes nos
dirigen, sin pensar que aquellos que están a nuestra cabeza son humanos y
pueden cometer ciertos errores. No debemos justificarlos
en sus fracasos, pero tampoco debemos condenarlos: al contrario, con nuestra
oración y colaboración, debemos ayudarlos para que, como Pedro sigan siendo,
al igual que nuestros obispos y nosotros con ellos, piedras edificadoras del
reino.
También los
cristianos somos piedras de la Iglesia: piedras vivas, porque cada una
participa de la vida misma de Dios y debe jugar un papel activo en la Iglesia,
Cuerpo de Cristo
(Ef.4,12-16).
La Iglesia de
Cristo a la cual pertenecemos, es constantemente atacada por las fuerzas del
maligno. En esto tenemos que demostrar fortaleza y
sobretodo ser firmes en lo que creemos y profesamos vivir.
La Iglesia debe ser para nosotros fuente de santificación, fábrica de
fraternidad, símbolo de seguridad y es nuestro deber comprometernos a seguir
adelante y no dejar que nuestras debilidades la hagan caer.
Jesús es nuestra cabeza y nosotros sus miembros,
no nos dejemos vencer por el pecado; si caemos levantémonos.
Jesús, como humano, cayó tres veces y se levantó. Su Iglesia puede caer
y de hecho cae muchas veces,
y de sus caídas con el paso de los años ha sabido levantarse.
“Pedro, apóstol de la Iglesia,
Jesús las llaves le entregó
Para ser portero del cielo
Y de los hombres su pastor”.
12.
Corona
- María Reina:
La
corona que se encuentra sobre la Plazoleta simboliza la realeza universal de
María. María es coronada como Reina y Madre de todo lo
creado; es coronada entre los ángeles y ensalzada por el Padre sobre todas las
criaturas. Por eso la corona tiene tres niveles
ascendentes dentro de la mediación universal de María con Jesucristo:
a) Cumplir en todo la voluntad
divina expresada y querida por su Hijo (Lc. 21, 18-21).
Representa un
primer nivel a María unida a Cristo deseosa de
llenar ese sublime cometido de cumplir la
voluntad del Padre a través de su entrega total la cumple a cabalidad.
Ella es la corredentora. María coopera con Cristo
para realizar de hecho el plan divino del Padre cuyo fin es la salvación de
la humanidad.
b)
Interceder
ante El (Jn. 2,1-11):
Otro nivel
representa a María intercediendo por nosotros, sus hijos, ante su
Divino
Hijo. María,
mediadora con Cristo de todas las gracias, es la vía por la cual nos
llegan todas las gracias que Jesús le
concede y que ella derrama sobre nosotros.
c)
Distribución
de gracias (Jn. 19,26-27)
Este nivel
representa la intervención universal que Jesús ha dado a María
para distribuir gracias.
María, que por los méritos de su Hijo ha alcanzado la más alta perfección:
gozar de la plenitud del reino del Padre, es para nosotros el canal más
tierno, más cariñoso y más sensible del Señor.
San
Bernardo dijo: “Dios ha querido no concedernos nada que
no pase por las manos de María”.
13.
El Rosario:
(El alumbrado)
El Rosario es
la oración predilecta de María: predicación
de las maravillas del Señor, proclamación
en alta voz del misterio de
Dios. Está representado por los faroles que iluminan la
plazoleta. En el Rosario se resume la vida de Jesús; es el
pequeño evangelio que diariamente recordamos. La
existencia del Señor en la tierra fue corta, pero muy grandes fueron las
enseñanzas que nos dejó y más grandes aún las excelencias de la vida, con
mayúsculas, que El nos da, por eso la Virgen en sus apariciones insiste en que
recemos el rosario para que acompañemos a Jesús desde su nacimiento hasta el
día de su resurrección. Recorremos en el rezo del Santo
Rosario todo el Misterio Pascual: para hacer nuestra vida, pasión, muerte y
resurrección de Cristo.
María se aparece
a tres niños en Fátima (Portugal) y les pide que recen el Rosario para obtener
la paz del mundo y la
conversión de los pecadores. Debe ser ejemplo para nosotros
el gran fervor con que aquellos niños rezaban el Santo Rosario.
La Virgen desea que escuchemos sus ruegos y no sigamos sordos a sus
consejos.
14.
Ocho Ángulos- Estrella de la Evangelización:
(Angulos del techo)
María es la
estrella brillante y luciente porque nos trajo la Buena Noticia; nos trajo al
Salvador. María vivió plenamente el evangelio, por eso lo
dio a conocer al mundo. Es una estrella que a pesar de la
oscuridad y de las tinieblas brilla sin perder su encanto; es un lucero que
quizás nadie admira por su sencillez, pero sigue allí a pesar de que otros
intentan brillar más y tratan de apagarla haciéndole daño con blasfemias e
injurias. La estrella continúa brillando porque nos trajo
al mundo la luz que jamás se extingue y que nadie ha podido apagar.
María sigue
siendo ejemplo para nosotros porque aprendió a amar como Aquel
que dio su vida por nosotros. Su
amor no es tan grande como el de Jesús pero indudablemente su amor de Madre es
inmenso. Después de María no hay estrella que brille más.
Ella brilla para Dios en el universo, por eso aceptó ser la portadora y
mensajera de la Buena Nueva, Cristo.
15.
“Mi corazón será tu refugio y el camino que te lleve a
Dios”:
Es
el mensaje final de la Plazoleta. Fue dado a Lucía (la
vidente de Fátima, que aún vive) el 13 de junio de 1917.
Ese mensaje se encuentra escrito en el interior del corazón de la Plazoleta.
