|
Cuerpo Nuevo, Actitud Nueva
Por: Norma I. Agrón
Uno de los propósitos de este boletín
es
ayudarte a ti que tienes fibromialgia
a poder
seguir adelante. Muchas veces te habrás
preguntado:
¿ y ahora qué? Ya sé qué es lo que
tengo
pero, ¿ y ahora qué hago? Pues, definitivamente
debes empezar a conocer este nuevo
"yo"
con el que tienes que lidiar día a
día.
El dolor es parte tuya pero no eres
tú. Dentro
de ese cuerpo adolorido y cansado aún
estás
tú. Tú no eres lo que haces o hacías.
Todo
lo que haces es un reflejo de lo que
eres,
pero no eres tú. Ahora es que vas a
utilizar
lo que eres. Tus cualidades, actitudes
y
dones, te tienen que ayudar a lidiar
con
esta nueva experiencia que te ha presentado
la vida, con este nuevo cuerpo que
tienes
que descubrir día a día. Tenemos que
ir descubriendo
nuevos modos de funcionar físicamente,
ir
reconociendo nuestras nuevas limitaciones.
Estas limitaciones físicas tienen que
convertirnos
en personas más fuertes. Nuestro cuerpo
estará
débil pero eso no significa que nuestro
espíritu
y corazón se tengan que poner débiles
también.
Ahora que vivimos todos los días con
este
"monstruo" es que nuestras
mejores
actitudes y cualidades tienen que florecer.
Es ahora que comenzaremos a convertirnos
en las bellas personas que Dios quiere
que
seamos. Tenemos que aprovechar nuestra
limitación
física para fortalecernos espiritualmente
.
Sé que no es fácil. No lo es para mí.
A veces
creemos que el "monstruo"
se ha
ido, pero sigue volviendo. Cada día
al despertar
nos preguntamos: ¿ cómo estaré hoy?
Pero
sería mejor comenzar el día dando gracias
a Dios por un nuevo amanecer y pedirle
que
nos ayude a que mediante nuestro dolor
nos
vayamos convirtiendo en mejores personas,
con actitudes más positivas. Con este
"nuevo
cuerpo" debe nacer una "nueva
actitud"
hacia la vida.
Cuando sientas frustración, DETÉNTE.
Permite
que tu mente pueda más que tu cuerpo
y ora
a Dios. Pídele que te ayude con tu
cruz y
con humildad repite esta oración que
ahora
adquiere un nuevo significado en tu
vida
(así ha sido para mí).
Oración de la Serenidad
Señor,
concédeme la Serenidad
para aceptar las cosas que no puedo
cambiar;
Valor para cambiar aquellas que puedo,
y Sabiduría para reconocer la diferencia.
|