No cabe duda
que a través de su Corazón Inmaculado podemos encontrar el camino que nos
lleve a Dios, pues ella no quiere otra cosa que por el Espíritu Santo
llevarnos a su Divino Hijo y por Él a Dios Padre. Cual
Madre tierna y amorosa nos acoge y recibe para darnos su amor y protección en
todo momento y está muy atenta a los ruegos y necesidades de nosotros sus
hijos.
16. Imagen
del Corazón Inmaculado de María:
La imagen del
Corazón Inmaculado de María tiene unos simbolismos muy significativos como
parte del mensaje de Fátima:
a)
El manto y el vestido:
Ambos
de color blanco representan la pureza que emana de María,
como la
Mujer
llena de gracia (Lc.1,28).
b)
La orla del manto:
Es
de color dorado, significa la realeza de María Reina.
c)
Su Corazón abierto rodeado de espinas:
Representa
las blasfemias, indiferencias e ingratitudes de los hombres.
El
fuego que sale
del corazón es la llama de amor que brota de un corazón
lleno de celo por
las cosas de Dios.
d)
El globo pequeño que cuelga
sobre su cuello:
Es
un pequeño relicario que representa el mundo que ha sido confiado al
Corazón
Inmaculado de María.
e)
Sus pies descalzos:
Representan
a María como la esclava y sierva del Señor.
f)
La estrella final del vestido:
Significa
que María es la estrella de la evangelización.
g) Las
dos palomitas posadas sobre sus pies:
Representan
a María como Reina de la Paz, quien en su mensaje pidió
incansablemente
la paz del mundo.
Conclusión:
Todos estos
símbolos han de llevar el propósito de elevar nuestros corazones a la Virgen
Madre y cultivar en nuestras almas el deseo ferviente de responderle como
hijos, entrando en los misterios de su corazón que nos espera con profundo
amor para darnos a conocer a Jesús.
"Ante
el Inmaculado Corazón de María me dicen: Santa María ruega
por nosotros pecadores... ¡Oh,
Virgen de Fátima como una vez más te agradezco, de haberme invitado a este
banquete de misericordia y de amor! Aquí con la caricia suave del viento que
pre-anunciaba tu llegada a mediodía sobre la encina, que fue la cátedra de tu
enseñanza y el trono de tu gracia, tu
me haces sentir toda la dulzura de las bienaventuranzas, que tu bendito Hijo
anunció desde la montaña a todo el mundo: “Bienaventurados
los pobres, los pequeños, los pacíficos, los puros, los pacientes, los
ansiosos de justicia, los amantes del sacrificio”
(Juan XXIII. 13 de mayo de 1956).
Preparado
por Sor M. Celeste Ortiz, O.P. y la Comisión de Santuario y revisado por el
Padre Vicente Rubio, O.P.
Nota:
La información sobre la vestimenta de la Imagen del Corazón Inmaculado
de María fue suministrada por el Profesor Américo López.
13 de mayo de 1997
LA ENSEÑANZA DE LOS
VALORES
Las Hermanas Dominicas de Fátima somos una Congregación nativa fundada
por Madre Dominga Guzmán Florit, OP, puertorriqueña. Nuestro carisma tiene por
finalidad atender a los más necesitados, evangelizando a la familia a través de
obras de acción religioso-social. De manera que se de atención a la totalidad de
la persona, a fin de lograr un desarrollo integral armónico en la familia.
Madre Dominga, aunque era una persona frágil, enferma, débil, no se
sumerge en su propia debilidad humana. Al contrario, se manifiesta como una
mujer intrépida, audaz, de arrojo y valentía. En una época de tanta pobreza
social y espiritual, 1949, donde se consideraba a la religiosa sólo para
colegios, orfanatos, asilos, monjas de clausura, Madre Dominga se lanza a fundar
una Congregación puertorriqueña, para efectuar una labor religioso-social; donde
las religiosas irían por las calles, por arrabales con puntos de drogas y
prostíbulos, con toda clase de problemas sociales.
Madre Dominga fue una mujer capaz de leer los signos de los tiempos y
haciendo una lectura de los acontecimientos, supo responder a las necesidades de
la familia, encarnándose en la realidad social, a través de un servicio
apostólico, a tono con el Evangelio y las necesidades de nuestra gente.
Conscientes de la desintegración familiar, causada principalmente por el
impacto histórico-cultural, tanto en Puerto Rico, como en el mundo entero, hemos
querido ofrecer, como obsequio de Madre Dominga a las familias, los talleres
para la Enseñanza de Valores a Niños, Adolescentes y Familia, basados en la
teoría de la identidad por el Dr. José Batista. A través de éstos se provee una
riqueza en contenido, métodos, estrategias, y técnicas muy útiles y valiosas
para la formación integral en la familia.
Aquellos jóvenes y adultos que desean realizar la imagen de Dios que
llevan dentro, para desarrollar la identidad de hijos de Dios, pueden encontrar
un modo excelente de cómo conciliar las normas y los valores en una forma
integral y saludable para el cuerpo y el espíritu. Ya que el ser humano es
verdadero cuando se desarrolla tanto en el sentido natural como en el
sobrenatural; logrando así una armonía y el equilibrio entre lo humano y divino.
Precisamente, este era el ideal de Madre Dominga Guzmán, OP en su anhelo
de "llevar a Cristo a la familia y la familia a Cristo".
Gracias a Dr. Batista por su valiosa aportación y generosa colaboración.
Que Dios bendiga sus dones y talentos, que con tanto amor pone al servicio de
los demás.
Fraternalmente en Cristo,
Hermanas Dominicas de Fátima
Centro Familiar Madre Dominga, OP
Vea apariciones.pps
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